Actualizado: 7 de sep de 2019


Cada vez es mayor la cantidad de personas que buscan ayuda psicológica debido a sensaciones intensas de ansiedad o por consecuencias de la misma, como depresión, aislamiento, inseguridad, manifestaciones físicas o problemas interpersonales, lo que lleva a búsquedas exhaustivas en la red acerca de consejos, diagnósticos y manifestaciones clínicas que pueden llegar a aumentar más la sensación desagradable.

Es por eso que decidí enlistar los 5 mitos más frecuentes sobre la ansiedad que llegan a la terapia y que impiden a la persona mejorar o enfrentarla de una manera satisfactoria y a largo plazo.


5 mitos sobre la ansiedad

1. La ansiedad debe ser eliminada.

Es común que las personas que experimentan ansiedad quieran deshacerse hasta del más mínimo estímulo asociado con el malestar, sin embargo, la sensación de ansiedad es inevitable en nuestra vida y aprender a encausarla o a entenderla puede ahorrarnos momentos desagradables. En ocasiones tenermos rasgos ansiosos en nuestra manera de ser e incluso patrones de relación que la estimulan y que no hemos detectado.

2. La ansiedad es pasajera.

La cuestión aquí no es si la ansiedad se irá algún día o no, sino la forma en que se suele reaccionar a ella restando importancia de manera constante, ya sea uno mismo o las personas que nos rodean. En ocasiones es entendida como "simples nervios" o "angustia normal", sin embargo, cada persona tiene una experiencia distinta al respecto de las sensaciones y es importante acudir a un especialista de la salud mental cuando sintamos un malestar que queramos sea atendido.

3. Una persona ansiosa es una persona quejumbrosa.

Muy relacionado con el punto anterior, en cuanto a restar importancia. Es importante entender que la intensidad de la ansiedad puede llegar a ser incapacitante de manera que puede acompañarnos durante todo el día o en momentos importantes, por lo que la mejor manera de enfrentarlo es buscando ayuda.

4. Es mi culpa tener ansiedad.

No es algo que elijamos sentir ni un castigo del karma. La ansiedad puede ser causada por diferentes factores, ya sean internos o externos, es decir, pensamientos, emociones y creencias o el ambiente, la convivencia o las experiencias. En muchas ocasiones culparnos puede aumentar la ansiedad e inclusive provocar otros malestares o padecimientos como ailamiento social, estado de ánimo bajo o depresión.

5. "No te preocupes", "No pasa nada".

Son frases que pueden llegar a aumentar la ansiedad debido a que no es entendida por lo que provoca angustia y confusión. Es importante saber que la mejor manera para ayudar a alguien que busca ayuda es ser comprensivos y proponer la busqueda de ayuda profesional.

Hago mucho énfasis en la importancia de asistir con un profesional, ya que no únicamente pueden orientar a la persona que padece ansiedad, sino tambien a los que lo rodean a fungir como una mejor red de apoyo. Así que la próxima vez que alguien te diga que la ansiedad es algo sencillo, puedes decir que no es cualquier cosa y que a veces necesitamos ayuda, tal vez sea lo que esa persona necesita para dar el paso.

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Actualizado: 7 de sep de 2019



Como entender a mi hijo adolescente

La distancia de generaciones entre padres y adolescentes, la diferencia de épocas en la que vivieron cada uno su adolescencia, los cambios en la tecnología, los nuevos estilos de vida, la etapa de desarollo... son algunas de las cosas que favorecen que la manera de expresarse de los padres y los hijos adolescentes sea totalmente diferente. Es mucho más abundante la información que existe y que está al acceso de los padres sobre cómo educar a hijos durante la infancia que durante la adolescencia y conforme pasa el tiempo es más complicado encontrar herramientas y consejería en la literatura al alcance de cualquier persona donde se pueda encontrar las respuestas a ¿cuál es la mejor manera de educar a mi hijo adolescente? Una de las principales característecas de ser adolescente es que nos encontramos en constante movimiento respecto a nuestra identidad, gustos, deseos y decisiones. Esto debido a que, buscar distintas maneras de ser nos permiten explorar y consolidar la identidad. Esto implica un cambio también para la paternidad, un cambio en el que los límites seran reforzados de una manera distinta a la infancia, así como la relación, los cuidados, la privacidad, los permisos, etcétera. Diremos que como padres tambien se iniciará una "adolescencia de la paternidad", donde se reestructurará la manera de responder a las conductas de los hijos adolescentes. Dentro de la complejidad y los cambios de esta etapa me atrevo a decir que existe una postura accesible a los padres adolescentes y que pueden facilitar la comunicación de una manera sorprendente en esta relación. Una postura donde:

1) Se EVITAR JUZGAR el pensamiento adolescente. Esto no es lo mismo que dar la razón o decir que todo lo que está haciendo está bien.

2) Cunado existe una ESCUCHA ACTIVA y sin juzgar, es más sencillo comprender los pensamientos de los hijos sin fusionarlos con los nuestros, y de esta manera, conocer los motivos de las acciones y reacciones del otro encintrándo así, el camino a una mejor comunicación entre padres a hijos sobre todo adolescentes.

3) Madurar nuestra paternidad a la siguente etapa, SER PADRES DE ADOLESCENTES. Comprender que no sólo son los hijos quienes viven un cambio y las dificultades en la paternidad tanbién involucran situaciones personales.

Esto aumentará en gran medida la relación, el seguimiento de reglas, el diálogo interno saludable, el autoconocimiento y el autoestima, tanto del adolescente como del padre.

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Actualizado: 7 de sep de 2019



Como saber que tengo depresion

¿Cómo puedo saber si tengo depresión? Una pregunta frecuente de parte de pacientes (y no pacientes) a todos aquellos que nos dedicamos a la psicología o a la psicoterapia, sin embargo algo que preocupa es que incluso más frecuente que la pregunta "¿tengo depresión?" es la afirmación de parte de un gran número de personas al decir y posicionarse como "deprimidos", "con depresión", describiéndose con un adjetivo o un diagnóstico que poquísimas veces se ha sido analizado con detenimiento, o mínimamente repensado.

Hay que tener cuidado por la manera en la que entendemos la depresión, ya que ese término actualmente más allá del diagnóstico de un trastorno mental (en toda regla indicado por la comunidad "psi" y la medicina), está sirviendo para describir estados de tristeza, de falta de sentido de vida, de vacíos, que se ocultan tras la palabra depresión, y que utilizan esa misma palabra para describir cuestiones vinculadas a la vicisitudes del día a día, del ser y de la vida. Vaya, ahora resulta que TODOS estamos deprimidos o tenemos depresión, ¿con qué parámetro evaluamos lo que consideramos que es "lo normal" del estado de ánimo de una persona? ¿estamos esperando sentirnos felices todo el tiempo? ¿queremos estar en estados de calma eternos? Qué nada perturbe nuestra tranquilidad o comodidad, que nada se pierda, que todo permanezca siempre, y que nos "la pasemos bien" por siempre.

Suena a que las personas acogimos la palabra depresión para justificar nuestras tristezas y pérdidas sin necesidad de analizarlas a profundidad, como si actualmente la palabra depresión estuviera fungiendo como un tapón, "simplemente, estoy deprimido" y de ahí podemos pasar a varias salidas - peligrosas a mi parecer - "necesito medicamento", "yo debería de haber olvidado ya esto", "debo de ser más fuerte y superarlo", "lo que debo de hacer es ejercicio u ocuparme en otra cosa", todas presiones acerca de la manera de cómo debemos de reaccionar, lo que se espera de nosotros, y sobre todo del tiempo en el que debemos "estar bien" o "al 100%".

Tengo que aquí hacer un alto, no estoy hoy diciendo que no existe la depresión, sin embargo me parece que aquello que describe:

  1. Disminución o desaparición del interés y la capacidad de disfrute por las cosas que anteriormente resultaban placenteras.

  2. Ausencia de respuestas emocionales ante eventos que, generalmente, suelen desencadenar reacciones.

  3. Alteraciones del sueño: es especialmente frecuente la incapacidad de conciliar el sueño (insomnio de conciliación), la de mantenerlo durante más de dos horas consecutivas (insomnio de mantenimiento), o despertarse al menos dos horas antes de la hora prevista.

  4. Empeoramiento progresivo durante el día del humor depresivo.

  5. Disminución marcada del apetito.

  6. Disminución del peso corporal por descontrol alimentario (aumento o descenso marcado del apetito) de al menos un 5% en el último mes evaluado.

  7. Disminución marcada o ausencia de apetito sexual.

  8. Pérdida de la autoestima y de la confianza en uno mismo. Sentimiento de inferioridad no justificado prolongado en el tiempo.

  9. Autoreproches constantes y desproporcionados con sentimiento de culpa excesiva e inadecuada.

  10. Pensamientos de muerte o suicidio recurrentes, incluyendo tentativas.

  11. Disminución de la capacidad de concentración y pensamiento.

... solo hace eso, DESCRIBIR pero no proporcionan conocimiento personal sobre la particularidad de los sentimientos y pensamientos de una persona.

El indicar que "se cumplen" con los puntos (o criterios) de diagnóstico para depresión, es apenas poner un punto sobre el mapa de la llamada depresión, ya que cada uno de nosotros tiene particularidades, historia y pasado que fundamenta lo que nos hace vivir la tristeza, la frustración, el amor, el abandono de maneras únicas, y solo conociendo esas particularidades podrá haber un entendimiento de lo que nos moviliza (o inmoviliza), donde vienen precisamente esos "auto reproches" y "falta de confianza", palabras que nos insultan e incluso nos hacen pensar en destruirnos (pensamiento suicida),

Pensemos nuevamente desde esta "depresión" que tenemos y nos preguntemos ¿porqué una ruptura amorosa me hace que mi vida pierda sentido?, ¿porqué la pérdida del trabajo me afecta tan intensamente?, ¿de donde vienen las palabras con las que mi insulto y minimizo?)

Recordemos, el hacer ejercicio, la meditación, las fiestas, viajar, y ya de manera más especializada (según la intensidad de lo que sentimos y que tanto nos afecta) los medicamentos antidepresivos están enfocados en reducir la sensación de inmovilidad, la intensidad de la angustia, y se usan para continuar con actividades de la vida cotidiana que nos permita hacer lo necesario para sobrevivir (comer, dormir, trabajar), sin embargo no sustituyen la atención psicológica o un tratamiento psicoterapéutico para entenderse, analizarse, explorarse. NADA SUSTITUYE EL QUE YO HABLE DE MI Y DE LO QUE PIENSO, nada sustituye la posibilidad de cuestionarme e intentar hablarme con verdad y sinceridad. Todo aquello enfocado en evitar (de maneras activas o pasivas) hablar sobre lo que me pasa son trampas autoimpuestas que por eso mismo, son difíciles de sortear.

No minimicemos la particularidad, ya que cada quien vive "sus depresiones" de forma PARTICULAR y ÚNICA, el pensamiento y el sentimiento es personal, subjetivo y por eso mismo, intenso, misterioso y disruptivo.

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