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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 2 jun 2022
  • 3 Min. de lectura

Cuando la vida en #pareja se encuentra sumamente desgastada y existe la posibilidad de no mantenerse unidos, la separación es una posibilidad que puede surgir e impactar de manera diferente a cada miembro de la #pareja. Puede existir la posibilidad de angustia ante la imposibilidad de cumplir con los estereotipos como: "hasta que la muerte los separe", la culpa de que quizá lo que se aportó durante el tiempo juntos fue “de mala calidad”, etcétera; o por otra parte, la oportunidad de volver a tener aliento de vida y soñar con una felicidad que no fue encontrada en esa relación.


Divorcio


El divorcio se vive de muchas maneras, para algunas personas significa un arduo proceso, para otros un alivio.

Freud (1917) en su texto de “Duelo y melancolía” expone el duelo como un proceso que no atañe únicamente a la pérdida de un ser querido, sino más bien a una abstracción equivalente a dicha pérdida.

Como cualquier pérdida, el #divorcio implica un duelo, el cual puede ser elaborado de manera distinta debido a los recursos que tiene cada uno de los miembros de la #pareja, y las emociones que evoca en cada psique se viven de manera diferente. Podemos decir que se trata de dos divorcios distintos. Porque mientras quien toma la decisión o es el primero en decirlo lo vivencia como el “abandonador”, quien no lo tenía considerado o le asustaba el pensarlo como una posibilidad y se le es planteado lo vive como el “abandonado”. Los #sentimientos que pueden despertar pueden ser variables, incluso algunos, como la tristeza, encubrirse por otros como el enojo para evitar sentirse expuesto y vulnerable. En el proceso de separación con frecuencia la #pareja creen descubrir horribles características en el otro y en la relación.


Parte del duelo que se crea durante la posibilidad de un #divorcio implica el desalojo a la posición en la que se encontraba, donde si bien no podía ser el lugar más satisfactorio o de impulso, conlleva el dolor que pueden tener deja el espacio, los sueños de los posibles planes a futuro e incluso la renuncia a la ilusión de que las cosas pudieran marchar de mejor manera o regresar a los primeros momentos agradables que se tuvieron en la formación de la #pareja. Es una decisión que supone la adaptación de los mismos miembros de la familia.


separación

Y es que muchas de las parejas deciden unirse cegados en lo que captan del otro, que solo se hace en parcialidades, lo que hace feliz, y si existe algo malo se minimiza, quizá con el sueño que suele alimentarse en la familia, gran parte de la educación que se recibe por las mamás mexicanas: “él cambiará por amor”. En los hombres, aunque no se implanta tal cual la idea, se dice que, si en verdad la mujer lo quiere, cambiará y será eso que tanto ha buscado. Es en esta inadecuada valorización que existe ese porcentaje de una herida narcisista que se crea cuando la relación no se va por el camino esperado.


Cuando la elaboración de la situación vivida no tiene explicación en palabras y las emociones no son digeridas, el medio para poder dar un mensaje al exterior y quizá así ser captado por el que lo padece se vivencia en el cuerpo. Como decía Freud: lo que la boca calla, el cuerpo lo habla.

El proceso de separación se vuelve mucho más complejo cuando existen hijos de por medio, pues en el plano ideal, ambas partes deberían velar por el bienestar de éstos afrontándolo como adultos. En la vida real esto se lleva pocas veces a cabo, pues el dolor y los recursos para afrontar el #divorcio como una pérdida, puede contaminar el proceso llevando a los padres a posiciones complejas de buscar alianzas con los hijos para irse contra el otro o fomentar ideas en estos por el enojo o frustración que se tiene para que la relación se fragmente al igual que entre la pareja.


El #divorcio implica en los hijos la pérdida total o parcial de un progenitor, la pérdida de las rutinas familiares diarias, de símbolos y de tradiciones. A menudo las pérdidas también incluyen la escuela y el estatus socioeconómico, entre otras. A menor capacidad de afrontar el duelo, mayores conductas y situaciones de violencia en la separación se vivenciaran.


 
 
 
  • 26 may 2022
  • 3 Min. de lectura

¿Te ha pasado que la mayoría de las veces que tus objetivos no se llegan a cumplir es debido a razones que tienen que ver contigo?

A muchísimas personas nos pasa esto, se llama #autosabotaje y consiste en ponernos obstáculos al querer lograr nuestras metas. Tiene un origen inconsciente y por eso se vuelve complicado de cambiar.

El inconveniente con el #autosabotaje y que va ocasionando que vaya siendo parte de nuestras vidas es que se alimenta de pensamientos que nos parecen racionales.


superar nuestros límites


Aquí te dejo algunos puntos para identificar el #autosabotaje:


  • Pones excusas para no hacer algo que deseas.

  • Dejas las cosas a medias.

  • Tienes “accidentes” o te equivocas frecuentemente.

  • Constantemente piensas en que no importa lo que sea, fallarás.

  • Tiendes a procrastinar, o sea que aplazas las tareas o planes.

  • Sientes que no mereces lo que obtienes.

  • Perfeccionismo en todo lo que haces.

  • Sientes que no estás teniendo el control.

Si te identificas con uno o varios de los puntos anteriores, quizá te llegues a preguntar a qué se puede deber, aquí algunos motivos:


  • Es una manera de castigarnos llevándonos al fracaso.

  • Baja autoestima.

  • Crecer duele, evitamos hacer cosas que nos hagan seguir adelante para conseguir madurar.

  • Falta de #motivación.

  • No saber qué es lo que se quiere obtener.

  • Miedo al cambio y/o al fracaso.

  • Es lo que conocemos. Desde nuestra infancia hemos aprendido a vivir con el #autosabotaje.

  • Inseguridad.

Es muy normal que a todos nos suceda el #autosabotaje, a unos con mayor frecuencia que a otros. Y es porque todos tenemos #emociones, todos sentimos algo (usualmente miedo) cuando el cambio aparece o está en nuestra puerta. Depende de tus razones por las cuales se presente el #autosabotaje es como lo vas a tomar. Las personas que aprenden a regular sus emociones, a hacer las cosas aunque tengan miedo y que no se dejan llevar por lo que causa el #autosabotaje llegan a tener éxito y a sentirse bien consigo mismas.


Pero, entonces ¿qué tengo que hacer o dejar de hacer para que ya no me suceda el #autosabotaje?:


  1. Hacer conciencia. Es lo primero que requieres para poder hacer algo diferente. Si ya identificaste que el #autosabotaje es algo que te suele pasar, ahora toca hacer algo al respecto.

  2. Creer en ti. Trabajar en tu autoestima te ayudará mucho contra el #autosabotaje.

  3. Descubrir cuáles son las creencias más profundas que tenemos, ésas que prácticamente rigen nuestra vida para darnos cuenta que probablemente las tenemos que modificar.

  4. Aprender a usar nuestros recursos. Todo lo bueno que sabemos que tenemos usarlo a nuestro favor, más en esos momentos donde nos invaden los “síntomas” del #autosabotaje.

  5. Conocernos más. Así podremos saber lo que realmente queremos.

  6. No empezar otra actividad sin terminar la que estamos haciendo.

  7. Hacer las cosas en el momento. Pon un alto al típico “luego” o “al rato”. Lo único que haces es aplazarlo y posiblemente te causes más estrés si lo dejas para el final.

  8. Ir poco a poco. Tener en cuenta que no cambiaremos de la noche a la mañana nos genera tranquilidad.


salir de la zona de confort


Puedes acudir con psicólog@ para conocer más al respecto de tu #autosabotaje, conocer y comprender tus propios pensamientos e ideas que te hacen mantener este #autosabotaje y seguir en tu zona de confort. Así podrás descubrir qué hace que te quieras defender de esta forma inconsciente para intentar evitar probables sufrimientos a futuro o situaciones que desconoces para que puedas hacer algo distinto y te puedas sentir mejor contigo y con lo que haces. Recuerda que el objetivo es que vayas encontrando un alivio.


 
 
 

Cuando la familia tiene un integrante con alguna enfermedad mental las interrogantes se hacen presentes acerca del origen, funcionamiento, tratamiento y desarrollo de la misma. Con frecuencia, cuando hay una emergencia relacionada con un trastorno mental los integrantes de la familia pueden movilizarse ante esta situación, que si bien, puede ser observada desde distintos ángulos se desencadenan algunas crisis acerca de la persona misma y del grupo que la conforma.



Por lo general, las dificultades de integrar esta noticia y la información que la acompaña, se desplazan dentro de los conceptos de salud y enfermedad que se tienen con anterioridad; y que, a su vez, siguen los lineamientos de las conductas "normales" o esperadas socialmente. A menudo, el criterio de "sanos" está desarrollado en base a las conductas consideradas normales, la adaptación de las mismas reglas y los estigmas que se han generado a lo largo del tiempo respecto a los trastornos mentales. Desde este punto de vista, sabemos que en la antigüedad se consideraba que la "locura" era provocada por causas naturales, entre otras cuestiones; Posteriormente mediante investigación y teorización de la misma se afirmó el impacto cultural y social en la salud mental. A pesar de esto, el concepto de normalidad ha sido un fuerte determinante en cómo y cuándo asistir a un profesional, debido a que se ve envuelto en tabús, experiencias negativas e incluso un temor al rechazo social.


Actualmente, se reconoce que la combinación de los fenómenos congénitos y hereditarios, a la par de las experiencias infantiles a nivel familiar y social determinan una serie de disposiciones a padecer algún trastorno mental. Sin embargo, el conflicto central no reside en el origen de la enfermedad, sino como son catalogados y esto mismo afecta la definición y el aislamiento que experimenta la persona que padece un trastorno mental un incluso sin conocer si la familia es el causante del mismo.


Acercarse con un psicólogo es complicado. Pedir ayuda, muchísimo más. Sin embargo, tomar la decisión de acercarse a un espacio terapéutico es un acto de compromiso con uno mismo. El grupo familiar, ante la noticia pudiera reaccionar de manera escindida entre los integrantes sanos y enfermos y generar preguntas en torno a la familia y sus propios conflictos.


No obstante, el trabajo con la familia es un proceso de suma importancia en la empatía, integración, adaptación y apoyo hacia la persona que atraviesa la enfermedad mental. Que, si bien es un trabajo difícil, puede resultar enriquecedor para cada uno de los integrantes, que, a su vez, repercute en el grupo. Este trabajo consistirá en acompañar a la familia en la experiencia que rodea la enfermedad o trastorno y el concepto de salud que han tenido alrededor de la misma, además de brindar psicoeducación acerca del trastorno para despejar dudas o estigmas alrededor de él y de esta forma calmar la ansiedad, eliminar imágenes o ideas predispuestas respecto a la salud mental.


Sin duda, el estar acompañado por un profesional que al igual que nosotros busca el bienestar emocional que nos permita avanzar y conseguir lo que se desea marca una diferencia, porque habremos permitido darle espacio a nuestra palabra, nuestros deseos, nuestros temores, permitirá conocernos y reconocernos. En conclusión, el impacto que tiene en la familia y en sujeto que padece el trastorno posibilitaran un mejor trabajo y un mejor pronóstico de tratamiento además de generar un sistema de confianza donde el paciente se sentirá apoyado, entendido y acompañado en su afección.













Lic. Cynthia González.

Psicóloga clínica


 
 
 
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