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Artículos sobre Ayuda Psicológica


La participación del padre es de suma importancia. Uno de los momentos de relevancia es en el juego de sus hijas e hijos.
La paternidad compartida implica jugar.

A propósito del día del padre reflexioné sobre los padres de familia en consulta con el psicólogo infantil respecto a que es más común ver a las madres de familia llevar a sus hijos a las sesiones psicológicas con el especialista, justificando al esposo o padre por su horario laboral o sus ocupaciones. Mientras que en algunas ocasiones la madre pide permiso en su trabajo o bien se hace el espacio si es ama de casa para llevar a su hijo o hija al psicólogo infantil, a veces hasta buscando cómo hacerle con los demás hijos, pensando si los pueden llevar consigo o buscando quién pueda apoyarla en el cuidado de estos mientras ella sale de casa. Entonces, ¿dónde queda la parentalidad compartida?


Pensé en que tan común es para el padre de familia justificar su inasistencia en las entrevistas a padres con el psicólogo infantil por su trabajo o bien escucharlos decir que se hicieron un espacio para asistir, pero no cuentan con información relevante sobre sus hijos, como gustos, disgustos, motivo de consulta, sintomatología, horarios de sueño, comida, tareas, recreación, etc. ¿Qué nos dice esto? ¿Dónde está el padre en la crianza de los hijos? O mejor dicho ¿qué se piensa del ejercicio del padre en el desarrollo de los hijos? Al parecer dentro de la sociedad no se visualiza la parentalidad compartida y se observa una inclinación hacia la mujer y su ejercicio como madre y cuidadora y al hombre solo como proveedor económico.

La función del padre implica sostener a sus hijas e hijos.

Es tan frecuente escuchar, en la consulta con el psicólogo infantil, y observar que se tiene la concepción sobre que es la madre de familia quien es la que se encarga de la crianza y educación de los hijos mientras que el rol del padre es salir a trabajar. También que si la madre de familia cuenta con un empleo es su deber al llegar a casa hacerse cargo de los hijos y ponerse al corriente sobre su día y llevar a cabo los pendientes que se pudieron a ver acumulado en los quehaceres domésticos aunado a actividades de los hijos. Mientras que se escucha al fondo a un padre cansado por el ejercicio laboral y a veces molesto si no se encuentran hechas las cosas en casa o si lo hijos no concluyeron con algún pendiente escolar. Culpabilizando a la madre por no haber cumplido con su “obligación”.


Socialmente aún existe el prejuicio respecto a los roles del hombre y la mujer. Hombre encargado de salir a trabajar y ser el sustento económico de la casa, mujer encargada de los quehaceres domésticos y el cuidado de los hijos. También la mujer si quiere o desea salir a trabajar debe ser una actividad extra debido a sus otras dos obligaciones. Es tan injusto para ambos padres de familia ya que al momento de tener a los hijos se piensa que la parentalidad es compartida y que son ambos padres de familia quienes deben estar al cuidado de los hijos y participar en su desarrollo y educación. Pero en la práctica vemos que no es así.


Es importante que el padre ayude a sus hijos e hijas a dar sus primeros pasos.

Dentro de la psicoterapia con niños, el psicólogo infantil, ve la importancia que tiene la participación del padre dentro de su desarrollo y educación. Que logre comunicarse con sus hijos, salir a jugar, que les muestre el mundo a través de sus ojos. También la importancia del padre esta ligada con la concepción y el rol del hombre en la sociedad, en la casa como padre y esposo, afuera como individuo y trabajador.

Mostrar que el hombre es sensible también, que puede llorar si esta triste, cansado, feliz o alegre. Que el hombre puede y debe participar en los quehaceres domésticos de casa, no como ayuda sino como una responsabilidad compartida con los miembros de un hogar. Que un padre debe estar presente en los logros y en las derrotas de los hijos para acompañarlos y ayudarles a metabolizar sus emociones. Es importante y esencial para el psiquismo de los niños.


Dar afecto a los hijos e hijas es una vivencia gratificante.

También que el padre y la madre deben estar presentes en cada paso de los hijos para ayudarles en su crecimiento, desarrollo, conocimiento de su mundo circundante y sobre todo para implicarse en sus vidas y mostrarles como debe ser una parentalidad compartida. Los roles sanos del hombre y la mujer, del padre y la madre.


Entonces que pasa cuando no es así. Vemos a hombres siendo adultos inmersos en el mismo círculo de su infancia, siendo esto algo positivo o negativo. Si bien no es unidireccional sino multifactorial el como se va conformando el psiquismo a través de su propia historia de vida y la historia familiar. Tiene un gran peso en su vida y como la vive. Por ello les dejo algunas recomendaciones a los padres de familia para implicarse en el cuidado y desarrollo de sus hijos como parte de la parentalidad compartida.


Mostrar con el ejemplo el rol del hombre en la sociedad.

  • Normalizar la externalización de las emociones como parte de salud emocional

  • Mostrar que los juegos y gustos no tienen orientación sexual

  • Que los quehaceres del hogar son parte del orden y la higiene que se reparte entre los miembros de una casa

  • Que el hombre y la mujer pueden salir a trabajar y al regresar a casa ambos pueden permitirse descasar y atender a los hijos en conjunto

  • Fomentar el respeto a todos los seres humanos y seres vivos

  • Que la crianza no es obligación ni trabajo de la mujer sino de ambos padres de familia.







Lic. Yuridia Recio

Psicoterapeuta

 
 
 
  • 12 ago 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 9 jun 2022


“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”

- Bach.


El fenómeno psicosomático comúnmente se manifiesta como síntomas inexplicables desde el punto de vista médico, que no son atribuibles a una enfermedad física y para los que han fracasado los tratamientos médicos habituales. Algunas manifestaciones de malestar psicosomático son: dolor en las articulaciones, ojos y cabeza, así como también hinchazones, salpullidos en la piel, alopecia, dificultad al respirar, malestar de espalda o pecho, gastritis, entre otros. Dicho de otro modo, se trata de un síntoma físico que se manifiesta en el cuerpo y que es producto de un padecimiento mental.



Algunas manifestaciones de malestar psicosomático son: dolor en las articulaciones, ojos y cabeza, así como también hinchazones, salpullidos en la piel, alopecia, dificultad al respirar, malestar de espalda o pecho, gastritis, entre otros.
¿Qué es el malestar psicosomático?

En lo que respecta al bienestar del cuerpo, desde la antigüedad han existido teorías que intentan dar una explicación sobre lo que sucede con el cuerpo cuando pierde su funcionamiento normal o enferma. Tales teorías suscriben todo tipo de causas, por ejemplo: la hechicería, la religión, la violación de algún tabú, la intervención de un espíritu o la pérdida del alma etc. A pesar de los avances en la medicina, durante el siglo XIX persistió la imposibilidad de establecer una localización orgánica de la enfermedad psicosomática. En ese entonces, Fulgence Raymond, neurólogo francés (1844-1910), propuso llamarles psiconeurosis, indicando así su origen #psicológico: la histeria. Así, aunque su presencia era visible desde la antigüedad, en esta época resultaba ser una enfermedad incomprensible para estos intentos de clasificación y localización, ya que estos malestares tenían la capacidad de imitar todas las enfermedades. Este tipo de malestares fueron también llamados “enfermedades funcionales”, ya que según Beard en 1880 (citado por McMahon y Oberg 1983) manifestó que: "Lo que el microscopio puede ver lo llamamos estructural, lo que no puede ver el microscopio lo llamamos funcional". Por ello, en estas enfermedades, a pesar de utilizar los instrumentos técnicos más modernos, no era posible encontrar daño orgánico por lo tanto eran llamadas enfermedades funcionales.



Algunas manifestaciones de malestar psicosomático son: dolor en las articulaciones, ojos y cabeza, así como también hinchazones, salpullidos en la piel, alopecia, dificultad al respirar, malestar de espalda o pecho, gastritis, entre otros.
¿Existe una relación entre las emociones y la salud?

No obstante, y a pesar de las dificultades de diagnóstico, a partir del siglo XX se gesta un resurgimiento en el interés por el fenómeno psicosomático desde el psicoanálisis (esto detonado en parte por el desarrollo de la medicina que intentaba esclarecer el origen de la enfermedad). De esta manera, se comienzan a establecer vínculos claros entre la mente y el cuerpo y se construye un “contra-enfoque” hacia la visión mecánica de la medicina, abogando, así, por una visión más integral de los pacientes. En este contexto, el psicoanálisis propuso establecer el origen y cura de la enfermedad histérica, así como el interés por el funcionamiento mental de los individuos.


Asimismo, la Segunda Guerra Mundial tuvo influencia en la exploración del fenómeno psicosomático, puesto que permitió el estudio del efecto del estrés en los combatientes de la guerra y la aparición de enfermedades en ellos algunas veces difíciles de determinar en cuanto a su origen y a su realidad material (Schwab, 1985). En la actualidad #2020, existen múltiples definiciones que intentan dar cuenta de este fenómeno psicobiológico; como el burnout, estrés laboral, ataques de ansiedad etc. Del mismo modo, el mercado ha logrado integrar a su oferta un sinfín de productos para el “alivio” de este malestar, entre los cuales podemos encontrar tanto artículos de entretenimiento como experiencias “detox”, alimentos, vitaminas y medicamentos controlados. Sin embargo, la #psicoterapia puede aportar una respuesta y una cura individual hacia estos padecimientos subjetivos que se expresan en el cuerpo de las personas.


-La psicoterapia es un camino o proceso en ocasiones ignorado por su penoso y costoso transitar, pero nadie dijo que sanar fuera fácil o rápido. En realidad, la opción está frente a ti y tal vez ese dolor que sientes sólo encubre un fuerte deseo de sanar otras partes de ti mismo, aunque con ello te cueste a ti la enfermedad.



Administración

 
 
 


¿Qué son los trastornos de personalidad? ¿Yo puedo tener alguno?

El Manual Estadístico y Diagnostico de los Trastornos Mentales versión 5 (DSM-5 por sus siglas en inglés), es una herramienta que se utiliza comúnmente al momento de diagnosticar algún tipo de padecimiento mental, entre los más conocidos se encuentran los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad, o relacionados con el trauma, entre otros. Hoy nos dedicaremos a entender que son los trastornos de personalidad.


El DSM-5, define un trastorno de personalidad como un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto; se trata de un fenómeno generalizado y poco flexible, estable en el tiempo, que tiene su inicio en la adolescencia o en la edad adulta temprana y que da lugar a un malestar o deterioro; es decir, un trastorno de personalidad es un patrón de sensaciones internas y externas, sentimientos, pensamientos, ideas, fantasías, y comportamientos que no se consideran normales, aquello que no va con lo que comúnmente ocurre en el contexto en el que se encuentra la persona, y todas estas sensaciones y comportamientos ocurren de manera general y se mantienen a través del tiempo, no son episodios que vienen y van, que además traen un deterioro o malestar en el funcionamiento de la persona, es decir, problemas con áreas como familia, pareja, amistades, trabajo, sexualidad, entre otras; y además inicia en la adolescencia y/o edad adulta temprana.


Actualmente se reconocen diez trastornos de personalidad:


1. Trastorno de la personalidad paranoide, que es un patrón de desconfianza y suspicacia, de manera que se interpretan las intenciones de los demás como malévolas.

2. Trastorno de la personalidad esquizoide, que es un patrón de distanciamiento De las relaciones sociales y una gama restringida de la expresión emocional.

3. Trastorno de la personalidad esquizotípica, que es un patrón de malestar agudo en las relaciones íntimas, de distorsiones cognitivas o perceptivas y de excentricidades del comportamiento

4. Trastorno de la personalidad antisocial, que es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.

5. Trastorno de la personalidad límite, que es un patrón de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la imagen de sí mismo y de los afectos, con una impulsividad marcada.

6. Trastorno de la personalidad histriónica, que es un patrón de emotividad y de búsqueda de atención excesiva

7. Trastorno de la personalidad narcisista, que es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

8. Trastorno de la personalidad evitativa, que es un patrón de inhibición social, sentimientos de inadecuación e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

9. Trastorno de la personalidad dependiente, que es un patrón de comportamiento de sumisión y adhesión relacionado con una necesidad excesiva de ser cuidado.

10. Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, que es un patrón de preocupación por el orden coma el perfeccionismo y el control.



¿Qué son los trastornos de personalidad?

Sin embargo, el DSM-5 reconoce el cambio de la personalidad debido a otra afección médica, la cual es un trastorno de personalidad persistente que se sospecha que es debido a los efectos fisiológicos directos de una afección médica, por ejemplo, una lesión en el lóbulo frontal.


Ahora, es posible presentar rasgos de personalidad, que no necesariamente son trastornos, es decir, podemos tener rasgos obsesivos, como ser muy puntuales, organizados, pero no necesariamente por eso significa que tenemos un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, si bien lo comentamos anteriormente, para que fuese un trastorno, estos rasgos tendrían que causan un malestar o problemas en el funcionamiento de la persona, como causarle una gran ansiedad que le impida seguir con su vida normal el tener estas obsesiones y/o compulsiones, además es importante hacer un diagnóstico diferencial entre un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC/OCD), a un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo.

 
 
 
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