Las redes sociales en la pareja


Redes sociales y pareja

El uso cada vez más popular de las redes sociales afecta la representación que tenemos de nosotros mismos, al poner solamente aquellas cosas que queremos que los demás vean y someternos a un comparativo social en función de los estándares de salud, actividad física, posición económica, popularidad, entre otros.


Esto indudablemente afecta el modo en que nos relacionamos con los demás y especialmente con nuestra pareja, por lo que he decidido dividir este artículo en las afectaciones individuales y en pareja que debemos tomar en cuenta cuando hacemos uso de estas nuevas formas de comunicación que se han vuelto indispensables en nuestra vida cotidiana.


Afectaciones a nivel individual del uso de las redes sociales.


1. Cambios en nuestro autoconcepto. Si entendemos al auto concepto como la forma en que nos percibimos a nosotros mismos, las redes sociales tienden a promover una imagen idealizada de lo que somos tanto física como emocionalmente. Si tenemos, por ejemplo, una tendencia a la extroversión y hacia el deseo de ser vistos y valorados, lo que posteamos puede convertirse en una batalla por llegar a cierto número de seguidores o de likes; buscando realizar el mayor número de publicaciones posibles y dando énfasis en aquellas características que creemos tener y que nos hacen sentir bien. Si, por el contrario, nos encontramos en un mal momento o en un episodio depresivo, podremos tender a buscar el afecto a través de nuestras redes o bien, encontrar personas que representen una imagen que nosotros hemos creído perder o que consideramos inalcanzable, con el fin de reafirmar nuestros supuestos de tristeza y melancolía.


2. Afectaciones en nuestra autoestima. Él autoestima es la valoración que nosotros hacemos de nosotros mismos y en el caso de las redes sociales esta puede verse afectada también al compararnos con los estándares de belleza y/o formas de vida actuales. También podemos sentirnos devaluados al considerar que no tenemos los suficientes amigos, suficientes likes o qué nuestras publicaciones no generan el impacto que esperamos, lo que podemos llegar a relacionar con no sentirnos suficientes o provocar sentimientos de menosprecio hacia nosotros.


3. Reducción de nuestro círculo social. Las redes pueden funcionar como una especie de máscara o careta que nos permite mantenernos aislados y protegidos del enfrentamiento físico directo con el otro, lo que para una persona con fobia social o depresión, por ejemplo, pueden llevarlos a que su padecimiento se vuelva más profundo.


4. El incremento de las fantasías. Al mostrar solamente una parte de nosotros, ésta puede ser tan intensa que nos lleve a tener sentimientos de grandiosidad o narcisismo que de una manera poco sana nos lleven a distorsionar la realidad y a crearnos una imagen que poco tiene que ver con lo que somos y que cumple la función de aparentar o de hacernos creer que esa fantasía es nuestra realidad objetiva aunque claramente no sea así.


5. Pérdida de tiempo y desorganización. Cada vez es mayor el tiempo que en general pasamos conectados a las redes y eso nos lleva a que su uso se convierta a una forma más de evadir nuestras responsabilidades o nos sirvan como pretexto para no administrar bien nuestro tiempo y no cumplir metas u objetivos que nos hemos propuesto.


Afectaciones a nivel de pareja


1. La búsqueda de la pareja “ideal”. Como ya vimos, las redes sociales nos llevan a mostrar una imagen que no necesariamente concuerda con la realidad, esto nos complica las cosas al buscar una pareja por internet ya que podemos tener expectativas muy altas o desilusionarnos al darnos cuenta de que la persona con la que hemos estado hablando es muy diferente a lo que aparentaba cuando la conocemos en persona. También nos puede llegar a influenciar al momento de qué podemos llegar a buscar a personas que cumplan con los requerimientos de belleza que establecen las redes.


Relaciones de pareja


2. La infidelidad y las redes sociales. Actualmente existe un gran debate entre las parejas en relación a si cuando nuestra pareja tiene contacto, desde mensajes hasta cybersexo, con otra persona se le puede considerar o no como infidelidad y lo cierto es que esta situación llega a generar grandes conflictos en la relación. No debemos olvidar que en toda pareja existen acuerdos, y en el caso de las redes sociales estos deben ser explícitos, esto es, que la pareja debe tener la confianza suficiente para hablar abiertamente sobre los tipos de interacción que estarán permitidos o no para ambos en un ambiente de equidad; desafortunadamente esto rara vez ocurre por lo que es un ejercicio de congruencia el poner estos temas sobre la mesa desde el comienzo y evitarnos futuros problemas. No existe un concepto cerrado o cien por ciento claro sobre lo que es y lo que no es infidelidad a través de estos medios, por lo que será tarea de la pareja clarificarlo de acuerdo a los valores y expectativas de cada uno.


3. Mi pareja revisa mi celular y mis conversaciones. Este punto es muy delicado ya que muchas personas consideran que el ser pareja de alguien implica tener acceso a todas las áreas de su vida, sin embargo esto no es así ya que ademas de que estamos violentando el derecho a la intimidad de la otra persona, estamos también cayendo en una actitud paranoica que nos puede desgastar emocionalmente al creer que el acceso al celular de mi pareja me permitirá prevenir cualquier intento de engaño aún cuando esto pase por encima del voto de confianza que supuestamente tenemos con el otro.


4. El que nada debe nada teme. Este dicho ha sido utilizado en los últimos años como chantaje para justificar el que yo quiera tener las contraseñas de mi pareja y acceso a toda su vida real y virtual, lo que, como ya comentamos, representa una violación al derecho a la intimidad que tenemos todos los seres humanos e incrementa la paranoia y la baja autoestima. No debemos olvidar que lo más importante debe ser nuestra relación real con la pareja y no nuestras fantasías de sentirnos vulnerables o engañados.


5. Y ahora: ¿Cómo te olvido? Actualmente son tantas las formas en las que tenemos interacción en distintas redes que cuando una pareja termina los involucrados inevitablemente se enfrentan a la encrucijada de si mantener o no el contacto con la ex pareja en redes sociales. Una vez más esto debe ser una decisión completamente individual y dependerá de qué tan cómoda o no se sienta la persona con una u otra opción. Muchas veces es visto el bloquear a alguien como un acto de inmadurez aunque también el no hacerlo puede ser una manera de aferrarnos a la persona o seguir manteniendo una esperanza ilusoria. Mientras no sea un acto de chantaje o codependencia, cada persona debería de sentirse libre de tomar una u otra decisión como mejor le parezca y tomando en cuenta lo que la otra persona también desea hacer.


como hemos visto en este breve recorrido el uso de las redes sociales tiene implicaciones emocionales muy fuertes que debemos observar y tener en cuenta para tener una mejor relación con nosotros mismos y con los demás.Finalmente no olvidemos que nada es gratis en la vida, y si bien las redes sociales no tienen un costo económico, si no sabemos manejarlas nos pueden traer un costo emocional muy importante.

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