Artículos sobre Ayuda Psicológica


Existen diferentes perspectivas desde las que se puede hablar de la palabra #consentimiento. A partir de la acción y efecto de consentir, se entiende como la conformidad de una persona que actúa individualmente expresando su voluntad de manera libre y consciente. Al hablar de la edad de #consentimientosexual, se hace referencia a la edad que debe tener una persona para que se le considere legalmente capaz de consentir en tener una relación sexual. La Unicef explica que los países tienen la obligación de establecer límites legales para proteger a las personas menores de edad de cualquier daño, y en específico, establecer cuando hay consentimiento para prevenir el #abusosexual infantil. Sin embargo, del deber a la realidad, son numerosas las dificultades para garantizar el cumplimiento del derecho humano de los #niños y #adolescentes a la salud sexual.


adolescencia


Los organismos internacionales indican que la edad legal mínima para el consentimiento sexual, debe corresponder a la etapa en que los #adolescentes han obtenido la suficiente madurez sexual, física y psicosocial. Existen leyes que indican quienes pueden consentir y quienes no. En México, cada estado establece la edad mínima para el consentimiento en sus códigos penales y esta oscila entre los 12 y los 16 años de edad. De acuerdo al investigador José Nares Hernández, en nuestro país, 27% de los códigos penales de las entidades federativas fijan esta edad en 12 años; 3% en 13 años; 46% en 14 años; 21% en 15 años; y 3% en 16 años. Menciona que para analizar estas edades se consideran tres factores: el tipo penal de violación equiparada, la edad promedio en que los #adolescentes inician sus relaciones sexuales y los derechos humanos que tienen reconocidos en la Constitución Mexicana. El autor concluye que, con base en esos criterios, en promedio los códigos penales de las entidades federativas establecen una edad muy baja, lo que deja a los menores desprotegidos de abusos y #violenciasexual.


Acorde a las implicaciones legales estipuladas en el código penal de Jalisco, se establece en los artículos referentes a #abusosexual infantil, a quien tenga cópula o cópula equiparada con una persona menor de edad, se le impondrá una pena de:


- Tres meses a cinco años de prisión, cuando la víctima tenga entre quince y menos de dieciocho años de edad y el acto se realice con su consentimiento por medio de la seducción, la cual se presume salvo prueba en contrario, o por medio del engaño.

- Ocho a quince años de prisión, cuando la víctima tenga entre quince y menos de dieciocho años de edad y el acto se realice sin su consentimiento, o cuando sea una persona que no tenga la capacidad de comprender el significado de las cosas o de resistir el hecho.

- Doce a veinte años de prisión, cuando la víctima sea menor de quince años de edad.

Durante la #adolescencia se desarrollan diversos procesos de maduración biológica y cognitiva los cuales son indispensables para la toma consciente de decisiones, un menor entre los parámetros de edad mencionados cuenta con un juicio reducido para dar su asentimiento a una relación sexual con plena comprensión de la trascendencia para su persona. De igual manera, resulta complejo consentir cuando existe considerables diferencias de edad entre las personas implicadas, por lo que no puede haber #consentimiento si existe una relación desigual de poder o autoridad por la cual el menor pueda ser fácilmente manipulado o víctima de coerción. En diferentes estados se tipifica el delito de #estupro, el cual penaliza a una persona por tener relaciones sexuales con menores (el criterio de edad varía de acuerdo al código penal de cada estado) cuando la voluntad o el #consentimiento de la persona afectada están viciados como consecuencia de uno de los elementos materiales del mismo, como son la seducción, el engaño o las relaciones de poder.


adolescencia

El #consentimiento se tambalea ante una sociedad marcada por la educación conservadora y violenta. Las leyes no son suficientes para garantizar el respeto al #consentimiento de #niños y #adolescentes, la información y la educación sexual integral son la clave para tener claros los límites y conocer que es lo que se quiere para el propio cuerpo. La educación sexual tiene que ir mucho más allá de hablar de prevención del embarazo o prácticas sexuales de riesgo, es necesario hablar de la #identidad, el respeto a la #diversidad y al cuerpo, saber decir que sí o no al tomar decisiones y aceptar las respuestas de los demás. El diálogo social ha incorporado el concepto de #consentimiento y requiere ser socializado desde las primeras etapas de vida. Brindarles estas herramientas comunicativas a los menores es esencial para su proceso de autoconocimiento.



Bibliografía:

Nares Hernández, José Julio. (2019). Edad legal mínima para el consentimiento sexual: garantía del derecho humano de los niños a la salud sexual. Derecho global. Estudios sobre derecho y justicia, 4(12), 113-142. Epub 28 de agosto de 2020.https://doi.org/10.32870/dgedj.v0i12.214

Código Penal para el Estado Libre y Soberano de Jalisco. Número 10985. Artículo 142-M de 2012. (México).

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Cuando la familia tiene un integrante con alguna enfermedad mental las interrogantes se hacen presentes acerca del origen, funcionamiento, tratamiento y desarrollo de la misma. Con frecuencia, cuando hay una emergencia relacionada con un trastorno mental los integrantes de la familia pueden movilizarse ante esta situación, que si bien, puede ser observada desde distintos ángulos se desencadenan algunas crisis acerca de la persona misma y del grupo que la conforma.



Por lo general, las dificultades de integrar esta noticia y la información que la acompaña, se desplazan dentro de los conceptos de salud y enfermedad que se tienen con anterioridad; y que, a su vez, siguen los lineamientos de las conductas "normales" o esperadas socialmente. A menudo, el criterio de "sanos" está desarrollado en base a las conductas consideradas normales, la adaptación de las mismas reglas y los estigmas que se han generado a lo largo del tiempo respecto a los trastornos mentales. Desde este punto de vista, sabemos que en la antigüedad se consideraba que la "locura" era provocada por causas naturales, entre otras cuestiones; Posteriormente mediante investigación y teorización de la misma se afirmó el impacto cultural y social en la salud mental. A pesar de esto, el concepto de normalidad ha sido un fuerte determinante en cómo y cuándo asistir a un profesional, debido a que se ve envuelto en tabús, experiencias negativas e incluso un temor al rechazo social.


Actualmente, se reconoce que la combinación de los fenómenos congénitos y hereditarios, a la par de las experiencias infantiles a nivel familiar y social determinan una serie de disposiciones a padecer algún trastorno mental. Sin embargo, el conflicto central no reside en el origen de la enfermedad, sino como son catalogados y esto mismo afecta la definición y el aislamiento que experimenta la persona que padece un trastorno mental un incluso sin conocer si la familia es el causante del mismo.


Acercarse con un psicólogo es complicado. Pedir ayuda, muchísimo más. Sin embargo, tomar la decisión de acercarse a un espacio terapéutico es un acto de compromiso con uno mismo. El grupo familiar, ante la noticia pudiera reaccionar de manera escindida entre los integrantes sanos y enfermos y generar preguntas en torno a la familia y sus propios conflictos.


No obstante, el trabajo con la familia es un proceso de suma importancia en la empatía, integración, adaptación y apoyo hacia la persona que atraviesa la enfermedad mental. Que, si bien es un trabajo difícil, puede resultar enriquecedor para cada uno de los integrantes, que, a su vez, repercute en el grupo. Este trabajo consistirá en acompañar a la familia en la experiencia que rodea la enfermedad o trastorno y el concepto de salud que han tenido alrededor de la misma, además de brindar psicoeducación acerca del trastorno para despejar dudas o estigmas alrededor de él y de esta forma calmar la ansiedad, eliminar imágenes o ideas predispuestas respecto a la salud mental.


Sin duda, el estar acompañado por un profesional que al igual que nosotros busca el bienestar emocional que nos permita avanzar y conseguir lo que se desea marca una diferencia, porque habremos permitido darle espacio a nuestra palabra, nuestros deseos, nuestros temores, permitirá conocernos y reconocernos. En conclusión, el impacto que tiene en la familia y en sujeto que padece el trastorno posibilitaran un mejor trabajo y un mejor pronóstico de tratamiento además de generar un sistema de confianza donde el paciente se sentirá apoyado, entendido y acompañado en su afección.













Lic. Cynthia González.

Psicóloga clínica


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Una de las inquietudes mas recurrentes por parte de los #padres, en cuanto a la #educación de los niños, esta relacionada con la gestión y el manejo de las emociones. Y esto se debe en gran medida a la visibilidad que este tema ha tenido en los últimos años debido a su importancia para el desarrollo de los niños. Por lo que intentaremos dar algunas claves que esperamos puedan ser de utilidad.

infancia y emociones

De entrada, tendríamos que comenzar por conocer lo que son las emociones, saber cuál es su nombre y mejor aun, cuál es su función. Por ejemplo, entre las emociones básicas tenemos seis, que son: la #alegría, #ira, #tristeza, #asco, #miedo y #sorpresa. Y sin embargo, no es poco frecuente escuchar, incluso en adultos, que cuando se pregunta por lo que le ocurre a alguien o por su estado de animo, la respuesta que suele aparecer es; me encuentro bien o me encuentro mal, y en algunos casos ni siquiera se llega a dar cuenta de lo que me esta pasando. Si como adultos no somos capaces de diferenciar, reconocer y aceptar nuestras propias emociones, difícilmente podremos transmitirlas a los niños.


Si prestamos atención nos podremos dar cuenta de cómo en ciertos grupos sociales algunas emociones, como la #tristeza, tienen una connotación negativa. Hay quienes incluso llegan a catalogar las emociones como positivas y negativas cuando ellas no obedecen a ese tipo de categorías. Ya que las emociones, surgen como parte de una respuesta natural de nuestro organismo, son #adaptativas.


Como se dijo anteriormente, para que exista un manejo adecuado de las emociones es necesario que haya un reconocimiento de ellas, es decir, que para poder identificar algo, primero tengo que saber y conocer qué es aquello que siento y de lo que estoy hablando. Y tanto el saber como el conocimiento, parten de la #enseñanza, que puede ser adquirida por la teoría, que alguien me hable o escriba de ello, o por una vivencia real. Ambos casos vienen acompañados de la transmisión por parte de un tercero, en este caso, el cuidador. Yo puedo identificar lo que es un caballo, tanto si alguien me enseñó una foto o un video de él, como si al estar cerca de uno, se me dice lo que ese animal era. Con las emociones pasa algo parecido, para identificar el #miedo, la #ira, la #alegría, etc., primero necesito saber cómo son.


niñez y emociones

Otro punto importante es la #validación de las emociones. Es fundamental que nos abramos a la posibilidad de que los niños experimenten las emociones y sobre todo que las puedan expresar. En mas de una ocasión habremos escuchado, o nosotros mismos habremos dicho, ya no estes #triste o no estes #enojado. Como adultos tenemos que empezar a lidiar con esto y con la sensación que nos genera el ver en los pequeños tomar algunas actitudes o conductas que nos pueden generar #frustración. Tenemos que permitirnos sentir las emociones en nosotros mismos para poder transmitirlas. Hay que recordar que los niños están aprendiendo a regularse y comunicarse, ellos están conociendo su mundo, tanto exterior como interior. Al darle un nombre a lo que me pasa o a la sensación que estoy experimentando le estoy dando un lugar. Lo que si bien, no elimina la sensación, me da espacio para poder hacer algo al respecto. En muchos casos lo que a un niños le puede generar malestar no es tanto el sentirse #enojado o #triste, sino que por el contrario, el sentir algo y no saber lo que aquello es o lo que le pasa. En este caso el rol de un cuidador seria poder permitir que los niños se vivan en su desarrollo para poder así acompañarlos en la identificación de sus propias emociones.


Una vez hecho esto, es importante pasar a otro punto que tiene que ver con el sentirse y conocerse fisicamente, con el prestar atención a lo que en mi ocurre a nivel #fisiológico. Las emociones no solo afectan nuestros pensamientos sino que además afectan a nuestro organismo, nuestro cuerpo. Muchas veces los niños sienten ganas de correr, ganas de gritar, de esconderse, de golpear o de llorar, pues bien, eso puede ser #alegría, #miedo, #ira, que como podemos ver, viene acompañado de una respuesta #fisiológica. El reconociendo de estas conductas en mi persona posibilita su asociación con un #estadodeanimo. Si un pequeño se #alegra mucho por algo que le sorprendió, es posible que esa #alegría venga acompañada por gritos o saltos. Y la asociaron entre ese evento, lo que estoy sintiendo, lo que estoy pensando y las respuestas que tiene mi cuerpo es la que pude facilitar el adulto por medio de sus intervenciones y de sus cuidados.


Aplicadas en su conjunto, las claves anteriormente señaladas nos dan una idea de cómo podemos transmitir el manejo de las emociones en los niños. Cuando hay una apertura a que el pequeño viva, experimente y sienta todo aquello que le ocurre, y esto, además, viene acompañado de la explicación de un adulto, estamos contribuyendo a una correcta gestión de las emociones. En el momento en que un menor vive una #experienciasignificativa, como el asustarse en algún accidente o alguna caída, y le explicamos que aquello que sintió es #miedo y es normal sentir #miedo cuando uno se accidenta, le estamos dando un lugar a su experiencia y estamos contribuyendo a que él mismo le pueda ir dando un lugar, y que aprenda que es importante darle un lugar, a aquello que le pasa y que le toma por sorpresa. Esto es un ejercicio constante, y que como todo proceso, lleva tiempo, pero que a la larga tiene consecuencias muy favorables tanto para los adultos como para los menores.


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