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Artículos sobre Ayuda Psicológica

Seguramente has escuchado los términos #dependencia y #codependencia en este artículo encontrarás su definición, características, similitudes y diferencias entre ambos.



Cuando hablamos de relaciones de #pareja, decimos que inevitablemente mostraremos cirto nivel de dependencia el uno por el otro. Esto es normal y se va creando mediante la convivencia y la manera en que ese otro va formando parte de mi vida cotidiana y, sobre todo, lo voy integrando a mis emociones generando un vínculo amoroso que se caracteriza por poner de forma consciente e inconsciente planes a futuro, deseos y expectativas en la pareja que esperamos s cumplan en el corto, mediano y largo plazo.


Por otro lado, el dependiente emocional va más allá de eso. Recordemos que la autonomía e independencia se van gestando desde nuestros primeros años de vida. Uno de nuestros primeros pasos en este sentido se da al rededor de los 2 y 3 años de vida cuando aprendemos a ir al baño. Venimos ya de aprender a caminar lo que nos abre nuevas posibilidades ante un mundo que aún nos rebasa. Sumado a esto, ir al baño por nosotros mismos nos da la sensación de tener más control sobre nuestra higiene y nuestro cuerpo.


Conforme nuestro desarrollo continúa, vamos aprendiendo a hacer cosas por nosotros mismos sin necesidad de ser observados o apoyados por nuestros padres. ésto llega a un punto cumbre durante la niñéz con nuestra adaptación a la escuela, momento de separación que implica establecer nuevas relaciones con compañeros y profesores que ya no dependen de papá o mamá sino de nuestra personalidad y recursos.


La #persona dependiente ha tenido que hacer un esfuerzo extra durante su infancia para obtener la respuesta amorosa que buscaba. Por alguna razón, sus padres no pudieron darle un espacio de #seguridad suficiente que le permitiera desarrollar de forma efectiva las actividades de #autonomía con la #confianza de volver a un espacio de seguridad incondicional. Entonces buscan en la edad adulta involucrarse con personas con quienes no van a poder tener una relación plena.


El #dependiente desarrolla un deseo permanente de satisfacer a los demás para obtener aceptación. la persona dependiente emocionalmente está convencida de que tiene que luchar para recibir amor emprendiendo una lucha de poder y control.


El dependiente disculpa cualquier maltrato que pueda recibir de la pareja enviando una señal de indefensión que lo vuelve más #vulnerable a encontrarse con personas que busquen parejas dispuestas al sometimiento. El dependiente se siente solo y con necesidad constante de amor y afecto por lo que tiende a dejar sus decisiones de vida al otro quie supuestamente sabe qué es lo mejor para él, entrando en un círculo insano de relaciones que siempre terminan por no llenar sus expectativas amorosas y, por el contrario, lo dejan fuertemente lastimado.


Por otro lado, el codependiente no está desesperado por hacer feliz al otro sino que se trata de personas inseguras con miedo a ser ellos mismos y a triunfar por su cuenta, por lo que se esconden tras un falso altruísmo, que lo interpretan en darle gusto a los demás, no a sí mismos y "sin pedir nada a cambio". Así el codependiente solo quiere mejorar para hacer feliz al otro, porque sabe que así no lo perderá.


La codependencia supone una adicción a la dependencia de los otros, como puede ser de padresa hijos, cuando los primeros sobreprotegen a los segundos con la finalidad de que sientan que necesitan de ellos para subsistir. La persona codependiente crece creyendo que todo lo hace mal. Para reivindicarse, en su adultez quiere ganarse la buena opinión de los demás y ser considerado bueno, lo cual nunca ocurre.


De ahí que en las parejas puede surgir #codependenciaemocional. Sucede cuando uno de los dos acepta las críticas sin fundament del otro y, al mismo tiempo, lo perdona siempre de sus faltas porque se cree con el poder y el control de salvar al otro y su relación, idea que es muy común en las relaciones donde existe consumo de sustancias tóxicas y/o violencia física y psicológica donde la pareja cree que solo él o ella puede salvar al otro de sí mismo.


Por eso el codependiente puede tener mal genio, desquitarse con los otros, siendo víctimas de la situación pero no hacen nada para salir de ese ciclo. El codependiente dificilmentereconoce por sí mismo lo que le pasa, porque creen que si aceptan todo van a ser considerados "buenos", mientras tienen mucho miedo al juicio de los demás.


Estas son las principales características y diferenias entre la dependencia y la codependencia, siendo ambas difíciles deaceptar por quien la padece por lo que se requerirá de un profundo trabajo de autoconciencia para identificar los orígenes de estas formas de relacionarse con los otros.

 
 
 
  • 21 may 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 7 mar 2023

En esta época de pandemia la terapia en línea es una excelente opción para el cuidado de tu salud mental.


A pesar de las recomendaciones emitidas por las instancias de salud gubernamentales, hay muchas personas que aún prefieren iniciar un proceso terapéutico presencial por lo que aquí te dejo información útil que te ayudarán a entender las ventajas de llevar una terapia en línea, en qué consiste y si ésta afecta o no en los resultados que esperas obtener.


¿Cómo funciona la terapia en línea?

Se trata de un proceso que se realiza vía remota, preferentemente a través de una videollamada por cualquiera de las plataformas y aplicaciones en línea que existen actualmente. Dentro de los requerimientos que esto implica encontramos:




  • Buscar un lugar neutral y sin distractores, esto es que tengas privacidad y no estés pendiente de otras actividades como la tv, aparatos electrónicos, la cocina y responsabilidades de casa en general.

  • Si te es difícil encontrar un lugar privado una opción puede ser encerrarte en el automóvil durante tu sesión.

  • Mantener contacto visual y empático con tu terapeuta y sentirte en la libertad de expresar cualquier inquietud o incomodidad que la situación o el espacio te pueda estar generando.

  • Realizar el pago de tu sesión al menos una hora antes de la hora acordada ya sea por transferencia electrónica, depósito o paypal.

  • Tener conexión a internet de preferencia vía wifi para que no consumas los datos de tu celular.

  • Usar de preferencia audífonos para tener una mejor calidad de sonido y que la conversación pueda ser más privada.


¿Para qué sirve?

La terapia en línea te puede ayudar con trastornos o cuadros clínicos de leves a moderados tales como depresión, ansiedad, control de impulsos, manejo del estrés, problemas relacionales (de pareja, familia, trabajo o amistades) que no requieren valoración psiquiátrica urgente o medicación o internamiento.


La situación de cuarentena ha potencializado algunos de estos síntomas, sobre todo los depresivos y ansiosos, que se despiertan por la naturaleza misma del confinamiento, pero que llegan a ser un problema más serio cuando se presentan durante gran parte del día o bien interrumpen la realización de otras actividades como el trabajo, labores del hogar, cuidado de los hijos, etc.


¿Voy a tener los mismos resultados de una terapia presencial?


En términos generales la respuesta es afirmativa debido a que lo esencial del proceso terapéutico se mantiene, esto es, la privacidad, el acompañamiento, el soporte y manejo de las emociones.


Si bien la terapia en línea no es lo “ideal” en términos de qué de ninguna manera suple el contacto directo con la persona, se busca que de ser posible se puedan realizar sesiones presenciales esporádicamente, incluso si esto no es posible por encontrarse en diferentes estados o países, lo que sostiene la relación terapéutica es el nivel de confianza, empatía y entendimiento que se generan entre terapeuta y paciente para lo cual la terapia en línea no presenta impedimentos. El manejo ético, confidencial y responsable del terapeuta así como el nivel de compromiso de ambas partes en el mismo en la búsqueda de mejorar la calidad de vida de la persona.


¿Cómo saber si necesito terapia en línea?


En términos generales, se recomienda acudir a terapia en línea si tienes alguna o varias de las siguientes características:


  1. Ansiedad recurrente manifestada en un sentimiento persistente de incertidumbre o intranquilidad la mayor parte del tiempo.

  2. Insomnio recurrente que persiste durante tres o más noches por semana.

  3. Síntomas físicos ligados a la ansiedad o estrés como: gastritis, colitis, diarrea, mareo, sensación de falta de aire o erupciones cutáneas sin motivo aparente.

  4. Sensación de tristeza la mayor parte del día que puede venir acompañada de un sentimiento de desesperanza hacia el futuro.

  5. Irritabilidad y cambios de humor constantes y repentinos que salen del control voluntario de la persona o eventos en los que ni siquiera se tiene la certeza de lo que lo originó.

  6. Apatía general por las actividades del día incluida la falta de interés por mantener contacto con las personas.

  7. Situaciones con los hijos que se están saliendo de control ya sea por agresividad excesiva o apatía fuera de lo normal y que conocíamos previamente en ellos.

  8. Deseo persistente por terminar la relación de pareja que no se soluciona con hablarlo o bien, que los resultados de dicha plática no se hacen presentes o son muy pobres.

  9. Miedo generalizado hacia el futuro que puede venir acompañado por ataques de pánico o crisis de ansiedad.

  10. aumento de conductas que caen en los excesos como el consumo de sustancias, comer o dormir demasiado.


La situación actual nos ha llevado a todos a replantearnos nuestra forma de vida, nuestro trabajo y por supuesto la relación con nosotros mismos por lo que es de vital importancia no descuidar nuestra salud mental y estar abiertos a nuevas formas de vivir, trabajar y de tomar terapia. Si lo crees necesario, comunícate con un experto certificado en él área de la salud mental para que puedas recibir apoyo en estos momentos de incertidumbre.


Hacer uso de la terapia en línea es un recurso que puede significar el primer paso para desarrollar o incrementar ciertas áreas de tu vida y, sobre todo, el primer paso para disminuir tu sufrimiento.




 
 
 

A continuación te damos algunos aspectos básicos para identificar la depresión en ti mismo o en la gente que te rodea.



Depresion

El tema de la depresión ha sido tocado ya en distintos artículos que puedes encontrar en esta página, sin embargo, es muy importante aprender a reconocer sus síntomas en las diferentes etapas de la vida para actuar lo más pronto posible y con un tratamiento efectivo.

Hasta inicios del siglo pasado, se consideraba a la depresión como un trastorno exclusivo de los adultos, sosteniendo el mito de que los niños no se deprimían y que los adultos mayores lo hacían como parte de su vejez. El día de hoy sabemos gracias al incremento de casos a nivel general, y más específicamente en estos dos grupos poblacionales, que esto no es así y que la depresión NUNCA y en ninguna etapa de la vida debe ser considerada como algo “normal” ya que si no se atiende adecuadamente ésta puede agravarse trayendo como consecuencia un sinnúmero de malestares físicos y emocionales.

Recordemos que la depresión se define como un trastorno caracterizado por una alteración en el estado de ánimo que influye e interfiere en nuestra vida escolar, laboral, social, familiar y personal y que se mantiene interfiriendo con las capacidades y acciones de la persona. A continuación se describen los principales síntomas en las distintas etapas de la vida:


Niñez


Es hasta el año de 1975 cuando la depresión infantil fue aceptada por el National Institute of Mental Health como concepto y entidad psicopatológica.


Sus principales síntomas son:

  • Pérdida de interés en las actividades y juegos que solían llamarle la atención al niño, así como una pobre capacidad para sentir placer

  • Pérdida o aumento repentino de peso sin motivo aparente y con una rapidez inusual.

  • Agitación o lentitud motora

  • Insomnio o hípersomnia (dormir demasiado) casi todos los días

  • Fatiga o pérdida de energía

  • Sentimientos constantes y excesivos de culpa o de minusvalía (no sirvo para nada, nada me sale bien, etc.)

  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse

  • Ideas recurrentes de muerte

  • Pérdida de la autoconfianza


El niño debe tener al menos 4 de los síntomas anteriores que perduran durante más de dos semanas para que se considere como un cuadro clínico de depresión.


Algunas de las conductas que manifiesta un niño deprimido son: agresividad o agitación, desesperación y poco control de impulsos, quejas somáticas recurrentes (de enfermedades físicas), retraimiento social, cambios en su rendimiento escolar, modificación de la actitud hacia la escuela y poca energía.

Es importante recordar que la depresión no se manifiesta igual en todos los niños y que el cambio en las conductas se presenta de forma repentina y no es consecuencia de alguna pérdida o trauma importante, de su comportamiento habitual o de algún otro diagnóstico psiquiátrico como el Trastorno por Déficit de Atención. En niños pequeños y hasta la edad preescolar, la depresión tenderá a manifestarse más a través de síntomas físicos, pérdida del apetito, enuresis (falta de control de esfínteres) o crisis de llanto. En niños de primaria la tendencia será más hacia la apatía, el enojo o el retraimiento social. Algunos niños enmascaran su depresión con una excesiva autocrítica o autoexigencia en su rendimiento escolar.


Adolescencia


En esta etapa es importante diferenciar la depresión de los duelos normales que aparecen en este periodo de la vida: el duelo por los cambios físicos y la aparición de un cuerpo “nuevo” y desconocido para el adolescente, el duelo por la pérdida de la infancia y lo que se deja atrás y el duelo por la pérdida de los padres infantiles o idealizados que dejan de ser “superhéroes“ para convertirse en personas reales con defectos y virtudes.


Los síntomas depresivos se pueden reconocer por cambios abruptos en el comportamiento general del joven y que pueden tener las siguientes características:


  • Sentimientos constantes de tristeza que pueden incluir episodios de llanto sin razón.

  • Frustración excesiva o ira aunque sean asuntos menores

  • Sentimientos de desesperanza o vacío

  • Estado de ánimo irritable o molesto

  • Pérdida de interés en actividades que solían agradable así como una notoria incapacidad para sentir placer o satisfacción

  • Pérdida de interés en familiares o amigos o incluso estar en constantes riñas con ellos

  • Sentimientos de culpa excesiva

  • Dificultad para olvidar eventos del pasado, recriminándose constantemente lo que pudo haber sido

  • Hipersensibilidad a las críticas, al fracaso o a la opinión de los demás

  • Dificultad para pensar, concentrarse y aprender.


Adultez


En está etapa es necesario recordar ante todo que la depresión no es una elección ya que comúnmente se asocia a que la persona se encuentra así “porque quiere” o porque “no le echa ganas” lo que genera en la persona deprimida no solo la sensación de incomprensión sino también de que es una persona débil o poco apta. Ser más conscientes de la enfermedad nos lleva a identificar de manera más efectiva los síntomas físicos y emocionales como los que se muestran a continuación:


  • Tristeza, ansiedad o sentimientos de vacío persistentes.

  • Pérdida de interés en actividades que solían producir placer, incluida la actividad sexual.

  • Fatiga o pérdida de energía.

  • Aumento o disminución considerable del apetito

  • Dificultad persistente para conciliar el sueño, o bien, deseos de dormir demasiado y somnolencia durante el día.

  • Pérdida de la expresión emocional, como si las emociones se encontraran en un estado de reposo permanente.

  • Retraimiento social y/o irritabilidad

  • Dificultad para concentrarse

  • Problemas físicos persistentes como dolor de cabeza, problemas digestivos, dolor corporal que no están asociados a otra causa y no responden al tratamiento.

  • Pensamientos o ideas suicidas persistentes.

  • Sensación de tensión interna.


La persona debe presentar al menos 5 de los síntomas descritos y que permanecen por más de dos semanas. Es indispensable tratar la depresión desde el ámbito físico y psicológico ya que eso nos ayuda a tener un tratamiento multidisciplinario y a que la recuperación sea más rápida por lo que es necesario dejar los tabúes sobre los medicamentos psiquiátricos fuera y acudir a una valoración psiquiátrica.


Vejez


La depresión no es un proceso normal que viene con el envejecimiento y no debe tomarse a la ligera. Debemos descartar en el caso de adultos mayores cualquier enfermedad física que se padezca así como que los síntomas no sean efectos secundarios de los medicamentos que la persona consume. Entre los principales síntomas tenemos:


  • Problemas de memoria que no están asociados a deterioro cognitivo.

  • cambios en la personalidad como mayor irritabilidad o aislamiento

  • Fatiga, pérdida del apetito y problemas de sueño.

  • Querer quedarse en casa la mayor parte del tiempo evitando la socialización.

  • pensamientos de muerte o suicidio persistentes.


Los adultos mayores también requieren atención integral y el estar bajo supervisión médica y psicológica los ayudará a superar o disminuir los síntomas.


Depresion


En términos generales, la depresión puede aparecer en cualquier etapa de la vida y lo ideal es estar alerta ante los síntomas propios y de personas que nos rodean. Si contamos con algún servicio de salud, no dudar en preguntar ante cualquier sospecha, así mismo, es de utilidad contar con direcciones y teléfonos de asociaciones de la sociedad civil dónde se nos pueda dar atención.

 
 
 
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