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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 5 dic 2019
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020


El psicólogo de niños utiliza juegos como herramienta de trabajo.

¿Porqué se lleva a un niño al psicólogo? Una pregunta que incluso pudiera ser considerada como obvia puede llegar a tener muchas implicaciones, te invito a leer estos 5 puntos sobre lo que pasar y se trabaja cuando un niño va al psicólogo.


1. Un #niño también sufre, tienen problemas y se enfrenta a #retos.

Existe la idea de que actualmente los niños por contar con un apoyo económico, social y moral mayor que en otras generaciones (manutención, internet, juguetes, videojuegos, celulares, tabletas, escuela, #psicólogo, #maestro y auxiliares, derechos de los #niños) no tienen preocupaciones y que no se enfrentan a situaciones de conflicto, pero sobre todo, que "no tienen" por qué sufrir o sentir angustia. Nada más alejado de la realidad, cada generación y cada niño tendrá sus propios conflictos y situaciones difíciles: problemas familiares, divorcio o separación de los #padres, baja de calificaciones, falta de concentración o #atención, miedos, dificultades para socializar, imposibilidad para controlar su #frustración o enojo, #bullying. Un conflicto emocional no tiene que ver con tener o no tener un tableta o estar en una escuela privada, recordemos nuestra propia infancia y cómo estos conflictos han afectado o influenciado la forma en la que vivimos nuestra vida actualmente como adultos.

Diversos estudios han llegado a mencionar que las generaciones de niños y #adolescentes actuales (por la llegada del internet, los aparatos móviles, el hiperconsumismo, globalización, la búsqueda de generar niños exitosos y "excelentes) son propensos a no tolerar la frustración o en fracaso a haciendo de esta generación altamente propensa a padecer depresión, trastornos generados por una falta de control de los impulsos como lo podrían ser las #adicciones y conducta retadora, así como haber sufrido (o ejercido) bullying en algún momento de su vida.

Así que, no minimicemos lo que pasan los niños, tratemos de entender, conozcamos sus entornos y busquemos conocerlos.

2. La presencia de la #familia o tutores es indispensable.

Muchos padres de familia asumen que si el niño no está poniendo atención en la escuela, es "grosero" o tiene terrores nocturnos, ellos no tienen injerencia en lo que les sucede. Papás, sé que en ocasiones podemos llegar a pensar que fue la televisión, el internet, etc. de donde ha sacado lo "malo" pero la realidad es que mientras más pequeño sea nuestro hijo, más influenciado y más intensa será su reacción ante problemáticas o situaciones que sucedan a nivel familiar. Nuestras propias reacciones, formas de entender el mundo, formas de indicar las #reglas, estados emocionales alterados, si brindamos independencia o toma de responsabilidad habrá de afectar nuestro hijo y eso debe de ser abordado por todo psicólogo de niños para poder entender la dinámica de la familia. Es decir, el psicólogo habrá de citar a los padres del niño para platicar y poder entender si algo está sucediendo a nivel familiar y poder trabajarlo.

2. Valoración del entorno escolar (#escuela).

Frecuentemente cuando un niño asiste con un psicólogo es porque ha sido derivado o ha tenido la recomendación del entorno escolar para que trabaje algunos aspectos que le está impidiendo aprender y socializar de forma adaptativa en la escuela. Debemos de asumir que actualmente (a diferencia de otras generaciones), los niños socializan la mayor parte del tiempo con los niños y docentes de su entorno escolar, llegando a veces a pasar más tiempo de convivencia en este ambiente que en su casa. Por lo que un psicólogo de niños probablemente preguntará sobre el desempeño escolar del niño, sus #amigos y relación con su docente, materias problemáticas, dificultades o acciones disciplinarias que haya tenido, e incluso, solicitar entrevistas o información de este entorno, y es por que el psicólogo de niños asume y entiende la importancia que tiene para la vida del niño este entorno.

3. Se trabaja mediante el #juego.

Paradójicamente para un psicólogo de niños jugar no es un juego ya que forma parte de las herramientas de nuestro trabajo y es indispensable que el niño se sienta lo suficientemente cómodo y protegido para poder expresarse, interactuar con los materiales y con el mismo psicólogo para que esto se lleve acabo. Es a través del juego que los niños pueden llegar a simbolización (entender las reglas del mundo, poder expresar los conflictos o situaciones que les preocupan o que no pueden entender, divertirse, desahogarse, #expresar, lo que da paso a realizar aprendizaje emocional. Actualmente se ha detectado que priorizar los juegos "virtuales" o que no requieren el uso de material físico, o bien, juegos sobre estructurados que solo tienen una representación o uso específico (temáticos, con historia preestablecida), la #inventiva, #creatividad y resolución de problemas ha menguado de forma considerable. El psicólogo de niños no está "solo jugando", está analizando, interviniendo para que fomentar y ayudar al niño a que juegue y trabaje aquello que pueda llegar a generarle conflicto o angustia.

4. Manejo de situaciones graves o que requieren interconsulta con otro especialista.

Para muchos padres de familia cuando un niño golpea o se golpea a si mismo, no puede socializar, presenta una intensa agresividad verbal o física, estuvo o está siendo acosado o violentado en el entorno escolar de forma verbal o física, tienen terror a algún objeto, animal o situación, se orina en la cama o tiene manchados o excreta sin control, aún consideran que son cosas normales, que se le pasará con forme crezca. Para el psicólogo de niños estas manifestaciones son consideras como graves y eventualmente requerirán trabajarlo con el psicólogo, siendo lo idóneo que sea en el momento, pues hay ocasiones que el psicólogo de adultos encontrará estos referentes en la infancia con respecto a inseguridades, baja autoestima o bien, rasgos de personalidad ya afianzados que impliquen impulsividad, tendencia a la depresión, etc. Si un psicólogo de niños plantea la opción de canalizarlo con un #especialista (#neurólogo, #paidopsiquiatra, #pediatra, #genetista, #nutriólogo, etc.) es porque ha encontrado ciertos indicios que requieren una valoración más minuciosa, los psicólogos (ni ningún especialista en su sano juicio) quiero medicar a todos los niños, somos profesionales enfocados en el bienestar del niño y su familia. Es importante por lo tanto, que cuando asistan a un psicólogo de niños o cualquier psicólogo o psicoterapeuta tomen en cuenta su formación profesional, experiencia y área de especialidad debiendo de contar con las cédulas profesionales o registros pertinentes que avalen su formación.

 
 
 
  • 27 ago 2018
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



cuando los padres envejecen

Llega un momento en la vida de un hijo donde se encuentra de frente al envejecimiento de sus padres. Sin duda es algo que lo tenemos presente ya que el tiempo no se puede detener, pero existe un momento en el que nos vamos haciendo más conscientes de ello.

Ya sea teniendo como referencia la propia edad, o un recordatorio ante una enfermedad en los padres; los hijos nos topamos con el tiempo de frente cuando alguna de estas situaciones se presenta.

Tiene que ver con la imagen de nuestros padres, la forma en la que se modifica su cuerpo, sus palabras e incluso sus acciones. Nos topamos que poco a poco los vemos más cansados que antes, que sus movimientos son más lentos o imprecisos, el aumento en la ingesta de medicamento, etcétera. Pensando en una vejez que implique un deterioro físico nos coloca en el lugar de espectadores reflexivos hacia la vida y el vínculo que tenemos con ellos.

Se dice mucho que es en este momento cuando "como hijos debemos de estar al pendiente de nuestros padres" ya que "ellos en su momentos así lo hicieron con nosotros" y que es un deber moral e incluso una "obligación" el velar por su salud y bienestar, sin embargo, ¿qué sucede cuando desde hace tiempo yo no tengo una buena relación con mis padres?, ¿cuándo nos encontramos con un diagnóstico de enfermedad complicado?, ¿qué sucede si yo como hijo no sé cómo reaccionar con estos cambios de vida?

Las frases antes mencionadas se dicen muy sencillo y otorgan al individuo una expectativa cultural en muchos casos difícil de cumplir, ya que no es fácil remendar un vínculo que ha estado con fisuras desde hace mucho tiempo, y que en algunos casos puede que continúe sintiendo hostilidad hacia mis padres por acciones del pasado que compartimos.

En casos donde alguno de mis padres tenga un diagnóstico de enfermedad nos enfrentamos a dudas sobre sus cuidados, implicaciones económicas, modificaciones en el hogar, y en algunos casos, discusiones por diferentes puntos de vista con familiares. No es sencillo este pasaje, como cualquier enfermedad, y la idea que podemos tener sobre el cuidar de un enfermo no necesariamente coincide con lo que nos topamos en casa. En estos casos el contar con una asesoría médica de confianza me permite conocer las mejores opciones que tengo para mejorar la calidad de vida tanto mía como de mi familia.

En aquellos casos donde la vejez de mis padres me implica un cambio en su imagen tampoco es sencillo de asimilar. Se escucha frecuentemente en consulta que es de las cosas más complicadas de digerir para un hijo que toda su vida ha visto a sus padres activos trabajando o realizando algún pasatiempo. Es un momento en el que, como hijos, se nos presenta la necesidad de replantearnos la imagen de nuestros padres ya que esto nos permitirá el poder adaptarnos a los cambios.No es un movimiento que sea rápido pero que, si nos enfocamos en eso, sucederá.

Y precisamente es eso, cambios. Me coloca en una posibilidad de vivir este pasaje acompañando a mis padres. Es cierto que si con mis padres mantengo una buena relación tenga más elementos en los cuales apoyarme para poder adaptarme de una mejor manera, sin embargo en casos en los que no precisamente ha sido una relación llevadera me enfrento en esta posibilidad de elegir. Uno remienda vínculos en el hacer interno y externo. Hay quienes estas situaciones les permiten sanar algunas cosas vividas con sus padres y hay quienes viven estos cambios más internamente. Cada quien tiene su forma y debe de ser respetable. Hacer este pasaje cumpliendo expectativas puede dejarnos atrapados.

El tiempo es uno de los enemigos más complicados de vencer, pero puede convertirse en un elemento con el que podemos hacer las paces poco a poco. Vivir estos cambios en familia y, en la manera de lo posible, en compañía de un proceso terapéutico puede ser de gran ayuda para poder descargar lo que siento y poder informarme de las opciones que tengo.

 
 
 
  • 4 jun 2018
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



La forma en la que nos amamos a nosotros mismos nos coloca en la posibilidad de amar a los demás, nos da una visión más clara de los lugares en los que nos colocamos frente a quienes nos rodean. Por ejemplo, si yo no me quiero ¿cómo pediré amor en quienes me rodean?, si yo no me quiero ¿cómo voy a saber cuando alguien más lo haga?

El autoestima va regulando nuestra interacción con nuestro entorno además de que ayuda a construir quiénes somos, pero ¿qué sucede durante la adolescencia si precisamente ahí es cuando gran parte de la personalidad se va consolidando? El adolescente buscará el amor en aquello que le sea familiar (igual que los adultos), por esto es importante reflexionar sobre cómo se ha ido consolidando el amor en mi hijo adolescente.

Si, los jóvenes se cuestionan de dónde vienen y hacia dónde van, dejan de lado algunas expectativas infantiles y retoman aquellas que les van haciendo más sentido y que construirán su personalidad.

Si al adolescente le es complicado ver sus defectos, e incluso en casos distintos donde sólo ven aquello "malo" en ellos, muy probablemente tendrán dificultades para aceptarse de una manera completa. Podemos citar ejemplos sobre aquellos adolescentes que hacen de todo para poder encajar en un grupo, aquellos que deciden no tener amigos, los que se ponen en situaciones de riesgo constantemente y parece no importarles, quienes se autolesionan o incluso con aquellos que parece que nada les pasa y sólo los conocemos contentos y complaciendo a los demás. Son ambos extremos donde es importante poner atención para prevenir una situación grave.

Como padre, ¿cómo puedo observar la forma en la que mi hijo se ama?

  • Observando a sus amigos, ¡ojo!, no si me caen bien a mi o no, más bien en la forma en la que ellos tratan a mi hijo y lo apoyan. Si veo que él o ella confía en su grupo.

  • La forma en la que mi hijo adolescente trata a su cuerpo. No sólo que lo vista "bien" si no la forma en la que lo cuida, si es confiado de su cuerpo a pesar de los cambios físicos que va viviendo, si observo que experimenta con formas de vestir, que esté al pendiente de el.

  • Escuchando lo que él o ella piensa de sí mismo. Recordemos que todos tenemos una voz interior que nos acredita o perjudica en nuestro diario vivir. Cuando nos equivocamos muchas veces somos nuestros peores verdugos, ¿mi hijo cómo se habla a sí mismo?

  • Si mi hijo acepta las cosas que hace bien, que no se minimiza o devalúa. Es un límite sano entre exigirse más por que sabe que puede pero reconociendo aquello en donde puede poner más empeño.

  • Observar aquellos chicos o chicas que le interesen en una relación de pareja. ¡Claro!, nosotros elegimos el amor en una pareja lo más cercano a la forma en la que nos amamos... o no nos amamos.

  • Estando al pendiente de la forma en la que se desenvuelve con quienes le rodean. Mi hijo (a) puede ser tímido y no necesariamente tener problemas de autoestima, así como también puede tener muchos amigos e internamente no amarse. La clave está en su lugar frente al grupo y en las formas en las que logra tener ese lugar.

Observando las formas en las que mi hijo se relaciona consigo mismo y con los demás me permitirá prevenir alguna situación en la que haya que poner atención antes de que sea demasiado tarde.

 
 
 
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