Actualizado: 26 de feb de 2020


Síntomas de la dinámica familiar

A continuación explicaremos lo que es un síntoma en psicología y cuales son algunas de sus funciones, así como el porqué se dice que un hijo es el síntoma de la relación familiar o la relación de pareja y los focos a los que debemos prestar atención.

¿Qué es un síntoma?

Antes que nada debemos saber que los síntomas se generan de manera inconsciente, o sea que no nos damos cuenta de que está sucediendo y no surgen a voluntad.

Un síntoma es la forma de poner en evidencia que algo no está funcionando como debería en nosotros mismos o en nuestro entorno, y al no poder expresarlo con palabras, ya sea por no entender lo que está sucediendo, porque las situaciones son muy intensas o porque no estamos familiarizados con las propias emociones, lo actuamos o mejor dicho, lo representamos para poder verlo y buscar una solución o simplemente comprender lo que pasa.

Gracias a los síntomas, se puede llegar a obtener lo que deseamos pero de una manera que podríamos calificar como "negativa", por ejemplo conseguir atención en forma de regaños, de mantenernos enfermos o de parecer débiles e indefensos.

Otra de las funciones de los síntomas es la de ser una defensa contra aquello que no estamos preparados para afrontar.

Pero también una persona puede jugar un papel de síntoma de otra u otras personas, por ejemplo los hijos pueden ser el síntoma de la relación de una familia.

¿Qué significa que un hijo es el síntoma de la relación?

Los hijos pueden ser aquellos que expresan los problemas que existen dentro de la familia pero, como mencionamos anteriormente, no lo hacen por medio de las palabras, sino de su propio cuerpo, su comportamiento, sus actitudes, entre otras.

Y esto es lo que hace que pensemos que esos síntomas son a causa del mismo niño y no de la relación que existe con quienes lo rodean.

Es posible que dentro de la familia existan situaciones que no se han resuelto o que no se han hablado o explicado de la mejor manera a los niños y estos las perciban pero no logren comprenderlas,lo que facilita el surgimiento de un síntoma a manera de denuncia, de que hay algo ahí que no se ha comprendido o que esta generando incomodidad en el niño.

Las circunstancias en las que el niño nace propician que ese niño se viva como síntoma o no. Un ejemplo de esto pueden ser los padres que creen que tener un hijo es la solución a sus problemas. Mientras que lo que realmente pasa es que se le deposita a ese niño toda la responsabilidad de reparar la relación que ya estaba rota antes de que el siquiera llegara. Es posible que el niño no este enterado de eso, sin embargo la carga y la responsabilidad si las percibe y esto puede enfermarle al no saber que es lo que se espera de él y si es que lo sabe, el no poder cumplirlo también lo puede llevar a generar síntomas.

Puede también el hijo síntoma estarse defendiendo de la agresión que los padres están ejerciendo sobre él. Por ejemplo la agresividad o el rechazo hacia los padres puede ser una manera de buscar su independencia a causa de la sobreprotección.

Estos son algunos de los síntomas que podemos observar en ellos:

  • Alteraciones en el estado de ánimo.

  • Ansiedad

  • Depresión.

  • Necesidad excesiva de atención y aceptación.

  • Alergias.

  • Bajo rendimiento académico.

  • Acoso escolar o Bullying (tanto víctima como victimario).

  • Enuresis.

  • Encopresis.

  • Dificultades para concentrarse.

  • Conductas que no coinciden con su edad.

  • Agresividad.

  • Autolesiones.

  • Estrés.

Si detectamos alguno de estos síntomas en nuestros hijos o en nosotros mismos es muy importante acudir a un proceso psicoterapéutico en donde se involucre tanto a los padres como a los hijos, ya que para lograr una mejoría es necesaria la participación de todos.

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Actualizado: 7 de sep de 2019



¿Separarnos o seguirlo intentando?

Hablar acerca de divorcio o ruptura de nuestra relación de pareja es un tema conflictivo y difícil, ya sea porque nosotros estemos evaluando terminar la relación o solicitar el divorcio, o porque nuestra pareja nos da indicios - o claras indicaciones - que planea o piensa en terminar la relación.

Pero ¿porqué es tan difícil - ya no digamos hablar - sino incluso pensar en el divorcio o en darle otra oportunidad a la relación cuando algo grave ha sucedido?

Divorcio: Lo mejor es separarnos

El divorcio es una palabra temida hoy en día por las connotaciones sociales a las que hace referencia, principalmente porque se visualiza como un fracaso, un error y algo que refleja "enfermedad". Cuando se habla de divorcio en una pareja no necesariamente indica una patología o una conducta enfermiza, sino un poco - o mucho - de salud y de entendimiento profundo de lo que queremos - y no queremos - en nuestra vida.

Toda pareja tiene problemas, el que diga que no los tiene, o no lo sabe o uno de los miembros de la pareja rindió sus gustos y personalidad para satisfacer o "no hacer enojar" al otro.

Pero entonces, ¿cuándo está "justificado" el divorcio o la separación?

A veces lo mejor es separarnos, cuando nos hacemos continuamente daño, cuando no podemos hablar, cuando queremos que el otro se comporte como nosotros esperamos (o nos vemos forzados a simular algo que no somos por complacer), cuando nos piden que nos comportemos en contra de nuestros deseos y necesidades internas. A veces es mejor hablar de divorcio por nuestro bienestar, para poder continuar con mayor tranquilidad, pero sobre todo, cuando nos damos cuenta que la palabra "divorcio" ya no se dice como una amenaza o un arma para asustar al otro sino como una forma de restituir nuestra vida y llevarnos mejor con nosotros mismo - e incluso - llevarnos mejor con nuestro futuro ex.

Pero hay un punto evidente que determina que efectivamente es mejor el divorcio a continuar, cuando la respuesta a ¿quieres intentarlo de nuevo? Es un NO rotundo, cuando no queda ni un solo rastro de "nosotros" y solo queda "Él/Ella" y "Yo", pensando en que no me conceptualizo a mi mismo compartiendo lo que soy y lo que siento con esa persona, cuando el daño lo sentimos y vivimos como irreparable o mi pareja me ha mencionado que no desea seguir compartiendo su vida conmigo de una manera genuina y alejada del exabrupto de una pelea.

Una relación o matrimonio permanece cuando en la pareja hay un trato PAREJO, que ambos tengan opinión, que exista la posibilidad de respetar la forma de ser y de pensar del otro y, aunque a veces no sea así, exista ánimo para intentarlo el día siguiente y el día después de ese. Si ese ánimo no existe, forzarnos, obligarnos o intentar obligar al otro a tenerlo suena más doloroso y también, más enfermizo.

Intentarlo lo de nuevo: Estar juntos es un trabajo y no es estático

Estar en pareja puede llegar a ser extremadamente conflictivo, nadie discute eso, pero ¿Por qué buscamos estar en pareja?

Las experiencias vividas en pareja también pueden ser altamente satisfactorias, profundas, permitiéndonos explorar aspectos de nosotros mismos que difícilmente reconoceríamos de estar en solitario.

Existen elementos que fracturan las relaciones de pareja y hacen saltar la palabra divorcio en las relaciones más amorosas, apasionadas o estables: infidelidad, celos, dificultades en la vida sexual, problemas graves de comunicación, falta de entendimiento o acuerdo con respecto a la crianza de los hijos o el manejo del dinero son algunos de los puntos más frecuentes tocados en discusiones de parejas en donde se termina hablando de separación o divorcio y cada uno de estos puntos generan un impacto en la forma que tenemos de ver a nuestra pareja, nos hace cuestionarnos acerca de si permanecer es lo correcto, o si lo mejor es "ya no estar aguantando" al otro. Pero "aguantar" al otro no plantea lo fundamental, y es que si "aguantamos" al otro no lo aceptamos, solo simulamos que lo toleramos, es decir nos colocamos como en una posición superioridad (moral, inteligencia, conciencia, etc.) y eso no es ser PAREJO.

Lo que posibilita que una pareja lo intente de nuevo es un deseo de estar juntos, no importando que este deseo sea pequeño o de intermitente intensidad. Intentarlo de nuevo y tratar de sortear estas situaciones de conflicto con mi pareja se fundamenta en algo tan aparentemente común y lógico como, deseas genuinamente hacerlo. En ocasiones intentarlo de nuevo no necesariamente implica asistir a una terapia de pareja - habrá también situaciones que por ser muy intensas o no responder si requiera terapia de pareja, la atención de un especialista que medie y haga reflexionar a los participantes - sino también, puede es el objetivo de una terapia individual en donde yo efectivamente pueda entender que es lo que deseo y busco, y que tanto componente de ese idea o fantasía acerca del matrimonio y las relaciones de pareja empañan mi visión impidiendo que vea al otro tal cual es, con sus defectos y virtudes.

En conclusión, una infidelidad o un conflicto extremadamente grave puede ser solucionado si existe voluntad e interés de hacer algo para mejorar y entender porqué se llegó hasta ese grado; así como también, podemos llegar a pensar que lo mejor es el divorcio o la separación por el "simple" - nunca lo és realmente - hecho de que no nos sentimos plenos y estables con nuestra pareja. Todo depende de la voluntad, depende de entendamos y exploremos nuestro deseo sin que necesariamente medien perspectivas de un "deber ser o hacer" social - "tienes que divorciarte porque tu pareja te fue infiel", "No debes de divorciarte porque vas a quedar marcado (a) y tus hijos sufrirán por siempre por tu decisión", es una decisión y debe de estar centrada en nuestra necesidad. No hay una respuesta correcta, sino situaciones particulares que establecen la mejor decisión para cada uno de nosotros.

#divorcio #separación #problemasdepareja #esolis

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Actualizado: ene 8



Redes sociales y posmodernidad

Con el inicio de la posmodernidad y la aparición de Internet, las #redessociales han pasado de tener un papel secundario basado en lo lúdico y el entretenimiento hasta ser elementos principales tanto a nivel económico, sociocultural y político para entender nuestro mundo y la realidad en la que vivimos. Entonces ¿cómo han influenciado las redes sociales la forma en la entendemos nuestra realidad y nosotros mismos?

Facebook, Youtube, Twitter, Instagram, TikTok son espacios en donde #adultos, #adolescente (y #niños) buscan entretenerse, #socializar, aprender y “ser”. Es este último elemento, lo que corresponde al “ser” el que pertenece o forma parte de lo que entendemos como #identidad.

En la actualidad es prácticamente impensable no tener un celular o no utilizar ningún tipo de conexión con internet, todas las generaciones que convivimos actualmente de una manera u otra nos encontramos en contacto con este elemento flotante llamado “la red”.


Primero hablemos sobre el concepto de identidad, entonces ¿cómo se conforma la identidad?

Desde el punto de vista de la #Psicología, se habla de identidad para denominar ciertos elementos medianamente estables acerca de preferencias, gustos, deseos, fantasías, y otros más complejos como la personalidad, el carácter, las experiencias de vida y los elementos psicosocioculturales que nos permiten definir quienes somos, éstos se cohesionan y se afianzan regularmente durante la adolescencia , sin embargo, pueden existir definiciones en cualquier edad que pueden ir desde lo superficial, hasta lo más profundo (orientación o identidad sexual, por poner un ejemplo, en donde pueden existir estas redefiniciones en el adulto mayor o en niños menores a los 3 años).

El concepto de identidad desde la Psicología habla sobre la profunda influencia del contexto además de los elementos adaptativos que establecen las bases de la identidad, sin embargo, desde el punto de vista de otras corrientes - como el #Psicoanálisis - el entendimiento del concepto de identidad plantea otras complicaciones. La identidad como concepto agrupa de manera abrupta elementos que de otra forma, no permiten entender la complejidad de lo que se estudia: La forma en la que debemos de aproximarnos para poder entender como terminamos siendo "nosotros mismos" y porqué.



La identidad en época de internet y redes sociales

Uno de los términos que me parecen que engloba la identidad es el de #subjetividad. Con subjetivación me refiero al proceso mediante el cual alguien hace suya la #cultura en la que se encuentra inmerso (formas de pensar y hacer, creencias, conocimientos) que en cierto sentido le permiten interactuar y ser en el mundo. La subjetividad es pues, una producción de sentido tanto de nosotros mismo como del mundo. Dicho producción no es solo brindada por el exterior - mundo, sino también es factible de ser modificada por aquellos que nos encontramos inmersos en ese exterior. Es así que podemos entender que el ser nosotros mismos es un devenir y no solo una producción del contexto, la cultura, el exterior.


Las redes sociales forman parte de nuestro contexto social y cultural, de nuestra vida diaria, aquello con lo que convivimos y relacionamos - ¿sería mejor decir "consumimos" - de manera cotidiana y diaria. ¿cuántas veces al día "revisamos" #Facebook, #Twitter o #Instagram? ¿Cuántas horas al día los niños o adolescentes con los convives están en #Youtube, #TikTok o Instagram? ¿Es entonces descabellado que comencemos a visualizar a la redes sociales como elementos fundamentales para entender la forma en la que surge la identificación - procesos identificatorios - en las generaciones actuales e incluso, en aquellos que nacimos antes del "boom" del #internet y las redes sociales?


¿En qué se basan las redes sociales para estar tan presentes en nuestra vida?


Las redes sociales están primordialmente basadas en una priorización de la #comunicación a través de las imágenes (fotografías, videos), esto forma de presentar la información - lo que incluye también la sobresaturación de contenido - imágenes - afecta la manera en la que entendemos el mundo. La inmensa mayoría de las investigaciones neurológicas, neuropsicológicos, psicológicas, psicoanalíticas, antropológicas, sociológicas e incluso filosóficas, apuntan a que la influencia ha sido negativa, pero ¿porqué las redes sociales influyen negativamente en nuestra identidad?



Socialización e identidad en las redes sociales

Se han acuñado términos como la #hipercomunicación (comunicación que satura, por la cantidad, sin interacción real, sin mediadores, sin reflexión), la satisfacción inmediata que proporciona los "likes" o seguidores puede llegar a tener descargar neuroquímicas similares a las presentadas en adictos consumiendo, el establecimiento del uso que se realiza de la imagen corporal como producto para el consumo, todo esto establece lo negativo de las redes sociales. La capacidad de simbolización queda estancada en un elemento primitivo, se és lo que se presenta mediante la imagen, ¿podemos entender un poco más sobre el apremio y codicia que generan la adquisición de los diferentes filtros de las redes sociales como TikTok o Snapchat que “perfeccionan” la piel, afilan la nariz, aclaran la piel o el color de los ojos? ¿o bien la importancia fundamental de contar con la mejor cámara y aplicaciones para editar fotos en el celular? El proceso de identificación pues, no se realiza siquiera con la imagen que devuelve el espejo, sino aquella que "debería" según estándares basados en el atractivo (estético y sexual) que muchas veces ni siquiera forman parte del contexto social, cultural de quién las mira.


Lo presentado como realmente diferente, lo que incomoda no genera “likes” y si algo nos puede quedar claro es que la realidad, las interacciones personales, la intimidad, incomoda terriblemente, implica interactuar con un otro que tiene su propio contexto, y que, en el mejor de los casos, no busca agradarnos ni complacernos. Todo lo contrario podríamos decir de las redes sociales en donde podemos ser a través de una imagen nos satisface enormemente y nos enajena.



Autoestima e identidad en redes sociales

Si bien actualmente los cánones de belleza promovidos involucran diferentes tonos de piel, raza, peso, identidad y orientación sexual, considero que incluso en en "la diversidad" siguen existiendo ciertos estándares (no sociales sino primordialmente de consumo) para lo que requiere la interacción a través de las redes sociales, es decir si la imagen agrada o no (qué genera más likes y seguidores) frente aquello que no lo genera.

En las redes sociales, nuestra imagen es la que prevalece para comunicar (nuestra felicidad, nuestros afectos, nuestros deseos) mientras el cuerpo permanece en estasis mientras “scrolleamos” la serie de imágenes, historias, videos que las diferentes redes sociales nos pueden presentar.


Considero que las redes sociales deben ser desmenuzadas, analizadas y debemos aprender otras formas de interactuar en ellas de formas más saludables y conscientes de lo pueden llegar a conllevar en caso de no entender su funcionamiento y su premisa, así como el enorme grado de afectación que pueden conllevar su uso (esto no solo hablando solo para niños y adolescentes, aunque parecieran ser los más afectados, sino también en adultos, dado que los procesos identificatorios no solo suceden en las etapas tempranas).


Sin embargo, esto forma solo una parte (inmensamente mayoritaria, hay que decirlo) de lo que promueven, he encontrado hermosos proyectos, grupos de personas que comparten información, discuten, aprenden de los demás, interactúan y generan proyectos, y si bien son los menos de los más, las redes sociales también pueden llegar a cumplir una función de acercamiento, con personas que son reales, solidarias, "otros" que no buscan directamente agradar sino vincularse (que no es lo mismo, en ningún sentido).






Psic. Esther Solís Torres

Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara

Atención a adolescente, adultos, parejas y familias.

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