Pequeños grandes conflictos de pareja…


La terapia de pareja consiste en orientar a la pareja a escucharse y encontrar la fuente del conflicto para que, con los recursos que han construido su relación, puedan tomar la decisión que les ayude a sentirse más cómodos.

Estar en una relación de pareja es formar un vínculo de amor con otra persona, construir una relación en base a las experiencias e ideales de la pareja, cada una tan distinta a la otra. El amor y las relaciones son una parte importante en la vida de una persona; siendo el amor uno de los pilares para la vida de cualquier ser humano (pensándolo que incluso siendo bebés necesitamos el amor de nuestra madre o de nuestro entorno para crecer), al crecer buscamos a una persona con la cual compartir la vida; el hecho de amar o ser amado.


Por un lado, el estar con alguien más, nos transita a experiencias que nos proporcionan una suma felicidad, pero también, en existen situaciones que llenan de dudas, incertidumbre y dolor.


Cuando una persona comienza a plantearse preguntas acerca de su relación, podría tratarse de una señal de que algo está sucediendo en la pareja en ese momento (esto no significa que una duda nos confirme que todo está mal, al contrario, a veces van relacionadas con nuestros miedos y nuestra historia de vida). En una relación de pareja pueden existir desacuerdos o diferencias que pueden desencadenar conflictos, lo importante es la manera de afrontarlo y solucionarlo juntos. Pero, ¿Qué pasa cuando aun así las cosas no van bien?


Aunque algunas veces para los demás es evidente, al estar en una relación que va mal es difícil reconocer si funciona o no. Algunas personas lo relacionan con una mala racha o crisis de pareja, sin embargo, cuando nos percatamos de esta sensación y el estar en pareja no nos proporciona una sensación de acompañamiento y amor, podríamos empezar a cuestionarnos ¿Qué es lo que me mantiene en esta relación?


Antes de identificar cuáles serían las señales de una relación de pareja no sana, hay que tener en cuenta que es importante tener en vista el origen de las mismas; en la mayoría de los casos las relaciones de pareja que elegimos tener, van relacionadas con la manera de vincularnos en nuestro primer vínculo amoroso, como lo son nuestros padres y detectar el patrón que existe en nuestras relaciones y reflexionar acerca de lo que buscamos.


Muchas personas evitan el dialogar con su pareja por temor a atravesar  alguna situación incómoda o evitar conflictos  en la relación, sin embargo, esto agrava cualquier problemática.

Ahora que ya hemos reflexionado individualmente, es importante que la pareja si lo desea, comience a valorar su relación y valorar los cambios por los que se han atravesado. En algunas ocasiones muchas personas evitan el dialogar con su pareja por temor a atravesar alguna situación incómoda o evitar conflictos o rompimiento de la relación, sin embargo, hay que tener en cuenta que ambos están implicados en la relación y en el cambio de la misma si se desea.


Cambiar el rumbo de la relación puede resultar difícil pero no imposible, para esto es necesario que ambos estén de acuerdo y comprometidos con las modificaciones y acuerdos que se llegaron, hablar de manera abierta, directa y escuchar respetuosamente las necesidades del otro.


La terapia de pareja consiste en orientar a la pareja a escucharse y encontrar la fuente del conflicto para que, con los recursos que han construido su relación, puedan tomar la decisión que les ayude a sentirse más cómodos. El proceso de tomar una decisión no es fácil, muchos de los casos, cuando acuden mencionan haberlo pensado mucho tiempo debido al temor de lo que podría ser, sin embargo, también muestra una posibilidad para fortalecer la relación, buscando una orientación externa con la finalidad de mejorar la relación.


Finalmente, existen otros casos en donde la relación que se mantiene hay abuso físico o psicológico, ante esto podríamos identificarlo con unas simples preguntas.

  • ¿Mi pareja busca controlar mis actividades o las relaciones que tengo con otros?

  • ¿Es demasiado celoso (a)?

  • ¿Ha llegado a ser agresivo (a) física o verbalmente conmigo o con otras personas al punto de amenazar?

  • ¿Critica mi aspecto físico o mis decisiones?

  • ¿Suele encontrarme en lugares de manera casual o se aparece en espacios como escuela, trabajo, actividades para observar lo que hago?

  • ¿Ha llegado a obligarme a tener relaciones sexuales o hacerme sentir presionado?

  • ¿Resta logros personales o devalúa los esfuerzos que realizo?

  • ¿Me culpa a mí del maltrato o de que no funcione la relación?

  • ¿Se disculpa constantemente y menciona no volverá a suceder (incluso no siendo la primera vez)?

  • ¿Se justifica sus acciones violentas culpándome o justificándolo por su modo de vida?

  • ¿Mi entorno (amigos, familia, trabajo) me han cuestionado acerca de acciones que mi pareja tiene conmigo?

En caso de que se haya respondido “SI” a alguna de las preguntas anteriores, puede que exista una relación con violencia. Es importante saber que puedes contar con la ayuda de amigos, familiares y profesionales de la salud. Si necesitas orientación puedes escribirme en privado.








Lic. Cynthia González

Psicóloga clínica




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