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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 7 abr 2022
  • 4 Min. de lectura


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#Sentirse solo es normal en algún momento de la vida, sin embargo, cuando se vive con frecuencia es importante tomar mediadas que permitan mejorar la vida de la persona. ¿Qué es la soledad? La #soledad puede distinguirse en #soledad física que se refiere a la ausencia de personas en su entorno inmediato y a la soledad #psicológica que se refiere a la #soledad que experimenta la persona aun contando con personas en su entorno, sin embargo, existe una dificultad en su percepción del vínculo que da lugar a ese #sentimiento quitándole el brillo a cada día.

La #soledad y lo social

La cultura nos invita a ver la #soledad como algo que se tiene que evitar, la búsqueda de espacios en convivio es un requisito social que inclusive se toma en cuenta para valorar la situación mental de los individuos, de paso sea dicho, hay un gran derrame económico que se deriva de las interacciones sociales y la economía mundial se beneficia de esta tendencia humana, somos seres sociales y para nosotros es importante la interacción con otros seres humanos para lograr el mejor desarrollar en sus capacidades intelectuales, #psicológicas. Pero conviene tomar en cuanta que la necesidad que tenemos de convivió sea realmente nuestra y no este respondiendo a una demanda social que lejos de causarnos bienestar sea lo que de origen a un sentimiento de inadecuación, es decir la necesidad de convivir es humana pero la forma en que convives es personal, tú decides si te gustan las fiestas, los juegos de mesa en familia, los grupos de lectura etc.

Lo malo de la #soledad

Al estar en #soledad se puede experimentar #tristeza al no poder satisfacer el deseo de hablar con alguien más, compartir las actividades cotidianas o situaciones que nos pueden generar algún problema, duda, reto ante ésta #soledad y la almohada no siempre es una buena consejera ya que se necesita la mirada de las personas que nos importan para que nos ayude a encontrar el consuelo de ser visto, escuchado, y si estamos de suerte también entendidos, poder hablar con otros es la cercanía emocional que nos da esencia en la sociedad, en el mundo externo y es parte fundamental de las vivencias el mundo interno de cada uno de nosotros, necesitamos de otros de manera periódica. Otro aspecto negativo de la #soledad es que se puede necesitar ayuda para realizar alguna tarea o inclusive para satisfacer necesidades que pueden ser vitales, no recibir apoyo aumenta la vivencia de estrés con todas sus consecuencias y en casos más graves las consecuencias pueden ir hasta la perdida de la vida.

La #soledad como una oportunidad

La #soledad como un aspecto importante del desarrollo humano es el nido donde se incuban y nacen muchas de las producciones más valiosas de la humanidad, los grandes artistas tienden a producir sus mejores obras estando en #soledad, el razonamiento más profundo de nuestros científicos es un proceso individual que requiere #soledad para poder efectuarse, después podrá consolidarse y mejorar al encontrarse con otros científicos a compartir sus razonamientos. Sin embargo, para que este proceso logre producirse es importante que la persona en cuestión tenga la capacidad de estar en #soledad y estar en calma, esta cualidad emocional es posible cuando la persona logró formar un #apego seguro en su primera infancia, pero no significas que quién no logró un vinculo seguro es su infancia ya no puede estar en calma en #soledad, la psicoterapia puede mejorar notablemente es estado emocional de las personas y facilitar encontrar la deseada paz. Lo malo de la #soledad es que no la podemos evitar, estará en algún momento de la vida. Lo bueno de la soledad es que es parte de TU vida, y para que pueda ser “tu vida” en la medida que puedes separarla de la vida de otros y se encamina hasta conseguir tus sueños, esos que surgen solo de tu interior y que te levantan cada mañana y te han llenado de energía a lo largo de tu historia.

¿Qué puedo hacer si me siento en #soledad?

Identifica la causa de tu sentimiento de #soledad 1.- Si la causa de tu #sentimiento es social, es decir porque realmente falten personas en tu círculo social, entonces lo recomendable es: a) Cultiva las relaciones que ya tienes, mejora la calidad de la relación que tienes con las personas que son parte de tu cotidianidad, escucha e intenta encontrar puntos de interés común. b) Busca relacionarte con personas nuevas, es preferibles que tomes en cuenta qué te gusta hacer y de acuerdo con ello busques personas afines a ti. Si te gusta leer entonces un circulo de lectura puede acercarte a personas que te agrades, si te gustan los deportes, unirte a algún club deportivo…etc. c) Evita las relaciones que eternamente se quedan en la virtualidad, dale importancia a los tiempos que permiten un contacto que permite encontrarse con las miradas del otro ya que son una manera importante de sentirse vivo, poder escuchar y sentir a las personas de nuestro entorno nos inyecta energía de vida insustituible, paro no olvides nunca ser cauteloso cuando conoces a alguien por internet, los mejores estafadores son maravillosos haciendo sentir bien a las personas y saben ganar tu confianza. d) Si eres una persona responsable y te grada alguna mascota entonces puedes adoptar una toma en cuenta que le puedas dar alimento, tiempo, atención a su salud y que tu vivienda sea adecuada para la mascota que elijas. 2.- Si tu sentimiento de #soledad de psíquico, es decir que, si hay personas en tu entorno, pero tiene dificultades para vincularte.

a) Es recomendable tomar #psicoterapia, hay diferentes enfoques para atender el sentimiento de #soledad yo te puedo hablar de en la orientación #psicoanalítica que es la creada por Sigmund Freud y que ha sido ampliada u actualizada por diferentes escuelas de #psicoanálisis. En este enfoque el #psicoanalista te acompaña para que en el encuentro contigo mismo a través de tus vivencias actuales y del pasado logres mejorar tu manera de vincularte con las personas que ya están en tu medio y para que las relaciones son las personas nuevas que llegan a tu vida sean más sanas y logres sentir la presencia, que logres estar ahí, sintiendo con todo tu ser a los seres que te rodean.



Psicóloga Leticia Martínez

Atención Psicológica a niños, adolescentes, adultos y parejas

Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara

 
 
 
  • 3 mar 2022
  • 3 Min. de lectura

Dentro de la práctica psicoterapéutica existen diferentes teorías, enfoques y tipos de tratamientos para abordar o trabajar con un paciente. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, hay algunos puntos en común que todas ellas llegan a compartir, entre los cuales destaca: la importancia que se le presta a la relación terapéutica, que en todo trabajo clínico tiene lugar.


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La relación terapéutica


Lo que conocemos como relación terapéutica, tiene sus inicios en un fenómeno observado y estudiado por #SigmundFreud, conocido como transferencia. Ya que desde sus primero trabajos clínicos comenzaba a observar que no era poco frecuente la aparición, por parte de sus pacientes, de sentimientos o emociones que afectaban directa, o indirectamente, el avance o progreso del tratamiento. Las cuales se mantenían durante todo el tiempo que éste tuviera lugar.


A grandes rasgos, la transferencia podría ser descrita como el conjunto de fenómenos que aparecen y que constituyen la relación del paciente con el #psicoanalista. Fenómenos que implican el desplazamiento de los afectos que surgen en el paciente durante un proceso analítico y son proyectados hacia el exterior, en este caso, hacia la figura del #analista. En donde, por lo regular, se puede hacer un vinculo entre la relación que alguien experimentó hacia objetos o personas; ambientes o cuidadores primarios, que tuvieron lugar en etapas previas de su desarrollo, es decir, la primera #infancia y que vienen a tener lugar al momento del proceso analítico.


Como mencionamos anteriormente, en un inicio, para #Freud, la transferencia seria mas o menos descrita como un caso particular del desplazamiento de afectos de una representación a otra. Es decir, que dentro de una relación terapéutica estaría teniendo lugar una constante actualización de experiencias afectivas, que vividas y sentidas en algún momento de nuestro pasado, tendrían incidencia en el presente, especialmente, en la relación y en la representación de la figura del analista. Lo que se revive en la transferencia, es la relación del paciente, con sus figuras #parentales. La cual puede estar atravesada tanto por sentimientos positivos como negativos; sentimientos que favorezcan el progreso del tratamiento o por el contrario, que impidan el avance del éste. Esto no quiere decir que fenómenos análogos, o parecidos a este, no estén teniendo lugar en otros espacios de nuestra vida, como pueden serlo: las relaciones de #amistad, laborales o de #pareja. Sin embargo el fenómeno de la transferencia, al ser uno de los pilares del trabajo psicoanalítico, es pensado en el marco de la práctica clínica.


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Este concepto de transferencia lo que trae consigo es la posibilidad de pensar las vivencias, y los conflictos #infantiles, como un prototipo de lo que en lo sucesivo marcará los modos de relación e interacción de nuestro mundo interno con el mundo externo. El fenómeno de la transferencia cobra vital importancia en la práctica #psicoanalítica, y en el trabajo #psicoterapéutico, en la medida en que estas formas de relación, acompañadas de experiencias previas, sentimiento y emociones, son actualizadas en la figura del #analista o del #terapeuta. Ya que este último, mediante el análisis o el trabajo terapéutico, será el encargado de poderle dar otro sentido a eso, que habiendo tenido lugar en el pasado, viene a actualizarse de manera constante en el presente.


Sin embargo, es importante señalar, que aquellos modos de interacción, afectos o emociones, que se actualizan en el presente, no necesariamente están enmarcados por hechos o acontecimientos que hayan tenido lugar de manera efectiva en la historia de las personas. No hablamos de hechos históricamente reales. Sino que apuntamos a otro tipo de historia y de realidad, a una que se mueve en otro registro, al que llamamos, #realidadpsíquica.


A diferencia de la realidad fáctica, la #realidadpsíquica, es una realidad que se engloba en los márgenes de quien la vive, en donde la percepción, que es individual, marcara la pauta de la historia que cada uno de nosotros cuenta. Esa realidad que es propia y dependiente de cada uno de nosotros, y que como hemos dicho, incide en nuestras formas de interacción y de #relación, es un tema a analizar en la mayoría de los procesos #psicoterapéuticos. Ya que una de las vías para poder incidir en nuestra percepción consiste, precisamente, en cuestionarnos por nuestra propia historia, por nuestras propias experiencias y por la forma en que hemos percibido el pasado. En la medida en que hacemos una relectura de nuestro pasado es que podemos incidir en nuestro presente. Comprender o entender algunos momentos que hemos vivido ayuda a darles otro significado. Si la forma de percibir el entorno cambia, la manera en que nos relacionamos también lo hace. Y todo este proceso puede tener lugar a partir del análisis y del trabajo de la relación terapéutica, de ahí su importancia.

 
 
 

Actualizado: 2 feb 2022


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Donald Winnnicott y el psicoanálisis de niños.

Winnicott analizó en profundidad la relación entre la #madre y el #bebé, y partiendo de la idea de que todo niño tiene la potencialidad de evolucionar hacia la madurez, la independencia y la integración, entendió que es esa relación primaria la que facilita o detiene ese desarrollo. Una de sus frases más memorables de Winnicott resulta tremendamente tranquilizadora frente a todas las conclusiones que antes de él y en tiempos posteriores el psicoanálisis ha expresado sobre el papel materno en la #salud o en el padecer mental del ser humano. Así, lejos de sobrexigencias, #Winnicott explico algo muy simple: el bebé necesita una madre suficientemente buena. No perfecta. No siempre atinada. Sino simple y llanamente suficientemente buena. Esta bondad se determina en tres funciones a cumplir por la madre o por quien cumpla su rol:

-Sostenimiento: que viene a significar la capacidad de la madre para hacerse cargo de su bebé en el sentido emocional, para cubrir sus necesidades y estar disponible.

-Manipulación: referida a los cuidados corporales que la madre dedica a su bebé y que crearán en él una conciencia positiva de su condición física.

-Presentación objetal: es decir, la capacidad de la madre para ir mostrándole al niño los objetos de la realidad.

En el tratamiento psicoanalítico Winnicott abogó por crear una atmósfera que en oposición a ese ambiente primario problemático que el bebé padeció y que truncó su desarrollo, esté caracterizado por el sostenimiento. Sin embargo, se percató, dada su constante actitud observadora, de que esto favorecía una relación de dependencia emocional entre paciente y analista. Y agregó, claramente, que el buen analista (como la buena madre) debe ayudar a su paciente a liberarse de esa dependencia para curarse. Quizás uno de los rasgos más encomiables de este #psicoanalista es su coherencia. Sus conclusiones teóricas, surgidas desde una amplísima experiencia práctica, retornaban siempre a su ejercicio clínico.


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Winnicott estableció toda una teoría sobre los efecto de los primeros cuidados.

Winnicott observa que en el niño recién nacido existe un estado intermedio entre la tendencia a usar el puño o los dedos para estimular la zona oral en una forma "subjetiva" o "narcisista", y su salida al mundo de los objetos reales, objetivos, representados por un osito o un muñeco con el cual el bebé juega poco tiempo después. Dicho estadio intermedio está señalado por el uso de lo que el autor ha dado en llamar objetos transicionales, que en realidad constituyen sólo la manifestación visible de un espacio particular de experiencia que no es definible como totalmente subjetiva ni como completamente objetiva: el de los fenómenos transicionales. Este espacio no es interior al aparato psíquico, pero tampoco pertenece del todo a la realidad exterior y, como veremos luego, constituye el campo intermedio en el que se desarrollarán tanto el juego como otras experiencias culturales. A partir de esta formulación interpreta que debe existir un estadio transicional entre la vida en la realidad subjetiva tal como el bebé la vive y la aceptación de la realidad exterior. Introduce entonces el aludido concepto de fenómenos transicionales, que utiliza "para designar la zona intermedia de experiencia entre el pulgar y el osito, entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto, entre la creatividad primaria y la proyección de lo que se ha introyectado, entre el desconocimiento primario de la deuda" (con el mundo exterior) "y el reconocimiento de ésta".

La pauta de los fenómenos transicionales empieza para Winnicott en un período variable que va desde los cuatro a seis meses hasta los ocho a doce.

La manifestación observable de la emergencia de esta zona intermedia de experiencia es el uso del objeto transicional, que representa para el bebé una primera posesión del no-Yo. Efectivamente dicho objeto transicional no es el bebé, pero tampoco es concebido por éste como exterior a sí mismo. Posee características subjetivas a la vez que otras propias del mundo externo, representado esencialmente por la madre. Ejemplos de estos objetos pueden ser las mantitas, chupetes, pañuelos, etc., a los que el bebé se aferra en estos primeros meses, y que le proporcionan una defensa contra la ansiedad (especialmente la de tipo depresivo), siendo incluso a veces imprescindibles para poder conciliar el sueño. Aunque su variedad es infinita, dichos objetos comparten en general la característica de poder ser poseídos y manipulados por el bebé (que así adquiere derechos sobre ellos), pero a la vez presentan la condición de ser capaces de conservar el olor de la madre u otras de sus características particulares. De esta manera, representan el espacio que el bebé necesita para renunciar a la posesión omnipotente de su progenitora, conservando algo de la seguridad que ésta le proporciona. Como se ve, el objeto transicional puede ser concebido en este sentido como un precursor evolutivo de lo que luego se logrará por medio de las representaciones mentales. Pero para Winnicott, mucho más importante que el hecho de que el objeto transicional represente a la madre, resulta precisamente la circunstancia de no ser la madre.


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La vinculación con los cuidadores en el desarrollo de bebés y niños.

Esto indica que se ha aceptado algo como no-Yo, aunque este algo no sea tampoco del todo perteneciente a la realidad exterior objetiva. Esta es la paradoja que en opinión del autor debe ser tolerada, de manera que no es operativo formular la pregunta de si el objeto transicional fue creado por el niño o le fue presentado desde el exterior. La aceptación de esta paradojal imposibilidad de contestar la pregunta, supone la aceptación de todos aquellos fenómenos que no pueden ser considerados enteramente subjetivos ni objetivos, y que abarcan todo el campo de los fenómenos culturales. En este sentido, si bien como veremos, a la postre el objeto transicional se abandona y pierde importancia, ello no es porque desaparezca la zona de experiencia que éste expresa, sino porque precisamente su significación se ha extendido para abarcar todo el espacio propio de lo cultural.

Para que se produzca la continuidad de esta experiencia transicional, el objeto "seleccionado" debe cumplir una serie de características que Winnicott resume como sigue:

-el bebé adquiere derechos sobre el objeto, y el mundo exterior los acepta. Sin embargo, esta adquisición representa al mismo tiempo una cierta renuncia a la omnipotencia simbiótica;

-el objeto es amado y acunado, pero también mutilado con excitación;

-se le atribuye cierta vitalidad, como si tuviera vida propia;

-nunca debe cambiar (por ejemplo ser lavado) a menos que el bebé lo haga; su catexia afectiva sufre una descarga gradual.

El objeto transicional representa el viaje del niño desde la subjetividad pura a la objetividad, desde la indiferenciación con la madre a la aceptación de ésta como objeto exterior, con el cual puede establecer una relación objetal. Hay que reconocer que este viaje en realidad no termina nunca.



Atención a adolescentes y adultos.


Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara

 
 
 
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