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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 2 ene 2025
  • 3 Min. de lectura

Se nos fue el #año 2024, quizá sentiste que no lograste algo o que todo fue un éxito, sin importar cuál sea tu caso, tienes otro año por iniciar y en eso te puedes enfocar. 


  Los #propósitos de Año Nuevo funcionan para diferentes cuestiones, tales como: generar estructura, darnos motivación, hacer que la vida tenga sentido, crear metas y es una muy buena manera de que nuestro cerebro se centre en lo que se quiere lograr.  


Fiestas de fin de año
Fiestas de fin de año

  Si crees que en este artículo encontrarás los clásicos #propósitos, como ponerse a dieta, ir al gimnasio para estar bien o buscar pareja, lamento decirte que no es así. Este artículo trata de propósitos emocionales, continúa leyendo para conocer más. 



  Es importante que podamos tener un propósito general en la vida, ya que se convierte en el motor que nos lleva a enfrentar dificultades y retos para después alcanzarlos y mejorar nuestra calidad de vida. Se vuelve necesario marcar estos propósitos de Año Nuevo para poder evaluar de forma objetiva en qué punto de nuestra vida nos encontramos, qué nos es importante y cómo está nuestro autoconcepto y autoestima, siendo estos dos últimos los que determinan la manera en la que nos vemos e interpretamos nuestra realidad. 


  

  En otros datos, las investigaciones nos dicen que casi la mitad de los adultos hacemos propósitos para el #AñoNuevo, sin embargo el 80% de nosotros fallaremos antes de llegar a la mitad de febrero. Y seamos sinceros, a muchos de nosotros no nos gusta esforzarnos y para realmente cumplir estos propósitos se requiere dedicación, paciencia y esfuerzo. 

Es importante definir tus propósitos, no los dejes generales, ya que esto, probablemente, te hará sentir que son más difíciles de lo que en realidad son.




  ¿Cómo puedes cumplir tus propósitos de Año Nuevo? Aquí te dejo algunos puntos para que los tengas en cuenta:


  • Que sean realistas: Que estén dentro de tus posibilidades.

  • Que sean propios: Los propósitos que te llegan a contar tus amigxs suenan padrísimo, pero no son tuyos. Cuando son propios se viven de una forma distinta. 

  • Que sean concretos: Esto te ayudará para que no divagues y no quieras desistir en el intento. Especifícate qué es lo que quieres. 

  • Constancia: Vas a necesitarla y mucho. Las personas que son constantes logran sus metas resolviendo las dificultades. 


  Una vez que tengas lo anterior presente, te comparto algunos propósitos #emocionales para tu lista de este #AñoNuevo:


  • Amarme: Dejar de ser tan duro contigo mismx, comprenderte,  y aceptarte son objetivos complejos porque duelen, pero lograrás una de las satisfacciones más grandes. 

  • Regular emociones: Lo requerirás por el resto de tu vida, ya que siempre estamos sintiendo. Esto te ayudará para que sepas lidiar contigo, con los demás y con las situaciones de una mejor forma. 

  • Comunicación asertiva: Claridad, honestidad, ser directx, hablar desde uno mismo diciendo lo que piensas y sientes, escuchar el otro lado y llegar a acuerdos. 

  • Buenas relaciones: Estar con quien de verdad quieres es totalmente distinto a cuando estás por compromiso o presión. Quédate con gente que realmente te aporte y tú a ellxs. 

  • Hábitos saludables: Alimentación saludable y balanceada, ejercitar tu cuerpo, dormir bien y meditar.



Año Nuevo
Año Nuevo


  A pocos días de darle la bienvenida al 2025, nos encontramos pensando en nuestras metas, los proyectos que queremos realizar, todo lo que haremos para tener un muy buen año y esto hace que nos sintamos motivados e iniciar con ímpetu. Hace poco un paciente me recordó la importancia de voltear a ver nuestro “costal” para ver qué tanto estamos cargando, hay muchas cosas que podemos ir soltando para no sentir tanto peso, incluso que ni siquiera es nuestro. 

Y para finalizar, ten en cuenta que cuanto más tiempo dediquemos a reflexionar e incluso a anotar nuestros propósitos, más involucrado estará nuestro cerebro en el proceso. 

No dudes en iniciar este #AñoNuevo yendo a #psicoterapia para que estés mejor contigo. 

¡Feliz y próspero Año Nuevo



Psicóloga Itzel Trejo
Psicóloga Itzel Trejo


 
 
 

La pérdida de un ser querido es una situación sumamente difícil para cualquier ser humano, conlleva sufrimiento emocional que puede expresarse a través de tristeza constante, apatía hacia actividades cotidianas, ante la socialización, pero incluso también pueden hacerse presentes emociones como el enojo o la ira en ciertos momentos, pues cada individuo atraviesa este proceso de diferente forma. No obstante, esta manifestación de dolor emocional también podemos sentirla a nivel físico ya que es común el experimentar sensaciones como tensión muscular y dolor en algunas partes del cuerpo, opresión en el pecho, vacío en el estómago, falta de aire, cefaleas, también debilidad o cansancio extremo.


Para la psicología, un evento de muerte implica lo que se denomina duelo, palabra que etimológicamente proviene del latín dolus que significa dolor, desafío o combate entre dos, por tanto, si tomamos este primer significado nos remonta a ese sufrimiento emocional que hemos explicado hace un momento, sin embargo, aunque se dice sencillo, es todo un proceso por el que atraviesa la persona doliente e incluye los intentos que hace la misma por aceptar la pérdida y para llevar a cabo los cambios correspondientes en lo exterior e interior.


Es importante mencionar que, aunque nos centraremos en el proceso de duelo por la pérdida de un ser querido que ha fallecido, no solo esta vivencia puede causar que atravesemos por el proceso de duelo, sino que a lo largo de nuestra vida podemos experimentar diferentes pérdidas que nos lleven a esto, tal como son:


- Pérdidas relacionales: implican fallecimiento de personas, separaciones y/o fin de relaciones, incluyen abandonos.

- Pérdidas intrapersonales: tienen que ver con pérdidas del cuerpo, como lo implica las capacidades físicas o intelectuales.

- Pérdidas materiales: cuando se pierde un objeto o posesión.

- Pérdidas evolutivas: abandono de diferentes etapas de la vida debido a la pérdida por los cambios que implican (infancia, juventud, adultez y vejez).


La psiquiatra Elizabeth Kubler- Ross ha establecido 5 fases o etapas en el proceso de duelo, las cuales a pesar de que en un inicio afirmó que se vivían de forma sucesiva, posteriormente, puntualizó que no se atraviesa por ellas de forma lineal, es por esto que habrá ocasiones en las que puedas sentir que has avanzado y después al acercarse fechas significativas como cumpleaños, el aniversario luctuoso o incluso las relacionadas a épocas decembrinas, nuevamente se lleguen a experimentar fuertemente las emociones que en un inicio estaban presentes y aunque ello te cause decaimiento al sentir que vas retrocediendo, esto puede ser esperado, en mayor medida porque son fechas en las que por lo general se busca la unión y el acercamiento familiar.


Las fases que incluye la psiquiatra son:


- Negación: puede haber un estado de shock en el que haya rechazo hacia lo sucedido o minimización de la importancia de la pérdida.

- Ira: incluye frustración e impotencia con respecto a la propia capacidad de cambiar la situación, también suele haber enojo e ira hacia otros como forma de atribuir la culpa a algún factor externo.

-Negociación: se tiene la esperanza de que nada cambiará luego del suceso y que se puede influir sobre la situación.

- Depresión: se empieza a asumir la realidad y ello genera aparición de sentimientos de tristeza y desesperanza.

- Aceptación: incluye un estado de calma asociado a la comprensión del suceso a través de la aceptación como un fenómeno natural en la vida humana.


A pesar de que el #duelo es un proceso que prácticamente todo ser humano experimentará a lo largo de su vida, la forma en que cada persona atraviesa sus fases, tiene que ver con aspectos psicológicos individuales y otros relacionados al entorno en el que está el doliente, por tanto, dichas condiciones del medio en el que nos encontramos pueden favorecernos o contribuir a que este proceso sea más difícil de sobrellevar.


Algunos consejos para que estas épocas decembrinas no sean de mayor impacto emocional pueden ser las siguientes:


- Considerar que, aunque alguien ya no esté físicamente, recordar las experiencias alegres que viviste con él o ella te ayudará a sentirlo cerca.

- Date permiso de experimentar tristeza pues es esperada esta emoción ante la añoranza de la persona perdida.

- Habla de tus emociones, comunica tus sentimientos hacia tus allegados, pues hacerles saber que estas en un proceso difícil les ayudará a ser empáticos.

- Investiga algún ritual con el que te sientas cómodo y que involucre al familiar fallecido, por ejemplo, colocar un altar en su honor, solicitar una misa en su nombre, hacer oración, escribirle alguna carta.

- Procura no aislarte completamente, pero también reconocer que, si es lo que necesitas temporalmente, respeta tus deseos y comunícalo a tus familiares para que estén tranquilos y puedas vivir un espacio a solas.


Si estas considerando que haz pasado algún tiempo en el que te ha sido muy difícil de sobrellevar la ausencia de alguien, no olvides que tampoco es indispensable que lo hagas solo, puedes buscar orientación profesional que te acompañe y ayude a atravesar por estas fases de mejor manera.



















Lic. Carolina Villarreal

Psicóloga clínica

Asociación Libre Monterrey

 
 
 

El objetivo principal de este artículo es analizar algunas de las formas en las que la salud mental se promueve en la actualidad, por lo menos en occidente, a través de las redes sociales y el Internet. Cabe aclarar que durante este desarrollo usaremos la palabra #coaching haciendo alusión a aquellos modelos que se venden como una especie de solución para casi cualquier problema de salud mental, siendo impartidos por influencers, personajes de la cultura popular o personas sin una especialización formal en las áreas de la #psicología, por lo que es importante dejar fuera modelos de #coaching que se encuentran sustentados en epistemologías coherentes y que para su implementación requieren procesos de especialización formales, asegurándose de que quienes los implementan están adecuadamente capacitados para hacerlo.

 


Consulta a un experto

En la actualidad vivimos una aparente deshumanización del proceso de salud, de acuerdo con Gadamel (2001) en su texto El estado oculto de la salud, cada vez nos cuestionamos más la relación entre salud y enfermedad, siendo la enfermedad mental aún más difícil de definir ya que no se han podido encontrar los orígenes específicos o determinantes que la ocasionan, y más bien parece ser una mezcla de distintos elementos que tienen que ver con la genética, la crianza, el contexto y la cultura, los que en conjunto podrían generar una enfermedad mental.

 

Ante este desconocimiento y la vorágine actual por querer respuestas y soluciones rápidas, se tiende en algunos de estos modelos a responsabilizar por completo a la persona de lo que le pasa, llegando a concluir, por ejemplo, que la depresión es un estado de apatía generado por la propia persona, o que los trastornos alimenticios tienen causas exclusivamente culturales, entre otros.

 

Si bien la cultura y el contexto en el que nos desarrollamos tienen que ser tomados en cuenta al momento de hablar de temas de salud, esto no quiere decir que los podamos simplificar o generalizar concluyendo de forma anticipada que ciertas enfermedades podrían tener una misma causa o un mismo origen para todos. Un análisis concientizado de los elementos que conforman nuestro contexto y la influencia que tienen sobre nuestra salud, tendría que incluir, como lo señala Mayan Cervantes 2011) , los ámbitos corporales, alimenticios, de salud y de enfermedad, las emociones y los procesos de simbolización que cada una de las culturas transmite y que surgen a través de procesos tradicionales que se van creando y retroalimentando con el paso de los años y que han mostrado su  relevancia cultural, uniendo el desarrollo de la investigación científica y las tradiciones de cada uno de los pueblos.

 

Uno de los problemas con este tipo de metodologías mal llamadas #coaching es que no toman en cuenta los procesos de simbolización específicos de cada lugar o de cada persona e intentan meter a todos en una misma categoría, cayendo en un pensamiento retrogradada e infantilizado de blanco o negro, o bueno o malo.  En este sentido si nos ajustamos a lo que el Coach nos indique estaríamos entonces dentro del grupo de los buenos o de los que mantendríamos una buena salud mental, de lo contrario perteneceríamos al grupo de los malos al cuestionar o no seguir al pie de la letra las indicaciones que se nos dan.

 


Psicoterapia

Este pensamiento reduccionista origina que se busque subordinar al otro, en función de lo que se supone representaría su bienestar, pero sin involucrarlo, ni preguntarle, dando por hecho que de antemano contamos con el saber necesario para su mejor desarrollo. Lo anterior se detona en relaciones de poder donde el coach funge como un elemento de control social, en donde el cuerpo es puesto en control por el mercado o la relaciones de compraventa; en este sentido si compramos los cursos necesarios accederemos a una supuesta salud y si no tenemos los recursos económicos para hacerlo  se nos culpará por no ser lo suficientemente buenos o por no contar con el entusiasmo suficiente para salir adelante. Dentro del contexto de transdisciplina, entendemos que las distintas disciplinas están interrelacionadas, dependen una de otra, y las conexiones que se generan entre ellas tendrían la intención de enriquecer el conocimiento. En este sentido, la farmacología puede resultar en un apoyo para el manejo de las enfermedades mentales, la #psicología, por su parte, aporta también conocimientos esenciales en la búsqueda de un mejor manejo de la salud mental, otras disciplinas se ven también involucradas, desde la antropología, la historia, la nutrición, que nos ayudan a tener un panorama más amplio del ser humano en la búsqueda de un mejor desarrollo de sus potencialidades y de no obstruir su desarrollo personal, sino más bien enriquecerlo.

 

Por lo anterior, no podríamos considerar que estos programas de #coaching que resultan más bien en improvisaciones y que son promovidos por personas que no tienen la formación educativa, pero tampoco la capacidad empática de poder ponerse en el lugar del otro, sino más bien colocarse en un lugar de supuesto saber, realmente nos brinden una solución a los problemas de salud mental.

 

El centro de la atención para un mejor manejo de las enfermedades mentales vendría desde la atención primaria en la salud y la promoción de la salud, modelos que buscan concientizar a la población acerca de los cuidados para un mejor desarrollo humano que van desde la prevención primaria, tomando en cuenta tanto los aspectos de salud física, mental y el contexto y la cultura en los que se desarrolla cada individuo.

 

En conclusión, si bien es nuestra responsabilidad personal, a partir del momento en el que somos adultos el poder buscar información y cuidar de nuestras salud, dicha responsabilidad no puede ser exclusiva de cada individuo, ya que se tendrá que tomar en cuenta el contexto en el que se desarrolla, sus características personales y los tratamientos que pueda recibir para un mejor manejo de la salud mental tendrían que contar también con los elementos necesarios para evitar el reduccionismo y promover las relaciones transdisciplinarias, tomando en cuenta los aspectos emocionales, médicos, alimenticios, simbólicos y la visión que se tiene de la salud y de la enfermedad en el lugar en el que se vive y en la cultura en la que la persona se desarrolla.

 

 Psic. Marco Zapata

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Cervantes, M. (2011). Salud y enfermedad, una realidad compleja. Contribuciones desde Coatepec,(20).Pp.101-116.

Duque, M. (2007). Cultura y salud: elementos para el estudio de la diversidad y las inequidades. Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo, 9 (2), Pp.127-139.

Gadamer, H. (2001). El estado oculto de la salud. Editorial Gedisa. Cap.5. Experiencia y objetivación del cuerpo. Pp.87-100. Cap. 8. El estado oculto de la Salud. Pp. 119-131.

Jean, E. y Braune, F. (2010). Antropología, salud y enfermedad: una introducción al concepto de cultura aplicado a las ciencias de la salud. Rev. Latino-Am. Enfermagem 18 (3).Pp.177-185.

Viniegra, L. (2017). El orden cultural, la enfermedad y el cuidado de la salud. Boletín Médico del Hospital Infantil de México [online], 74(6). Pp.397-406.

 
 
 
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