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Artículos sobre Ayuda Psicológica



Un tema de estudio que tiene un interés especial no solo por el área de la salud mental, sino también por otras disciplinas como la neurología, la antropología y la criminalística, es el tema de la personalidad psicopática o el trastorno antisocial de la personalidad, esto debido a que las personas que poseen características de este tipo de clasificaciones son capaces de cometer actos que principalmente atentan contra la integridad de terceros, pero lo más importante es que la acción de daño, intrusión o molestia es ejecutada con la intención de causarlo y experimentar un grado de satisfacción, a pesar de las consecuencias que esto conlleve.


En el presente artículo vamos a centrarnos en la exposición de las conductas habituales y los rasgos que distinguen a este tipo de personas, con la finalidad de comprender de manera básica el modo de operar y la posición que ocupan en la sociedad. El tema muchas de las veces, llega a ser controvertido debido a que, por definición, el trastorno puede estar acompañado de manifestaciones comportamentales y características que aparecen en otros trastornos de la personalidad e inclusive en afecciones comportamentales provocadas por el abuso de sustancias, motivo por el que es de suma importancia que para poder identificarlo a nivel estructural o diagnóstico, aparezcan cierto tipo de actitudes y conductas en la persona a partir de cierta edad. De igual manera, posee un especial interés de estudio, debido al impacto que ocasionan las acciones de este tipo de personas en la sociedad; al respecto, señalan López Miguel y Núñez Gaitán en su artículo “Psicopatía versus trastorno antisocial de la personalidad”, que la conducta antisocial suele asombrar a las masas por la frialdad emocional, lo despiadadas que llegan a ser esas personas y lo aborrecedores e incomprensibles que resultan los actos.


Definición y características.


Como punto de partida vamos a plantear algunas definiciones que ayuden a centrar el tema del presenta artículo. Es necesario compartir que, de manera profesional, a este tipo de conductas y estructura mental se le nombra de diversas maneras dependiendo la disciplina que lo trabaje, como por ejemplo “trastorno antisocial de la personalidad”, “Psicopatía”, y “Sociopatía”. Cabe mencionar que la mayoría de las definiciones comparten varias características en común y se resaltan varias que son de suma relevancia. Si bien es cierto que de forma objetiva y científica se ha buscado diferenciar la psicopatía de la sociopatía, las conductas entre ambas clasificaciones tienen similitudes, y la propuesta aporta condiciones de formación, por ejemplo, mientras que la psicopatía es explicada como un trastorno que posee un origen y predisposición genética, la sociopatía es producto de variables sociales, familiares, sanitarios y económicos que influyeron en el desarrollo de la personalidad durante la infancia. Por lo pronto, el objetivo del artículo no es diferenciar la clasificación, sino conocer aspectos que ayuden a identificar el comportamiento que se aparta de la norma de este tipo de personas y la manera en cómo opera su pensamiento.


El manual diagnóstico de los trastornos mentales en su quinta edición, señala que el trastorno antisocial de la personalidad es un patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los 15 años de edad (pero no puede ser diagnosticado sino a partir de los 18 años) y que se manifiesta por tres o más de los siguientes hechos:



  1. Incumplimiento de las normas sociales respecto a los comportamientos legales, que se manifiestan por actuaciones repetidas que son motivo de detención.

  2. Engaño que se manifiesta por mentiras repetidas, utilización de alias o estafa para provecho o placer personal.

  3. Impulsividad o fracaso para planear con antelación.

  4. Irritabilidad y agresividad, que se manifiesta por peleas o agresiones físicas repetidas.

  5. Desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás.

  6. Irresponsabilidad constante, que se manifiesta por la incapacidad repetida de mantener un comportamiento laboral coherente o cumplir con las obligaciones económicas.

  7. Ausencia de remordimiento, que se manifiesta con indiferencia o racionalización del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien.


Es importante considerar que para fines diagnósticos el individuo debe tener como mínimo 18 años de edad, que haya evidencia de un trastorno de conducta desde la infancia, además de que el comportamiento antisocial no se produzca como consecuencia de algún otro tipo de trastorno o el abuso de sustancias.


Otra definición que ayuda a establecer un punto de partida es la de psicopatía, en la que se habla de un sujeto con un pensamiento elaborado que demuestra un nivel intelectual elevado y lleva a cabo sus acciones de manera planeada bajo el deseo de encontrar satisfacción, es insensible y no es capaz de reconocer sus emociones o sentir genuinamente empatía. De esta manera, el autor Hervey Cleckley señaló que el síntoma básico de la psicopatía es la deficiente respuesta afectiva hacia los demás, siendo esto un punto determinante que alerta al momento de buscar identificar a una persona con estas características, de las cuales Cleckley enumera las siguientes:


  1. Encanto externo y notable inteligencia.

  2. Inexistencia de alucinaciones y otras manifestaciones de pensamiento irracional.

  3. Ausencia de nerviosismo.

  4. Indigno de confianza.

  5. Mentiras e insinceridad.

  6. Falta de sentimientos de culpabilidad y de vergüenza.

  7. Conducta antisocial, sin aparente remordimiento.

  8. Razonamiento insuficiente y falta de capacidad para aprender de las experiencias vividas.

  9. Egocentrismo patológico e incapacidad para amar.

  10. Gran pobreza de reacciones afectivas.

  11. Pérdida específica de intuición.

  12. Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.

  13. Comportamiento fantástico.

  14. Amenazas de suicidio raramente cumplidas.

  15. Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada.

  16. Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.


Robert Hare, un autor que realizó importantes contribuciones al estudio de la psicopatía, señala que, entre diversas definiciones y clasificaciones, existen características que resaltan al hablar de este tipo de personales, y es el elevado egocentrismo, la falta de empatía y la incapacidad para establecer relaciones afectivas con los demás. De esta manera, el sujeto en cuestión es capaz de realizar un elevado número de actos que atentan contra los derechos de los demás, sin que atribuya importancia suficiente para poder determinar que lo que busca hacer es perjudicial, representa un impacto negativo, o generará consecuencias graves, es decir que, el asunto no está en que el sujeto sea incapaz de darse cuenta que lo que hace está fuera de la ley, sino que sus características le impiden experimentar los sentimientos que comúnmente las personas sentirían, y que ayuda a reconocer los límites de nuestra conducta.


Retomando la postura psiquiátrica desde el manual diagnóstico de los trastornos mentales, se señala que el comportamiento específico se agrupa en cuatro categorías: agresión a personas o animales, destrucción de la propiedad, los fraudes o los hurtos, y la violación grave de las normas. Además, se plantean diversas características que se presentan en la vida de la persona adulta como es el hecho de no ajustarse a lineamientos legales por lo que delinquen constantemente, desprecian los deseos o sentimientos de los demás, con frecuencia son mentirosos y manipuladores, hay un patrón de impulsividad, tienden a ser irritables y agresivos, aparecen actividades de alto riesgo, son irresponsables y acumulan deudas o permanecen en desempleo; pero además, el manual señala condiciones destacables que es la ausencia de remordimiento por las acciones o consecuencias, indiferentes y tendientes a justificar de manera superficial los daños, culpan a los demás, hay crueldad por los sentimientos de otras personas y muestran una elevada autoestima, encanto simplista y superficial, obstinación y falta de una visión realista de sí mismos.


Conclusión.


Ya sea que se le llame como trastorno antisocial de la personalidad, psicopatía o sociopatía, la clasificación que se hace de este tipo de personas es consistente por lo que como se observó en el contenido previo, hay diversas posturas teóricas que coinciden en muchas características (sin mencionar grandes propuestas de otros autores), así también proponen indicadores para diferenciar los conceptos. Sin embargo, la peculiaridad del comportamiento de estas personas se observa en la capacidad para ocasionar una afectación, involucrarse en problemas y no asumir su participación; de esta manera son sujetos que pueden realizar desde mínimas acciones que incomoden a otros como manipular, hostigar, sobajar, humillar, reprimir, así como delinquir de manera individual, cometer homicidio, secuestro y violación, formar parte de grupos delictivos, e incluso hasta liderarlos. Es necesario, además, que tengamos claro que no toda persona que comete un delito posee una personalidad psicopática o trastorno antisocial, ya que debemos recordar que para que se llegue a dicha clasificación, debe ocurrir un patrón de conducta constante y estar presentes los rasgos descritos. Así también, es importante tomar en cuenta la diferenciación del entorno sociocultural, ya que lo que en muchos países podría considerarse un abuso de poder o un atentado en contra de los derechos humanos, en otros lugares podría formar parte de usos y costumbres como el papel restrictivo que juega la mujer en medio oriente, así también la prevalencia de los conflictos bélicos en los que el personal militar de varios bandos se enfrenta.


Al hablar de tratamiento psicológico, se debe tomar en cuenta que es poco probable que una persona con este tipo de trastorno acuda a recibir atención, ya que normalmente son referidos por instituciones educativas, laborales o gubernamentales, en los que se condiciona al sujeto a un proceso psicoterapéutico para reparar daños, como un requisito de libertad condicional, o como una medida emergente para generar un cambio de conducta. El trabajo clínico con este tipo de personas en calidad de pacientes, se vuelve complejo, es retador y desgastante para el profesional de la salud mental, ya que conlleva a que el sujeto exhiba sus características ante el terapeuta, y busque defenderse constantemente evitando ceder en su postura, tomando en cuenta entonces que la incapacidad de estas personas para realizar una introspección sobre su mundo emocional, impide que se preste para buscar un cambio. Sin embargo, no todo está perdido, ya que la clasificación estructural hoy en día no es rígida y se ha ido advirtiendo la presencia de personalidades con rasgos no del todo severos, por lo que es posible que las intervenciones tempranas en niños y adolescentes puedan contribuir en el proceso formativo para que se lleve a cabo por ejemplo, la elaboración de eventos traumáticos, se encausen las emociones y sentimientos de una manera adaptativa, y se les ayude a interactuar de una manera sana en la convivencia que establecen con iguales, de ahí la importancia de la prevención, la detección oportuna y la concientización de padres y tutores sobre el comportamiento de los hijos.



Psicologo Jose Ruy Garcia

















Lic. José Ruy García

Psicólogo Clínico

Asociación Libre Monterrey

 
 
 

Brindis, uvas, fin de año. año nuevo.
Un aspecto importante a considerar para obtener el éxito y alcanzar nuestros propósitos de año nuevo, se relaciona con nuestro estado emocional.

Terminó el 2021 y con él llegan las tradiciones envueltas para iniciar el año de la mejor manera posible. Una de ellas busca visualizar los propósitos con la intención de alcanzarlos dentro del año en curso; muchos de estos se ven rodeados en cambiar los hábitos alimenticios, emprender algún proyecto, cambiar el estilo de vida, etc., No obstante, prepararse tanto física como mentalmente para iniciarlos o realizarlos no es nada sencillo.


Algunas personas se percatan que durante el año les fue difícil concluir lo deseado, puesto que dejaron en el olvido aquellos propósitos que se habían planteado durante las fiestas. Un estudio de la Universidad de Scranton en Pensilvania menciona que, tan solo el 8% de las personas logran cumplir sus hábitos, proyectos o propósitos de fin de año; incluso, reflejan estadísticamente que la deserción se hace presente en las primeras semanas de enero; pero, ¿Por qué es tan difícil realizar algo que deseamos conscientemente?


Primeramente, habría que enfatizar en la definición de la palabra 'propósitos' puesto que aborda la intención de realizar una acción o de concluir un objetivo. Sin embargo, algunos de ellos se encuentran alejados de la situación actual debido a que son cambios de hábitos muy drásticos a la vida que solemos tener, ya sea obtener un nuevo empleo, mejorar los ingresos o mantenerte en forma. Por tal motivo, existen mayores dificultades en cumplirlos, generalmente aparecen algunas reacciones de estrés o frustración por no efectuar sus propósitos como se había pensado.


Uno de los aspectos importantes en el éxito de los hábitos o propósitos se relaciona con nuestro estado emocional y que, a pesar de ser conscientes de nuestras metas existen factores que desconocemos acerca de nosotros mismos, tales como, la historia personal, valores y creencias acerca del mundo interno y externo.


Sin embargo, existen algunas recomendaciones a la hora de poner en acción nuestras metas:


Se escribe la palabra plan
Para conseguir nuestros propósitos es indispensable plantearse objetivos realizables y elaborar un plan.

1) Aterrizar tus planes: Inicialmente habría que organizar las ideas para establecer un plan de acción, es decir, enfocar los propósitos deseados dentro de un plan a corto, mediano o largo plazo, estableciendo y analizando las implicaciones que requerirán para llegar a él.


2) Objetivos realizables desde el primer día: establecer una rutina o hábitos que van relacionados con la meta o propósito principal nos ayudará a fomentar día con día un paso para el cambio, recuerda que cambiar una acción o hábitos de años de un día para otro, resulta irrealizable.


3) Ser flexible: Muchas veces modificar algunos hábitos puede resultar una sensación de fracaso o estancamiento, sin embargo, ser flexibles con nosotros mismos implica modificar el plan en caso de no tener éxito, en analizar en qué falló y en entender que el proceso es un aprendizaje.


4) Contar con una red de apoyo: cumplir algún propósito en diversos momentos requiere el apoyo de un grupo de personas con las que exista la confianza y la seguridad a la hora de emprender un proyecto o hábito.


Finalmente, si nos percatamos de que el cambiar resulta difícil y esto nos genera una incomodidad con nosotros mismos o nuestro alrededor, es importante no dejar de lado estas emociones, consultándolas cuando lo consideremos pertinente.









Psicóloga Cynthia González





Referencias.

Brain, S. (2021). New Years Resolution Statistics - Statistic Brain. Retrieved 14 January 2021, from https://www.statisticbrain.com/new-years-resolution-statistics/

 
 
 


¿Qué son los trastornos de personalidad? ¿Yo puedo tener alguno?

El Manual Estadístico y Diagnostico de los Trastornos Mentales versión 5 (DSM-5 por sus siglas en inglés), es una herramienta que se utiliza comúnmente al momento de diagnosticar algún tipo de padecimiento mental, entre los más conocidos se encuentran los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad, o relacionados con el trauma, entre otros. Hoy nos dedicaremos a entender que son los trastornos de personalidad.


El DSM-5, define un trastorno de personalidad como un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto; se trata de un fenómeno generalizado y poco flexible, estable en el tiempo, que tiene su inicio en la adolescencia o en la edad adulta temprana y que da lugar a un malestar o deterioro; es decir, un trastorno de personalidad es un patrón de sensaciones internas y externas, sentimientos, pensamientos, ideas, fantasías, y comportamientos que no se consideran normales, aquello que no va con lo que comúnmente ocurre en el contexto en el que se encuentra la persona, y todas estas sensaciones y comportamientos ocurren de manera general y se mantienen a través del tiempo, no son episodios que vienen y van, que además traen un deterioro o malestar en el funcionamiento de la persona, es decir, problemas con áreas como familia, pareja, amistades, trabajo, sexualidad, entre otras; y además inicia en la adolescencia y/o edad adulta temprana.


Actualmente se reconocen diez trastornos de personalidad:


1. Trastorno de la personalidad paranoide, que es un patrón de desconfianza y suspicacia, de manera que se interpretan las intenciones de los demás como malévolas.

2. Trastorno de la personalidad esquizoide, que es un patrón de distanciamiento De las relaciones sociales y una gama restringida de la expresión emocional.

3. Trastorno de la personalidad esquizotípica, que es un patrón de malestar agudo en las relaciones íntimas, de distorsiones cognitivas o perceptivas y de excentricidades del comportamiento

4. Trastorno de la personalidad antisocial, que es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.

5. Trastorno de la personalidad límite, que es un patrón de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la imagen de sí mismo y de los afectos, con una impulsividad marcada.

6. Trastorno de la personalidad histriónica, que es un patrón de emotividad y de búsqueda de atención excesiva

7. Trastorno de la personalidad narcisista, que es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

8. Trastorno de la personalidad evitativa, que es un patrón de inhibición social, sentimientos de inadecuación e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

9. Trastorno de la personalidad dependiente, que es un patrón de comportamiento de sumisión y adhesión relacionado con una necesidad excesiva de ser cuidado.

10. Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, que es un patrón de preocupación por el orden coma el perfeccionismo y el control.



¿Qué son los trastornos de personalidad?

Sin embargo, el DSM-5 reconoce el cambio de la personalidad debido a otra afección médica, la cual es un trastorno de personalidad persistente que se sospecha que es debido a los efectos fisiológicos directos de una afección médica, por ejemplo, una lesión en el lóbulo frontal.


Ahora, es posible presentar rasgos de personalidad, que no necesariamente son trastornos, es decir, podemos tener rasgos obsesivos, como ser muy puntuales, organizados, pero no necesariamente por eso significa que tenemos un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, si bien lo comentamos anteriormente, para que fuese un trastorno, estos rasgos tendrían que causan un malestar o problemas en el funcionamiento de la persona, como causarle una gran ansiedad que le impida seguir con su vida normal el tener estas obsesiones y/o compulsiones, además es importante hacer un diagnóstico diferencial entre un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC/OCD), a un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo.

 
 
 
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