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Artículos sobre Ayuda Psicológica

Actualizado: 8 mar 2020

¿En qué consiste el programa nacional contra las adicciones llamado por el gobierno “Juntos por la paz” y porqué es importante conocer esta información? Aquí encontrarás sus objetivos, planes de acción y formas de solicitar apoyo.



Juntos por la paz

Por un lado, la percepción de un estado de paz por parte de los mexicanos disminuyó un 11% solo en 2017, a esto hay que sumarle los dos años siguientes donde la delincuencia ha ido en aumento.


Tan solo en nuestro país se estima que existen al rededor de 2.2 millones de consumidores de sustancias adictivas, de los cuales cerca de 230 mil son niños o adolescentes. El promedio de menores de edad que prueban las drogas aumentó en un 300% solo en 2017, mientras que el incremento de consumidores adultos fue de un 141%.


Para considerar estas cifras debemos de tomar en cuenta que se trata de consumidores frecuentes, es decir, que buscan la sustancia de manera adictiva. Dentro de los tipos de consumidores encontramos primero a los consumidores experimentales, es decir, que probaron la sustancia por curiosidad y solo la han consumido en situaciones aisladas y sin generar dependencia. Posteriormente encontramos a los consumidores ocasionales quienes generalmente consumen en alguna ocasión especial, celebración o en periodos muy específicos de tiempo sin tampoco generar dependencia. En tercer lugar se encuentra el consumidor habitual quien ya busca de forma activa el obtener la sustancia por sí mismo y de manera regular, cada fin de semana por ejemplo, y que ya genera tolerancia que quiere decir que cada vez necesita de mayor cantidad para obtener el mismo resultado placentero. Por último tenemos al proceso de adicción como tal en dónde la persona no solo ha generado tolerancia, sino que ha creado una conexión orgánica o fisiológica con lo que consume y dónde dicho consumo empieza a afectar sus relaciones sociales, familiares y laborales.


A este último proceso se le considera por parte de la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad ya que produce cambios fisiológicos, en la química cerebral por ejemplo, que impiden que la persona deje la adicción solo por fuerza de voluntad. Esto no exime al adicto de su responsabilidad como consumidor, sino que permite la atención interdisciplinaria de su adicción desde el punto de vista médico, social y psicológico.


¿De qué depende que una persona se vuelva adicta y otra no?


Aquí intervienen múltiples factores que van desde la genética, sí en la familia de la persona hay antecedentes de adicción, la personalidad, en este sentido que tan capaz o no es la persona de sobrellevar las dificultades de la vida y su tolerancia a la frustración, el medio en el que se desenvuelve y la presión social o el consumo normalizado de compañeros y amigos.


La dependencia fisiológica inicia cuando el organismo comienza a acostumbrarse al estado alterado producido por la sustancia y lo “necesita” para su funcionamiento normal, dando como resultado el síndrome de abstinencia si la sustancia se deja de consumir, esto se ve reflejado en una serie de síntomas desagradables que pueden ir desde mareos, náuseas, temblores o hasta episodios psicóticos y convulsiones. Este periodo es el más crítico para una persona que desea dejar de consumir porque puede presentar recaídas con tal de evitar estos síntomas, la cantidad y fuerza de su presencia varía según la o las sustancias consumidas, el tiempo de adicción y la frecuencia, por lo que es muy recomendable que si nos vamos a someter a un periodo de desintoxicación lo hagamos en algún centro de salud o clínica especializada en adicciones o bajo estricta supervisión médica.

La mayoría de dichos programas cuentan con asesoramiento y acompañamiento de tal modo que el cuerpo pueda obtener el efecto placentero de otras actividades más saludables como el ejercicio, el contacto espiritual y la sensación de pertenencia a un grupo de personas que están pasando por lo mismo y con quienes se pueden establecer redes de apoyo para superar el problema.

Este gobierno ha iniciado un programa de prevención de adicciones titulado “Juntos por la paz“ y que consiste entre otras cosas en lo siguiente:


  • Una campaña en medios de comunicación (radio, televisión, medios digitales) dónde se advierte de algunas de las principales consecuencias personales y sociales que traen como consecuencia las adicciones.

  • La visión de la adicción como parte de un contexto en donde los distintos ámbitos relacionales del adictiva pueden identificar a través de una comunicación asertiva y efectiva los principales signos de alerta del consumo de sustancias.

  • La desmitificación del consumo de drogas como de uso exclusivo de delincuentes, mostrando las diferentes formas en las que todos somos vulnerables.

  • Poner énfasis particularmente en niños y adolescentes donde se ha identificado un inicio cada vez más temprano en el consumo

  • El mantenimiento y evaluación de un directorio nacional del sector salud y de organizaciones de la sociedad civil donde se atiende de manera profesional las adicciones

  • La habilitación del número 800 911 2000 el cual se encuentra disponible las 24 horas los 365 días del año en donde se recibe orientación telefónica en casos de crisis, no solo relacionadas al consumo de sustancias, sino también en casos de suicidio, depresión o trastornos mentales en general, y dónde te podrán referir al espacio o clínica de atención más cercano en la República, así como informarte de los distintos costos y pasos a seguir para ti o algún familiar o amigo cercano.

El objetivo principal de este programa es mantener informada a la población sobre el consumo de sustancias y los desórdenes emocionales en general con el fin de que las personas que los padecen sean vistos como parte de la sociedad en lugar de ser excluidos o discriminados y que puedan recibir lo más pronto posible la atención interdisciplinaria necesaria.

Te invitamos a informarte acudiendo a cualquier clínica del sector salud o llamando al teléfono de emergencia mencionado arriba para recibir asesoramiento certificado. Al final del día la prevención y el buen uso de la información son las claves para fomentar en nosotros y en las futuras generaciones una mayor consciencia y cultura de la salud mental.

 
 
 
  • 31 dic 2019
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020


En la actualidad se habla mucho sobre las adicciones a sustancias, relaciones e incluso a los aparatos electrónico; pero ¿Qué pasa cuando a lo qué somos adictos es al trabajo? A continuación profundizaremos en las implicaciones y riesgos que esto nos puede traer en nosotros mismos y en los que nos rodean.



Existen diferentes tipos de adicciones, para efectos de este artículo las dividiremos en dos grandes grupos: por un lado aquellas relacionadas con sustancias que ingerimos, inhalamos o nos inyectamos como el uso de drogas lícitas o ilícitas, la cafeína, el azúcar, los alimentos en general, entre otras. Y por otro lado, aquellas que están sujetas a procesos que realizamos en nuestra vida y que están relacionados con nuestra cotidianidad pero que se nos han salido de control como lo pueden ser los rituales obsesivos, el ejercicio y por supuesto el trabajo.


Recordemos que por definición entendemos a la adicción como aquella conducta que realizamos de manera compulsiva y que rebasa nuestra voluntad, esto es, que perdemos la facultad de decidir por nuestra cuenta si realizo dicha actividad o no ya que me siento encadenado u obligado de una forma irracional a hacerla; lo que tiene repercusiones en mi persona, en mi familia, en mi desempeño laboral y en mi economía.


Actualmente vivimos en una sociedad donde el trabajo es parte fundamental de lo qué hacemos día a día y que, debido a la situación económica de nuestro país, en ocasiones nos vemos obligados a tener incluso más de un trabajo para poder solventar nuestros gastos. Esto nos trae como consecuencia pasar mucho tiempo ahí, donde nos hemos acostumbrado a realizar casi todas las actividades de nuestro día.

El trabajo se ha vuelto una adicción cuando:

  • 1. Trato de mantenerme ocupado la mayor parte del tiempo, incluso los fines de semana. 2. Me siento irritable y frustrado cuando tengo que atender actividades que no están relacionadas con mi trabajo.

  • 3. No tomo las vacaciones que podría

  • 4. Constantemente me llevo trabajo a casa

  • 5. Pienso que mi valor como persona me lo da la posición que desempeño en el ámbito laboral.

  • 6. He dejado o retraso actividades que solía hacer o que considero mis hobbies

  • 7. Ando siempre a prisa y me mal paso comiendo muy rápido o no comiendo.

  • 8. Dejo de conciliar el sueño con tal de estar trabajando o pensando en lo que tengo qué hacer. 9. En mis ratos libres me siento como si estuviera perdiendo el tiempo o fuera poco productivo.

  • 10. La mayor parte del tiempo mis pensamientos giran en torno a mi trabajo.

Generalmente la adiccion al trabajo se reconoce a través de los demás cuando le dicen o reclaman a la persona el poco o nulo tiempo que dedica a sí mismo o a otro tipo de responsabilidades y tiene su origen emocional en que resulta una manera socialmente aceptada de evadir mis emociones y las dificultades que pudiera sentir en mis relaciones con familiares o amigos.


El adicto al trabajo es persistente y puede ser muy exitoso aunque detrás de esto puede esconderse una poca valoración de sí mismo, el miedo a la soledad o a estar solo, y en general emociones y duelos que en su momento pudieron no ser bien elaborados.

La recomendación es que una vez que la persona se da cuenta de su adicción, pueda aprender paulatinamente a enfrentar aquello que ha estado tratando de evadir e ir aumentando los espacios que dedica a su familia, amigos y sobre todo a sí mismo.

 
 
 
  • 12 dic 2019
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020

En la actualidad el tema del VIH y el SIDA han tenido una aparente apertura gracias a los nuevos medios electrónicos de comunicación y a que en nuestros contextos sociales se habla más de ello. Ahora la mayoría de las escuelas incluyen en sus programas algún apartado sobre las infecciones de transmisión sexual, sin embargo, vale la pena preguntarnos ¿Qué tanto hemos avanzado realmente en el entendimiento y la inclusión de las personas que lo padecen en la actualidad?



VIH

El Origen

El Virus de Inmonudeficiencia Humana (VIH) se adquiere básicamente por tres posibles maneras: la primera y más común es por el contacto sexual. El virus es capaz de introducirse por cualquier orificio o lesión abierta incluso si ésta no es perceptible a la vista, por lo que incluso el sexo oral es una conducta de riesgo. La segunda forma de transmisión es por vía sanguínea, a través de una transfusión o de compartir jeringas en el momento de consumir drogas en grupo, y la última es la perinatal, es decir, la que transmite una madre infectada a su hijo durante el embarazo.

Es un virus que al entrar en el cuerpo tiene un periodo refractario de 3 meses aproximadamente y lo que hace en el cuerpo es atacar el sistema inmune debilitando las defensas, provocando la aparición de enfermedades oportunistas, que son llamadas así porque de alguna manera se “aprovechan” del debilitamiento de nuestro sistema inmune para manifestarse, en este momento se considera que la persona ha entrado en etapa de SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, donde pueden presentarse síntomas como dolor muscular y en las articulaciones, disminución atípica y sin razón aparente de peso, fiebres constantes, dolor abdominal, tos constante que no cede ante los medicamentos, aparición de candidiasis (hongos blanquecinos) en la boca y/o esófago, diarrea constante y sin motivo, entre otros. Es importante diferenciar a la persona que es portador del virus de quién ya ha desarrollado los síntomas de SIDA ya que al primero se le debe dar seguimiento y cuidado médico y de igual manera puede transmitir el virus. No hay un periodo específico para que el VIH se convierta en SIDA, en algunas personas pueden pasar años sin tener ninguna manifestación o incluso morir siendo solamente portadores. De cualquier modo no debemos olvidar que una vez contraído el virus, éste se va a transmitir de cualquier forma.


Los Datos

En México desde 1983 hasta el 2019 se han reportado un total de 207, 369 casos de SIDA y solo en 2019 se han presentado 7,668 nuevos casos en el país. Los estados con mayor incidencia son Campeche, Quintana roo, Veracruz y Michoacan. De los casos reportados desde 1983 el 80% son de sexo masculino y al rededor del 20% de sexo femenino, sin embargo, esta cifra ha mostrado una tendencia a la alza en mujeres durante los últimos años, específicamente en mujeres casadas que son infectadas por sus maridos, lo que también rompe el mito de que es una enfermedad exclusiva de los homosexuales o de la comunidad LGBTTTIQ.


LGBTTTIQ

Durante los años 80s del siglo pasado, tener VIH o SIDA era sinónimo de muerte. El promedio de vida de una persona infectada durante esa década y principios de los 90s era de entre 1 y 4 años a partir del diagnóstico. Afortunadamente el día de hoy y gracias a los avances en la medicina y los fármacos la esperanza de vida de un paciente es de un promedio de 40 años a partir del diagnóstico, lo cual puede ser mayor o menor dependiendo de los hábitos alimenticios y de salud de la persona, así como la presencia de alguna otra enfermedad que termine con su vida. Es por eso que ahora los médicos consideran al VIH como una enfermeda crónica, como la diabetes o la hipertensión, en donde es necesario estar en tratamiento médico pero que la calidad de vida y funcionalidad de la persona no se verán afectadas si se tiene un buen apego al tratamiento.


Tratamiento

Dependiendo del momento de diagnóstico el tratamiento puede variar desde un chequeo continuo si el virus se ha mantenido estable, hasta el uso de medicamentos llamados antirretrovirales que ayudan a disminuir la cantidad de virus en la sangre y a mantener en buen estado el sistema inmune. Estos se toman una vez al día y si se continúa su uso de forma adecuada la persona puede llegar a ser “indetectable” esto quiere decir que la cantidad de virus es tan poca que si la persona se hiciera una prueba rápida de VIH saldría negativa. Esto quiere decir que la persona no puede transmitir el virus aunque no es una cura ya que si se deja el medicamento la situación volverá a empeorar rápidamente. Tampoco significa que una persona indetectable pueda tener relaciones sexuales sin protección ya que puede adquirir otros tipos de virus de VIH y poner en riesgo nuevamente su salud o contraer alguna otra infección de transmisión sexual.


cuando una persona desea hacerse la prueba debe asegurarse de que hayan pasado al menos tres meses de su última relación de riesgo. Si la prueba es reactiva (lo que anteriormente considerábamos como positiva) se le hará una segunda prueba confirmatoria, si ambas son reactivas se hará una última más específica que busca los mecanismos de defensa específicos que el cuerpo activa ante la presencia del virus. Una vez que se ha confirmado el diagnóstico, el paciente debe ser referido con el infectólogo quien le dará seguimiento y le asesorará en todo lo correspondiente al tratamiento. La supervisión médica de por vida es indispensable.

En el caso de mujeres embarazadas en la actualidad existen altas posibilidades de que el bebé nazca sin el virus con un adecuado seguimiento de la madre. VIH ya no es sinónimo de muerte y recuerda que cualquier centro de salud gubernamental está obligado a ofrecerte pruebas rápidas y tratamiento totalmente gratuito.

El Estigma Social

Desafortunadamente, aún en nuestros días donde el acceso a la información es mucho más sencillo, existen muchos mitos que prevalecen en nuestra sociedad, uno de los más fuertes es que la persona va a morir lo cual, como ya vimos, no necesariamente ocurrirá por el hecho de estar infectado. Otro de los mitos más comunes es que la persona infectada se lo merece por haber llevado una vida promiscua, esto tampoco es válido ya que muchas personas llegan a contagiarse por un fallo en el condón o incluso desde su nacimiento, además no es justo para cualquier persona el ser juzgada por su orientación sexual o por la cantidad de parejas que tiene ya que es un tema de intimidad y sería como ir por la vida juzgando a toda persona enferma de cáncer, diabetes, etc. como si fuera su responsabilidad y culpa. Otro de los mitos a los que nos enfrentamos es a la creencia de que en los trabajos es normal que nos pidan esta prueba antes de ingresar, lo cual no solo es un delito sino que va en contra de nuestros derechos humanos.


La persona que comparte contigo su diagnóstico generalmente busca ser escuchada y lo mejor que puedes hacer es escucharla activamente y preguntarle si hay algo en lo que tú le puedas ayudar, sin juzgarla y respetando su confianza al no estar haciendo público su diagnóstico


Cada primero de diciembre se conmemora a nivel internacional el día del combate contra el VIH y SIDA recordándonoslos los pendientes que aún tenemos en el tema y nuestra labor de inclusión y entendimiento de la enfermedad y de quienes la padecen. No debemos olvidar que el mejor medio con el que contamos de prevención es el uso adecuado del condón y el buen manejo y uso de la información.

 
 
 
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