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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 19 mar 2020
  • 4 Min. de lectura

Normalmente tenemos una idea de cómo deben ser las cosas, donde van, su rol, etc. A pesar de no tener claramente un ejemplo que nos dicte como deben ser, tenemos en nuestras mentes expectativas acerca de todo esto, por ejemplo, en las relaciones, normalmente tenemos una idea general de cómo pensamos que deberían de ser, incluso si no lo tenemos todo el tiempo presente, sin embargo, tienen un gran poder sobre la manera en que reaccionamos a las situaciones en las que nos encontramos, afectan la manera en que percibimos nuestra vida, si nos pasa algo lo clasificamos como bueno, grandioso, increíble o mediocre, malo, pésimo, todo con base en nuestras expectativas que teníamos en mente. Habitualmente si nos va mal en una tarea, en un proyecto del trabajo, en algo que nos apasiona, tenemos la expectativa alta acerca de los resultados, y si no van de acuerdo a lo que esperamos, nos sentimos mal, no obstante, en el amor es en donde nuestras expectativas son tan altas que es el tema de nuestras vidas que más problemas puede llegar a causar.


En la sociedad en general hay grandes expectativas acerca de lo que la relación perfecta debería de ser, inclusive si no hemos tenido los mejores ejemplos en nuestras vidas, idealizamos las relaciones de otras personas con lo poco que nos dejan ver públicamente a través de las redes sociales, nos hacemos imágenes acerca de lo que es esperamos que sea vivir con otra persona y compartir nuestras vidas con ella; a pesar de la cantidad de divorcios, separaciones y ejemplos no tan gratos de lo que sería compartir la vida, hacemos caso omiso a estos agentes externos e idealizamos y le tenemos grandes expectativas al amor y la relación que queremos para nosotros.



Nuestra expectativa dice que vamos a tener suerte, que seremos esa persona que va a encontrar a nuestra media naranja, la persona indicada, esperamos que el amor llegue a nosotros y este nos llevará a sentir y experimentar todo eso que nosotros deseamos.


Esa persona:


  • Nos va a entender y querer como nadie antes

  • Le gustará todo lo que a nosotros nos gusta

  • Será devota a nosotros y vice versa

  • Entenderá al instante, no tendremos que darle largas explicaciones, cuando nos sintamos mal, tristes, enojados, sabrá lo que necesito

  • Me apoyará ante todo, si no me gusta una de sus amistades, la dejará al instante, y respetará la relación tal como lo espero y lo acordamos

  • No hará tantas demandas, no me pedirá que haga cosas que no me gustan hacer, porque le gustará lo mismo que a mí, porque yo tengo un gusto exquisito en música, películas, actividades, mi pareja entenderá esto y se acoplará.


Y a pesar de que nuestra experiencia pasada no haya sido así, no perdemos la esperanza, siempre vamos a esperar encontrar ese amor tan anhelado, nos decimos a nosotros mismos, no es que nuestras expectativas hayan sido muy altas, sino que no era la pareja correcta, ¿cierto?, preferimos no modificar lo que esperamos de una relación, y simplemente dirigir lo que esperamos del amor a una nueva persona; perdemos el foco que tal vez no es la persona el problema, sino las relaciones en general, y no necesariamente porque no exista una pareja perfecta, sino que pensamos que los problemas están tan concentrados en la persona con la que nos encontramos que pensamos que esta pareja es la culpable de nuestra insatisfacción, que no se cumplan nuestras expectativas, aquello que esperamos del amor, pensamos que estaríamos mejor con otra persona, con nuestro crush, con la persona que llegamos a ver en una de esas apps de citas y que decidimos ignorar, con la persona que nuestras amistades o familia intentó presentarnos, y pensamos que con esa persona podría ser más sencillo todo, que probablemente esa persona nos hubiese entendido y llenado nuestras expectativas.


En ocasiones lo que le podemos llegar a decir a nuestra pareja son cosas que nunca esperas decirle a alguien más, casi siempre tenemos cierto nivel de cortesía con la mayoría de las personas, amables con la gran parte de la gente, incluso extraños, al barista de tu café, al cajero del súper, porque en los no tenemos expectativas, pero con nuestra pareja, esa persona que debería llenar nuestra expectativa del amor, le decimos cosas que son hirientes, que son tan personales que terminan por dejar una cicatriz aun después de terminar la relación; porque con lo que esperamos del amor, nadie nos decepciona tanto como la persona con la que decidimos compartir nuestra vida.



Curiosamente, lo que podemos hacer para iniciar a generar un cambio es tener una filosofía y un acercamiento a lo que esperamos del amor con un poco de pesimismo, pues las expectativas son un gran enemigo de las relaciones, tener unas expectativas moderadas, no tan altas, con esa pizca de pesimismo, nos llevaría a pensar que nuestra pareja no siempre nos entenderá y que tendremos que vocalizar y dar a entender de manera explícita nuestras ideas, pensamientos, sentimientos, fantasías, miedos, motivaciones, entre otras cosas; y nos ayudará a entender que no siempre estaremos en sincronía con la otra persona, en nuestra manera de lidiar con los problemas de la vida, las discusiones, los desacuerdos, que no siempre sentiremos lo mismo, que no son una extensión de nosotros; continuar con expectativas tan altas es condenar la esperanza a una muerte lenta, y con ella nuestro amor por la otra persona.



 
 
 
  • 7 nov 2019
  • 5 Min. de lectura

Relaciones de pareja


¿Qué es el narcisismo y qué características de personalidad posee? ¿Cómo debo actuar si me doy cuenta de que mi pareja o yo mismo soy una persona narcisista? En este artículo profundizaremos en el tema y te daremos algunas sugerencias por si tú o alguien que conoces se encuentra en una relación así.


El concepto de narcisismo tiene su origen en la mitología griega con el mito de Narciso del que existen varias versiones. Específicamente en la versión del poeta Romano Ovidio, Narciso fue llevado de pequeño ante Tiresias el adivino para que predijera su futuro, diciendo que sería una persona que tendría una vida longeva y llegaría a viejo siempre y cuando no fuera expuesto a su propio reflejo ya que era tan perfecto y hermoso que podría quedar hipnotizado por sí mismo.


Narciso creció siendo el más hermoso y robando los corazones de hombres y de mujeres por igual, sin embargo a él no le interesaba ningún tipo de amor. Una de las ninfas del bosque llamada Eco, queda cautivada con su belleza y al sentir su rechazo es tal su sufrimiento que se aisla en una cueva hasta adelgazar tanto que lo único que queda de ella es una triste voz que se lamenta. Al ver esto, la diosa Némesis decide castigar a Narciso por su orgullo excesivo.


Un día muy caluroso, Narciso se detiene en la orilla de un río para beber un poco de agua, al agacharse vió su propio reflejo y quedó obsesionado con él. Nunca había visto a una persona tan hermosa y perfecta, por lo que decide ir a perseguirla muriendo ahogado al lanzarse al río.


De ahí se deriva el que consideremos a las personas narcisistas como aquellas que sienten un amor y/o admiración extrema por sí mismos. Y por el contrario, llamaremos ecoístas a aquellos que son victimas del sometimiento de los Narcisos y viven bajo su influencia.


Dentro de las principales características de una personalidad narcisista encontramos:


1. Un sentimiento constante de grandiosidad y sobrevaloración de sí mismos que predomina en la mayoría de sus relaciones sociales.


2. Un sentimiento de incomprensión al considerar que los demás no los entienden o no alcanzan a ver todo lo buenos que son en las actividades que realizan.


3. Envidia hacia las personas que tienen mejores cualidades de personalidad, económicas o sociales, la mayoría de las veces disfrazada en forma de reclamos o molestia por esa parte de la persona.


4.Necesidad de ser reconocido por lo que hace o por las actividades a las que se dedica, considerando al mismo tiempo que ese reconocimiento no será suficiente.


5. Dificultad para reconocer y expresar emociones en ellos mismos y en otros, sobre todo, tratando de evitar a toda costa aquellas que están ligadas a sus propios fracasos.

6. Devaluación de las cualidades de los demás, considerando que hay personas mejores en esas actividades o incluso que ellos mismos lo son.


7. Manipulación de personas o situaciones para que estás actúen en su favor aunque para ello tengan que lastimar emocionalmente a otros.

8. Mostrar poca o nula atención a las necesidades del otro anteponiendo siempre las propias por considerarlas urgentes o mejores.


9. Manifestación de un orgullo excesivo que le impide disculparse o reconocer sus errores.


La personalidad narcisista tiende a relacionarse con los otros a través de tres formas principales: la elevación de aquellos a quienes admira al estatus de ídolos admirables e inalcanzables, a través de ver al otro como un igual para estar constantemente en competencia con él y generar una rivalidad continua o viendo al otro como inferior y por lo tanto como alguien que nunca estará a su altura y a quién hay que aconsejarle o adoctrinarlo para que haga lo que el narcisista supone que “debe” hacer.


Pareja

Para la pareja del narcisista no es fácil darse cuenta de esto debido a que los narcisistas tienden a parecer seductores y llenos de vitalidad en un primer momento, contagiando a las personas que se les acercan y siendo bastante seductores. Es por ello que el enamoramiento es la etapa que ellos más disfrutan por la intensidad y el sentimiento de descubrimiento y aventura que implica, tendiendo a sentirse fastidiados o aburridos cuando la relación se vuelve más profunda y demandante.

La personalidad narcisista tiene su origen en la primera infancia, cuando somos pequeños, entre el primero y los dos años aproximadamente, tenemos la tendencia inconsciente a magnificar nuestras características de personalidad como defensa ante un mundo que nos rebasa y que sentimos que no podemos controlar. Es la edad en que el niño puede jugar a ser el súper héroe o a tener súper poderes. Creyéndose capaz de realizar grandes hazañas y a tener ideas de que las cosas que suceden a su alrededor se deben a sus acciones o pensamientos. Es una etapa que culmina con el enfrentamiento con la frustración y la ubicación real en el contexto en el que nos desarrollamos. A la personalidad narcisista le cuesta mucho asumir esta condición a la que prefiere poner una especie de velo manteniendo la fantasía de ser más de lo que realmente se es.


Es por ello que desarrollan una poca capacidad de empatía a la par de una fuerte necesidad de reconocimiento y aceptación para tratar de mitigar la inseguridad y la poca tolerancia a la frustración que se mantiene en el núcleo de la personalidad.


La pareja de un narcisista puede sentirse constantemente devaluada o con la sensación de nunca ser lo suficientemente buena. Tras una inicial admiración por la persona y su actitud seductora, poco a poco se va dando cuenta de que por más que se esfuerce siempre será considerada por su pareja como alguien menor a él en capacidad, inteligencia, habilidades sociales, entre otras.


La situación se complica cuando existen otros intereses que unen a la pareja cómo pueden ser los hijos, propiedades en común, empresas o negocios desarrollados por ambos. Es difícil que una persona narcisista acuda a tratamiento psicológico ya que la mayoría de las veces la persona considera estar en lo correcto y que los demás son los que no entienden o están equivocados.


Este tipo de personalidad no puede ser cambiada en su totalidad ya que como vimos tiene su origen en la primera infancia y es parte del centro de la personalidad. Lo que si se puede hacer es manejar las distintas situaciones que el narcisista enfrenta y apoyarlo a encontrar alternativas que le permitan mejorar su convivencia con los demás.


Por otro lado, si tú detectas que tu pareja tiene 3 o más características de las mencionadas en este artículo, puedes invitarlo a que se acerque a alguna institución de salud mental y en caso de que su actitud sea renuente, puedes acudir tú para restaurar tu autoestima y saber manejar de manera más efectiva tu relación.



 
 
 

Desde principios de esta década una de las frases más comunes para referirse a las relaciones problemáticas son las llamadas relaciones toxicas. Me parece que desde un punto de vista psicoanalítico podemos repensar esta noción popular y que podemos estar dejando de lado un factor sustancial, el inconsciente. La palabra toxico se define como “… venenoso o que puede causar trastornos o la muerte a consecuencia de las lesiones debidas a un efecto”, se ha vuelto viral, todo mundo hemos llegado a utilizar este término, pero, ¿sirve de algo referirnos así a las relaciones humanas?, ¿Ha dado alguna mejora a nivel de tratamientos psicoterapéuticos?, ¿Ayuda a describir los conflictos relacionales actuales? Veamos.

El psicoanálisis parte de un supuesto básico el cual es el inconsciente, es decir que el ser humano tiene dos grandes caras de la misma moneda. Por un lado, tenemos una cara consciente, definida como una característica de nuestra mente que puede mantener atención en un tema u objeto y evocar recuerdos o afectos. El inconsciente por otro lado no es manejable y esta presente siempre en nuestra vida, en el se almacenan recuerdos, fantasías, vivencias que por alguna razón fueron desalojadas de la consciencia, puede ser por un contexto complicado, traumas, perdidas, el paso del tiempo, etc. El psicoanálisis propone que no hay ni una buena o una mala. Ahora, ¿Qué opina el psicoanálisis del concepto de relaciones toxicas?, Creo que esa definición viene únicamente de la parte consiente de nuestra mente, me refiero aquí a pensar que decir si una persona nos hace un daño, entonces eso es toxico. Esto es algo lógico, ¿no creen?, no obstante, la realidad psíquica no es así, todos al tener una relación que nos crea problemas al contarlo a nuestros amigos, familiares o conocidos, dicen generalmente comentarios indicativos de que lo mejor es dejar esa relación, y en general la gente asiente a esta opinión. Ya en la practica las cosas son muy distintas, nos cuesta mucho alejarnos de las personas que nos hacen “mal”, y desde mi experiencia práctica, son esas las relaciones más complicadas de modificar.

Por lo tanto, ¿Qué nos mantiene ahí?, la teoría psicoanalítica promueve la idea de que muchas de nuestras acciones son marcadas por motivaciones inconscientes, por lo tanto, el tener una relación toxica de alguna manera tendrá que ver con manifestaciones de nuestro inconsciente. El mantener un vinculo que nos hace o hacemos daño en muchos casos no es algo que deseemos, sino más bien es algo que la gente dice que no puede dejar, pero no saben por que

¿Por qué seguimos con personas que nos hacen daño?

Utilicemos un ejemplo práctico: Jaqueline es una joven de 23 años que esta terminando su universidad, es amable y educada. Tiene muchas amigas y un futuro laboral prometedor, no obstante, tiene una relación que ella dice es “Toxica” con Toño, con el cual lleva 5 años.

Toño le prohíbe que les hable a más hombres, no la deja salir en las noches y casi siempre la ofende a la menor provocación, cuando esto sucede el después llora y le pide perdón, ella “cree” en él, este proceso lleva más de un año. Para Jaqueline es claro que le genera un malestar, no sabe que hacer y siempre al contarle a sus amigas estas le dicen que esta ahí por gusto, le dicen, ¿Cómo estas con un tipo tan toxico?, Ya sepárate, Que tonta, en un largo etc., sus padres también se han dado cuenta que la relación afecta emocionalmente a Jaqueline ya que actualmente se nota irritable y padece de insomnio.

¿Qué debe hacer Jaqueline?

Si seguimos el concepto de las relaciones toxicas, pues es obvio Jaqueline debería irse, ¿no lo creen?, pero inclusive ella misma dice no saber bien que es lo que hace que se mantenga en una relación así. Ha intentado alejarse, dejar de hablar, cortar con la relación, darse un tiempo, ir a un retiro juntos y en general lo que obtuvo de todas esas experiencias es sentirse muy culpable por hacer que los demás se preocupen por ella y sentirse atrapada con Toño.

La propuesta del psicoanálisis es que hay algo en Toño que hace que se mantengan patrones de su inconsciente, en términos prácticos, cosas que ha vivido Jaqueline en su pasado se activan en su relación de pareja dando como resultado una relación que a ambos les crea malestar, Toño sufre celos mientras que Jaqueline se siente atrapada.

La historia de Jaqueline esta marcada por unos padres amorosos que no les ha ido muy bien económicamente, por lo mismo de niña vivieron durante 10 años en la casa de la abuela materna donde vivía la familia de Jaqueline, los abuelos y el tío Gustavo, un hombre alcohólico que durante más de 3 años estuvo diciéndole que se tomara fotos desnudas con una cámara que tenía, al principio Jaqueline no lo hacia por miedo pero después Gustavo la amenazaba diciéndole que si no lo hacía le diría a sus padres que Jaqueline era una niña mala y desobediente.

Al pasar cierto tiempo ella comenzo a tomarse esas Fotos, Gustavo le daba siempre al final una bolsa de sus dulces favoritos, en ese momento comenzó a tener una contradicción en su mente, se sentía bien por los dulces pero de igual manera sentía que estaba haciendo algo incorrecto por guardar un secreto.

Gustavo le decía Jaqueline que era una niña muy buena y que la quería mucho (una forma muy común de pedofilia) mientras que cuando ella decía que no quería seguir más, este volvía con las amenazas de que era una niña mala que le diría a sus padres. Jaqueline sentía una culpa que la paralizaba y hacia que no dijera nada.

En un momento que Jaqueline no da razón clara del porque Gustavo se fue de la casa y Jaqueline quedo con una experiencia borrosa al respecto. Más confundida estuvo cuando le comento a su abuela lo sucedido y esta le dijo que lo mejor que podía hacer era olvidarlo. Y así lo intento.

En la actualidad Jaqueline de forma inconsciente esta repitiendo el mismo patrón que con su tío Gustavo, mantiene un tipo de relación que mantiene un patrón de amor del pasado, esta con una persona que por un lado dice quererla pero la amenaza por el otro.

Me parece que el concepto de relaciones toxicas recae en la idea del neoliberalismo en el cual creemos que somos dueños de lo que hacemos dejando de lado que somos seres interdependientes. Jaqueline no puede dejar a su novio a base de voluntad, algo la mantiene ahí de forma deliberada.

Hablar de gente toxica, es dejar de lado la responsabilidad subjetiva que evoca estar inmerso en una relación toxica. El psicoanálisis no podría hablar de relaciones toxicas debido a que en el inconsciente no es toxico, al contrario, se está reforzando un patrón relacional que tiene una historia detrás de.

La terapia (en este caso la psicoanalítica) busca dar un sentido a esa historia que quedo guardada en la historia de la persona, en el caso de Jaqueline se le enseño que debería guardar sus emociones con respecto a lo que sucedió con su tío, nadie hablo con ella de los sentimientos encontrados que tenía, ya que, aunque sabía que había algo raro en dar fotografías de su cuerpo, se sentía muy importante al que un adulto siempre hablará con ella y tener siempre dulces para ella.

 
 
 
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