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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 31 may 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020

El pasado 17 de mayo se conmemoró en México el día Nacional contra la homofobia y la transfobia. desafortunadamente, son muchos los pendientes que tenemos en este sentido en el país.


De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, México ocupa el segundo lugar en América Latina en crímenes de homofobia. El investigador de la UNAM Alejandro Flores Medel, explica que la mayoría de los 1,218 homicidios fue contra hombres (976), integrantes de la comunidad trans, travestis, transgénero y transexuales (226) y mujeres (16), la mayoría de los cuales son cometidos en la vía pública.


homofobia

De los casos denunciados, dijo, 35% son crímenes de odio y homofobia. “Las víctimas pertenecen a poblaciones vulnerables al delito, pero eso las autoridades no lo toman en cuenta”.


En cuanto al tipo de agresión, se encontró que más del 80% de las víctimas fueron agredidas con arma blanca. Le siguieron los golpes, el bloqueo de la respiración, estrangulamiento o ahogamiento, disparo de arma de fuego, ataque con objetos contundentes, atropellamiento, tortura, calcinamiento, descuartizamiento y envenenamiento.


Por otro lado, apenas el 29 de enero de 2014 la Suprema Corte emitió el comunicado en el que se les da libre acceso a las parejas homosexuales a su afiliación en el IMSS o ISSSTE en toda la república, obteniendo los mismos derechos de afiliación, acceso a servicios médicos, así como pensión en caso de viudez.


La discriminación se extiende a los distintos ámbitos de la sociedad mientras muchos de nosotros seguimos utilizando frases como "Que hagan sus cochinadas en su casa, no en la vía pública" o "Yo respeto a los homosexuales siempre y cuando no se metan conmigo o no quieran tener hijos" que siguen siendo un reflejo de nuestra cultura machista o de una posición de "tolerancia" pasiva en la que supuestamente estamos aceptando las distintas formas de pensamiento e identidad sexual cuando realmente solamente es una máscara que nos permite seguir conservando actitudes machistas dentro de nuestro núcleo familiar.


Es importante que cada uno de nosotros reflexionemos sobre nuestra propia postura ante la diversidad y nos preguntemos qué tanto realmente mantenemos una actitud abierta y de aceptación empática ante esto. No olvidemos que nosotros somos el ejemplo para que las futuras generaciones puedan vivir en un ambiente de mayor armonía y que al final del día los derechos humanos de libertad, convivencia y respeto nos incluyen a todos sin importar nuestra condición o estatus social y no son negociables ni intercambiables

 
 
 

Actualizado: 8 mar 2020

La violencia en nuestro país ha crecido cada vez más en los últimos años. Basta con encender el televisor y nos encontraremos con una vorágine de noticias sobre homicidios, desaparecidos, secuestros, feminicidios, etc. Por eso es importante detenernos un momento y reflexionar si nosotros hemos llegado a ser violentos en nuestras relaciones y para ello utilizaremos una herramienta creada por el Instituto Politécnico Nacional en el año 2009 y que nos permite ubicar, en tres bloques diferentes, las acciones violentas que podemos llegar a cometer o de las cuales somos víctimas.


violentometro


¡Ten Cuidado! La violencia aumentará.


En este primer bloque encontramos acciones de violencia que generalmente han sido normalizadas en nuestra sociedad y que podemos llegar a considerar como “comunes” o parte cotidiana de nuestra relación.


Entre ellas están las bromas hirientes, el chantaje, la mentira, aplicar la “ley del hielo”, la humillación, los celos sin motivo y el control de objetos que nos pertenecen.


Generalmente justificamos estos comportamientos y tendemos a pensar que en algún momento cesarán, o bien, que nosotros hemos dado motivos para que la persona se comportara de esa manera. Es cada vez más recurrente, por ejemplo, el pedir las contraseñas de las redes sociales de nuestra pareja con el pretexto de que “el que nada debe nada teme”, sin embargo, esta ya es una acción de violencia que viola uno de nuestros derechos fundamentales: el derecho a la intimidad.


¡Reacciona! No te dejes destruir


En este segundo bloque encontramos comportamientos como: destruir artículos personales, lanzar manotazos, las caricias agresivas, golpear o pellizcar “jugando”, empujar o jalonear, cachetear y patear.


Si nos ponemos a pensar un momento, muchos de nosotros conocemos o hemos pasado por una relación en la que con el pretexto de que “así nos llevamos” pasamos por alto golpes o pellizcos e incluso insultos o malas palabras sin saber que ya estamos en un nivel medio de violencia y que lo más probable es que ésta no va a disminuir sino por el contrario, aumentará.


¡Necesitas ayuda profesional!


En este último nivel, el tipo de ayuda requerida ya no es solo psicológica sino también legal ya que encontramos amenazas de muerte o con armas, la privación de la libertad, el abuso sexual, la violación, la mutilación y por último el asesinato.


Es muy importante en este nivel no tomar a broma cualquier tipo de amenaza ya que verdaderamente se trata de la posibilidad de recibir un daño severo a nuestra integridad física.


Por último es fundamental recalcar que estas acciones no necesariamente se presentan en orden o por bloques sino que podemos vivir o ejercer una o varias de los distintos bloques de forma aleatoria.


Toma en cuenta que si te identificaste con alguna o varias de las conductas de violencia aquí descritas, y si sientes que cada vez se presentan más en tu relación o se te están saliendo de control es muy importante que acudas lo más pronto posible a atención psicológica para que puedas forjar en ti las herramientas que te permitan tener una mejor convivencia libre de violencia.

 
 
 
  • 31 may 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020

Mucho solemos escuchar sobre la depresión, sobre todo en los últimos años en donde parece que ser feliz debe ser una constante y un estado de ánimo permanente ante todas las situaciones de la vida. Nada más falso que esto.


Debemos entender a la depresión como una enfermedad que nos afecta a nivel físico, psicológico y social y que repercute no solo en nuestro estado de ánimo sino también en nuestras actividades cotidianas, en nuestras relaciones laborales y familiares y en nuestra autoestima y la relación que tenemos con nosotros mismos. Es necesario hacer hincapié en que al ser la depresión una enfermedad, rebasa los límites de nuestra voluntad y del simple “échale ganas” ya que necesitamos un tratamiento médico y psicológico que nos permita sobrellevarla.



soledad depresion ansiedad

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión será para el año 2020 la segunda causa de discapacidad a nivel mundial y la primera en países en vías de desarrollo como México. En mayo de 2018 la revista Nature publicó un informe con los resultados de un estudio realizado en colaboración con 161 instituciones a nivel mundial dedicadas a la salud mental, que arroja nuevas luces para poder entender más a la depresión.


Dicho estudio confirma lo que ya se especulaba pero que hasta ahora no se había podido comprobar científicamente: la depresión parece tener una estrecha relación con nuestra genética. Se encontraron alrededor de 44 genes ligados directamente con la depresión, además de otros 153 que pueden tener cierta influencia en el padecimiento

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Esto significa que la depresión debe ser entendida en un contexto biopsicosocial donde para armar el rompecabezas completo necesitamos de un tratamiento integral que incluya los aspectos médicos y psicológicos del padecimiento así como sus afectaciones a nivel personal y social.


El hallazgo de este estudio significa que de alguna manera, aunque la depresión se encuentra en nuestros genes, va a necesitar siempre de factores externos que desencadenen el padecimiento y que determinan en gran medida que algunas personas lo padezcan y otras no. Por tanto, si en mi familia hay personas que tienen o han tenido depresión, el riesgo de padecerla aumenta mas no determina que yo la vaya a padecer. Para esto necesitarían intervenir factores como mi contexto, mis decisiones, mi capacidad de resiliencia entre otros.


Esto también representa un llamado a la sociedad en general para eliminar los estigmas que se tienen en cuanto a los medicamentos y el tratamiento psiquiátrico en general y hacia la mejora en la calidad de nuestros servicios de salud que de manera urgente necesitan voltear a ver el ámbito de la salud mental.


 
 
 
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