top of page

Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 21 may 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



¿Cómo dejo de sufrir?

Todos en cierto momento de nuestra vida hemos sentido dolor y desesperación por alguna situación, por un pensamiento que no nos deja continuar y sentirnos tranquilos, estables.

A ésta sensación la llamamos sufrimiento y su presencia en nuestras vida nos impide avanzar y sentirnos plenos.

A nivel social y cultural en ocasiones el hecho de que estemos sufriendo es valorado e incluso incentivado. Cuando nos sentimos mal recibimos más atención y apoyo, o aquellos que nos rodean por culpabilidad o angustia acceden a nuestros deseos, incluso, se habla de que un verdadero amor (a nuestra pareja o a nuestros hijos) implica sacrificio y sufrimiento para ser verdadero.

Sin embargo, ésta visión de nuestra propia vida nos deja atrapados, nos deja viviendo en el dolor y la angustia de no poder sentirnos nosotros mismos, de no poder seguir adelanta y dejar atrás aquello que me duele y paraliza, llegando incluso en ocasiones a hacer cosas de manera repetitiva y por largo tiempo para dejar de pensar en eso: Veo durante horas televisión, me enfoco en vigilar las actividades de mi familia o pareja, apuesto o compro compulsivamente, etc. todo con tal de evadir mis pensamiento y sentimientos al respecto de lo que me hace sufrir.

La presencia del sufrimiento en mi vida es una invitación, una oportunidad para el cambio, pero para aceptar ésta invitación es necesario reconocer en donde nos encontramos.

Debemos reconocer que si continuamos por el mismo camino por el que siempre hemos andado muy probablemente lleguemos exactamente al mismo lugar.

Rompamos el círculo que nos ata a nuestro sufrimiento y démonos la oportunidad de darnos a nosotros mismos la tranquilidad que deseamos.

 
 
 
  • 14 may 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



Cargas emocionales

Las cargas emocionales son recuerdos, ideas, sentimientos que permanecen a pesar de nuestro deseo de dejarlas atrás y no nos permiten sentirnos tranquilos y estables.

Una carga emocional puede generarse tanto por sucesos pasados, como por situaciones en el presente que nos generan angustia, miedo, ansiedad.

La intensidad con la que se vive una carga emocional no tiene que ver con la magnitud de lo que sucedió sino en cómo éste suceso es vivido por la persona.

Algunas se presentan en el cuerpo como enfermedades como colitis, gastritis, afecciones dermatológicas, intestinales, cardiacas o respiratorias.

Otras suelen presentarse como una sensación de no ser suficiente, de no ser feliz o estar todo el tiempo cansado, de sentirse todo el tiempo bajo tensión o ser aplastado por las situaciones incluso si son sucesos cotidianos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día.

Podemos darnos cuenta de la intensidad y magnitud de nuestras cargas cuando intentamos vivir nuestra vida y sentimos que es sumamente pesada, no me quiero levantar, no deseo hacer ninguna actividad o siento que todo me cuesta mucho trabajo, tengo miedo de hacer cosas que deseo hacer, en general tener la idea o sensación de que algo me está deteniendo y me estanca en una sensación de inmovilidad o sobrecarga.

Para poder descargar aquello que me impide continuar y vivir mi vida plenamente tenemos que reconocer y analizar cuál es la fuente de ésta carga.

Dificultades con nuestros padres, hijos o pareja, sucesos del pasado que me hicieron daño y me provocaron mucho sufrimiento, conflictos laborales, separaciones familiares o divorcios, accidentes, enfermedades todas éstas situaciones pueden ser sucesos que podemos estar cargando en nuestro interior y que continuamente se presentan en nuestros pensamientos impidiéndonos hacer lo que deseo hoy o en el futuro.

Pero, ¿qué podemos hacer si me estoy dando cuenta que si tengo una carga emocional?

El primer paso es aceptar que algo está sucediendo en mí y que deseo hacer algo al respecto, tomar consciencia de que algo me lastima y me detiene y que necesito ayuda implica un gran valor y fortaleza, y solo aquellos que puedan dar el primer paso pueden seguir el camino hasta la tranquilidad.

 
 
 
  • 14 feb 2017
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020


Que es perdonar

Profesionales de la salud mental de diferentes corrientes, así como guías espirituales, han hablado de la importancia del perdón para poder lograr la estabilidad personal necesaria para continuar y vivir una vida de estabilidad y tranquilidad.

Sin embargo, perdonar es uno de los ejercicios personales más intensos y conflictivos pues a nivel cultural y social suele asociarse a debilidad, bondad irrestricta e incluso santidad, es decir, algo prácticamente imposible de alcanzar humanamente, sin embargo ¿qué significa perdonar?

  1. Perdonar no es justificar. Perdonarnos a nosotros mismos o a aquellos que nos hacen o nos hicieron daño no es quitar la responsabilidad que corresponde. Golpes, insultos, palabras o actos hirientes no deben de ser minimizados sino aceptar que hicieron daño y enfrentarlo. Guardar silencio, hacer como que nada pasó porque “es nuestro destino”, nuestros “patrones” o el producto de crianza o historia de quién lastima es justificar y minimizar la situación. Reflexiona, piensa en ti y lo que necesitas hacer para sentirte más tranquilo(a).

  2. Reconocer nuestras limitaciones. Hay situaciones terribles que no tienen ninguna justificante ni sentido, dar el perdón a la situación es reconocer y aceptar que hay momentos que van más allá de nuestro control, que no fueron nuestra culpa pues dependieron de alguien o algo más allá de nuestro límites y posibilidades. Reconocer y renunciar a esta idea de control completo sobre nuestro entorno implica una aceptación de nuestra condición humana.

  3. Perdonar es aprender. Perdonar no es obligarnos a olvidar y fingir que nada pasó u que nada nos afectó. Cuando existe una situación dolorosa y constantemente la pensamos es porque no se ha podido llegar a una conclusión de ella. Para perdonar debemos primero reconocer lo que pasó, llorar, enojarnos, gritar, es decir, revivir lo que sucedió para poder decir lo que no se dijo, es decir, reconocer nuestro dolor, vivirlo y aprender de él. Perdonar es aprender quienes somos, reconocer nuestra historia y la manera en la que nos afectó una situación dolorosa para continuar nuestro camino con nuevas armas.

  4. Busca ayuda. Acepta que, si hay alguna situación que no has podido perdonar, es decir que no has podido “sacar” lo que está afectando tu vida, tus relaciones, tu trabajo, etc. necesitas ayuda de un profesional que te asesore para poder hacerlo. No es algo fácil pues requiere asumir que necesitamos ayuda, pero ¿no mereces la tranquilidad en tu vida?

 
 
 
bottom of page