La familia y cómo pueden generar síntomas

Existe una familiaridad del #síntoma neurótico en la #familia, la identificación del hijo

con el padre no es más que una identificación de una falta con la otra. El #niño no

se identifica con la fuerza del padre, con aquello que lo hace temerle, se identifica

con su falta. Recorremos lo que decía #Lacan, el deseo de uno es el #deseo del otro.

Cabría preguntarse ¿Qué sucede cuando aquel que castra esta castrado? Esta

cuestión es fundamental para saber sobre la transmisión de síntomas neuróticos

en la familia.


El complejo edipico según Lacan se basa en la asunción de un posicionamiento en una dialéctica de ser y tener: en un primer momento el infante asume el deseo de su madre, no solo en sentido unilateral (hijo-madre) sino también bilateral (hijo=madre), en ese sentido el hijo asume su deseo a través de su madre (el niño desea a su madre y ella desea el #falo). En un segundo momento dialectico debe haber una asunción de la negación del deseo de la madre, en ese sentido, el niño asume la negativa brindada por el padre de una forma dudosa, ya que sabe que su madre lo prefiere a él pero no sabe por qué en realidad, es ahí, en ese momento donde el niño se encuentra con el Gran #Otro, un Otro del Otro. El Gran Otro le brinda el falo simbólico al padre, pero al dárselo también lo castra, esto causa un impacto en el psiquismo del niño y de la misma familia.


Concretamente, entendamos al Gran Otro como lo entiende Zizek, como la #ideología. La ideología no es más que una relación imaginaria entre individuos con sus condiciones reales de existencia (Althusser, L. 2011). La ideología, nos dice #Althusser, es lo que vuelve a un individuo un sujeto; el individuo es una categoría aislada, general y nebulosa, es donde pertenece todo el género humano y este se pierde desde el momento en que se nace, en el que se entra a la realidad social en sentido jurídico (acta de nacimiento) y material (con el nombramiento del individuo). El individuo con nombre es un sujeto ¿Sujeto a qué? A la ideología.


Dicho lo anterior, el Gran Otro es aquello que nos da nombre, nos inscribe el nombre (del padre), y todos estamos sujetos a él y a su dinamismo (en sentido de que el Gran Otro es el deseo).

En lo concreto, la transmutación de la #familia industrializada a la familia posindustrializada ha cambiado la forma de relacionarse del sujeto con el Otro. La ideología cambiante en cuanto a trabajo, y dicho sea de paso, la liberación sexual ha causado dos cosas: Una mayor facilidad de transmisión de síntomas histéricos de generación en generación y una forma diferente de manifestación de la misma. #Freud hablaba de la histeria como un mecanismo inteligente que hacía alusión, a través de un síntoma, a una vivencia sexual infantil. La histeria de la actualidad tiene como base una vivencia sexual infantil imaginaria. Los síntomas actuales hacen alusión a fatiga corporal, a fatiga intelectual, a la fatiga; la fatiga es el síntoma de la sociedad actual debido a que el ritmo que nos demanda la realidad social es demasiado alto, demasiado despersonalizado, psicotizante.


Somos nosotros quienes tenemos el síntoma no solo de nuestros padres, sino de la sociedad entera. La migraña y el apaleamiento muscular son causas frecuentes de visitas a hospitales, todas y cada una de ellas sin razones de ser en sentido biológico ¿De dónde vienen entonces? Vienen de este agotamiento de aprehensión de la realidad circundante, viene de la familia híper-movilizada, independiente, individualista. Es la época de la sociedad castrada no identificatoria, sin razón de ser. Vivimos en la sociedad monstruosa (diría #Zizek), de la revolución social, de la rebelión de los hijos contra los padres, de la moderna producción industrial, de la reproducción asexual, del cono­cimiento científico. Lo que parecería ser un proceso interpsiquico familiar, siendo esta la transmisión del síntoma histérico de generación en generación, pasa a ser un fenómeno social global, dado por un Gran Otro cambiante, exigente con los tiempos, con el avance tecnológico y científico, con la producción, con la sexualidad. No solo somos sujetos de nuestro deseo, ahora también somos sujetos de nuestro síntoma, un síntoma histórico, un síntoma familiar histérico.




Psicólogo Gabriel Chávez


Atención psicológica a adolescentes y adultos


Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara


Síndrome del impostor y su relación con el éxito

Lograr #éxito personal, conseguir el empleo por el que siempre se trabajó, obtener #méritos académicos y reconocimiento, o tener una relación de pareja sana y estable, llegar a esto y de alguna u otra forma dudar acerca de merecerlo, sentir que los logros que se están dando vienen por cosa de suerte, casualidad o por ayuda de alguien más, en lugar de ser el resultado de hacer las cosas bien y de esforzarse. Esta idea de estar engañando a aquellos que reconocen la dedicación y que en cualquier momento se pueden defraudar si descubren "la verdad", tiene un nombre asociado y es más común de lo que se podría pensar. Se le conoce como síndrome del #impostor a la sensación de no merecer los éxitos alcanzados, encontrarse incompetente y demeritar las propias capacidades, y aunque no se encuentra clasificado como un síndrome en manuales de diagnóstico de trastornos, reúne una serie de síntomas que aquejan a una gran cantidad de personas. Hablemos de manifestaciones, causas y acciones para detectar y abordar esta condición.


Partamos nombrando características y señales que pueden apoyar a reconocer si se presentan rasgos de este extendido síndrome. Las personas que padecen estos síntomas viven con #angustia y ansiedad por la sensación de ser descubiertos en cualquier momento, imputan sus logros a diversas causas externas, pero no hay reconocimiento del trabajo o de las causas internas que han llevado a conseguirlo. Existe en ellas una sensación constante de #culpa en torno a los éxitos conseguidos, necesitan creer que merecen algo para poder disfrutarlo y eliminar el sentimiento de culpa que no está justificado. Otra señal característica es un elevado nivel de #autocrítica, encontrando fallos en cada detalle acerca de lo dicho o hecho con tendencia hacía agrandarlos, así como un bajo nivel de autocompasión para los propios errores. Por último, tienen dificultades para lidiar con los elogios sin importar de quien vengan pues se duda de la credibilidad en el reconocimiento.


Las causas asociadas al #síndrome son diversas, algunas de estas características pueden derivar de la forma en la que se recibieron los primeros éxitos, del #valor que se le dio a la idea del reconocimiento, los logros y la responsabilidad, sí durante el crecimiento se formó la creencia de que el esfuerzo "era algo que se debía hacer, porque era un deber hacerlo" los logros vendrían sin satisfacción. Una fuente importante del síndrome es la falta de #autoconocimiento, al no tener consciencia acerca de las propias particularidades, esas características esenciales que diferencian a una persona de otra, eso que se hace tan bien podría parecer algo que se da por descontado pues siempre se ha dado de esa manera, sin notar estos elementos incondicionales dentro de cada acto. Por otro lado, una causa social acerca del síndrome del impostor es el #género mayoritario que lo padece, siendo las mujeres quienes lo experimentan con más frecuencia que los hombres debido a las construcciones familiares y sociales que forman la expectativa a cumplir, lo esperado de acuerdo a como deberían de lograrse o comportarse.


Interiorizar las experiencias de éxito puede ser realmente un reto pues a pesar de hacer las cosas bien esto no cambia la #creencia y el pensamiento continua ahí, incluso puede llevar a esforzarse de más para compensar las dudas y evitar ser "descubiertos", reforzando este ciclo y perpetuándolo. Este sentimiento de ser impostor puede llegar a bloquear y convertirse en una barrera en el desarrollo de diferentes áreas, aquí van algunas ideas y acciones a considerar para contrarrestarlo:


Empezar a ser consciente de la retroalimentación externa

Se puede comenzar por dejar de minimizar los elogios, opiniones o críticas, decir "gracias" en lugar de "esto lo hace cualquiera", decir "lo valoro, lo tomaré en cuenta", en lugar de "fue cosa de una sola vez". Esta acción contrarresta la creencia automática de no merecer el reconocimiento, brindando control interno.


Analizar la consecución de los resultados

De cada objetivo alcanzado hay una serie de pasos previos que permitieron llegar a ese punto, realizar este análisis con atención permite conocer en qué medida hubo preparación y cuanto viene de sí mismo, estas son evidencias racionales para identificar que las cosas no vinieron por cuestión de algo externo.


Conocer la propia medida de síndrome del impostor

Un cierto grado de esta sensación puede aquejar a todos en determinado momento de la vida, al empezar una nueva etapa, el cambio puede llegar a sobrepasar. El síndrome del impostor por un tiempo puede funcionar como un motor para empezar a hacer cosas nuevas o diferentes que no se han hecho antes, se puede dar un tiempo para medir hasta qué punto esta sensación es sana y adaptativa y a partir de qué punto es limitante.


Es importante reconocer el grado en el que estos síntomas sobrepasan la capacidad de manejo y es necesario acudir con un #terapeuta, no solo para regular y reducir las sensaciones, si no para conocer además las #causas por las que se originaron estas creencias y pensamientos. No todo puede salir siempre de forma correcta y tratar de tener el control de ello es desgastante, aceptar que sobre la marcha es posible que se den errores y que de ellos se puede aprender también de una manera distinta.




Psicóloga Estefany Hernández


Atención Psicológica de niños, adolescentes y adultos


Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara

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Hay dos momentos fundamentales para el desarrollo y conformación de una buena salud mental; la #niñez y la #adolescencia. Niños y adolescentes, mentalmente saludables, suelen relacionarse y construir vínculos interpersonales sanos que generan satisfacción hacia ellos mismo como hacia quienes les rodean: padres, familiares y amigos. Este tipo de relaciones tienden a desarrollarse, y a desarrollar, en un ambiente fraterno y armónico, logrando así qué tanto ellos, #niños y #adolescentes, como las personas que les acompañan, tengan un crecimiento personal importante a partir de las experiencias de vida compartidas y de los obstáculos y desafíos que se superen en grupo.


Adolescencia

Una salud mental sana, requiere de un entorno social sano. Uno en donde los vínculos que se construyan sean aquellos capaces de brindar seguridad, #respeto y estabilidad afectiva. Ya que es a partir de aquí, desde un primer entorno como lo es la #familia, desde donde las experiencias que se tengan influirán en la invención y construcción de nosotros mismos.


Una imagen positiva de nosotros mismos, un auto-concepto y autoestima sanos, propician que nuestra interacción con los demás se de desde ese lugar, que es el de la #seguridad, la #asertividad y el #respeto. Un entorno inseguro o inestable, en la #niñez y #adolescencia, suele propiciar en la edad adulta, la aparición de vínculos afectivos que de igual manera se verán construidos desde la #inseguridad y la inestabilidad, trayendo consigo el desarrollo de relaciones interpersonales en donde la #inestabilidad emocional suele ser la norma.


Si bien, es cierto que existen algunos factores individuales que pueden favorecer la aparición de algunas patologías en la #niñez y en la #adolescencia, como pueden ser los fisiológicos o los genéticos, que son de nacimiento o por herencia. Se sabe que la salud mental es altamente afectada por factores externos, principalmente aquellos relacionados con nuestro entorno inmediato, como lo es la #familia , la #escuela o el medio donde interactuamos con nuestros pares.


En entornos donde las situaciones de #violencia están normalizadas y el ambiente tiende a ser hostil, donde las reglas no son claras o constantemente son transgredidas, como pueden serlo el lugar geográfico en donde vivimos, entornos sociales complicados o familias disfuncionales, la posibilidad

de que una patología aparezca en la #niñez y en la #adolescencia tiende a incrementarse. En México, por ejemplo, dos terceras partes de los #adolescentes han vivido de manera crónica, es decir, por periodos de tiempo prolongados, situaciones de #violencia, ya sea en el ámbito familiar o en el entorno social en el cual se desarrollan. Esto, según el Informe nacional sobre violencia y salud.


Niñez


Los trastornos de salud mental, tienden a desarrollarse en la #niñez y #adolescencia, en la mayoría de los casos, y pueden llegar a afectar de manera significativa el desarrollo educativo y laboral que el #niño o #adolescente tendrá, así como la calidad de sus relaciones interpersonales y de #pareja en la edad adulta, en cuanto a interacción y vida en sociedad se refiere.


Si consideramos el desarrollo de la sociedad actual y contémplanos los contextos familiares y sociales que se viven de manera reciente, en donde problemáticas ambientales, como el #COVID, o factores económicos cada vez mas complicados son una realidad, nos damos cuenta de que las condiciones que faciliten un ambiente sano para #niños y #adolescentes son cada vez mas difíciles de lograr. Sin embargo, la salud mental en estas edades tendría que ser una prioridad en la agenda publica de salud, ya que una pronta intervención, acompañada de un tratamiento adecuado, puede hacer la diferencia de lo que depare a los jóvenes en la edad adulta. Situación que a su vez influirá en el devenir de nuestra sociedad.

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