La familia(ridad) histérica.

Actualizado: 2 feb


La familia y cómo pueden generar síntomas

Existe una familiaridad del #síntoma neurótico en la #familia, la identificación del hijo

con el padre no es más que una identificación de una falta con la otra. El #niño no

se identifica con la fuerza del padre, con aquello que lo hace temerle, se identifica

con su falta. Recorremos lo que decía #Lacan, el deseo de uno es el #deseo del otro.

Cabría preguntarse ¿Qué sucede cuando aquel que castra esta castrado? Esta

cuestión es fundamental para saber sobre la transmisión de síntomas neuróticos

en la familia.


El complejo edipico según Lacan se basa en la asunción de un posicionamiento en una dialéctica de ser y tener: en un primer momento el infante asume el deseo de su madre, no solo en sentido unilateral (hijo-madre) sino también bilateral (hijo=madre), en ese sentido el hijo asume su deseo a través de su madre (el niño desea a su madre y ella desea el #falo). En un segundo momento dialectico debe haber una asunción de la negación del deseo de la madre, en ese sentido, el niño asume la negativa brindada por el padre de una forma dudosa, ya que sabe que su madre lo prefiere a él pero no sabe por qué en realidad, es ahí, en ese momento donde el niño se encuentra con el Gran #Otro, un Otro del Otro. El Gran Otro le brinda el falo simbólico al padre, pero al dárselo también lo castra, esto causa un impacto en el psiquismo del niño y de la misma familia.


Concretamente, entendamos al Gran Otro como lo entiende Zizek, como la #ideología. La ideología no es más que una relación imaginaria entre individuos con sus condiciones reales de existencia (Althusser, L. 2011). La ideología, nos dice #Althusser, es lo que vuelve a un individuo un sujeto; el individuo es una categoría aislada, general y nebulosa, es donde pertenece todo el género humano y este se pierde desde el momento en que se nace, en el que se entra a la realidad social en sentido jurídico (acta de nacimiento) y material (con el nombramiento del individuo). El individuo con nombre es un sujeto ¿Sujeto a qué? A la ideología.


Dicho lo anterior, el Gran Otro es aquello que nos da nombre, nos inscribe el nombre (del padre), y todos estamos sujetos a él y a su dinamismo (en sentido de que el Gran Otro es el deseo).

En lo concreto, la transmutación de la #familia industrializada a la familia posindustrializada ha cambiado la forma de relacionarse del sujeto con el Otro. La ideología cambiante en cuanto a trabajo, y dicho sea de paso, la liberación sexual ha causado dos cosas: Una mayor facilidad de transmisión de síntomas histéricos de generación en generación y una forma diferente de manifestación de la misma. #Freud hablaba de la histeria como un mecanismo inteligente que hacía alusión, a través de un síntoma, a una vivencia sexual infantil. La histeria de la actualidad tiene como base una vivencia sexual infantil imaginaria. Los síntomas actuales hacen alusión a fatiga corporal, a fatiga intelectual, a la fatiga; la fatiga es el síntoma de la sociedad actual debido a que el ritmo que nos demanda la realidad social es demasiado alto, demasiado despersonalizado, psicotizante.


Somos nosotros quienes tenemos el síntoma no solo de nuestros padres, sino de la sociedad entera. La migraña y el apaleamiento muscular son causas frecuentes de visitas a hospitales, todas y cada una de ellas sin razones de ser en sentido biológico ¿De dónde vienen entonces? Vienen de este agotamiento de aprehensión de la realidad circundante, viene de la familia híper-movilizada, independiente, individualista. Es la época de la sociedad castrada no identificatoria, sin razón de ser. Vivimos en la sociedad monstruosa (diría #Zizek), de la revolución social, de la rebelión de los hijos contra los padres, de la moderna producción industrial, de la reproducción asexual, del cono­cimiento científico. Lo que parecería ser un proceso interpsiquico familiar, siendo esta la transmisión del síntoma histérico de generación en generación, pasa a ser un fenómeno social global, dado por un Gran Otro cambiante, exigente con los tiempos, con el avance tecnológico y científico, con la producción, con la sexualidad. No solo somos sujetos de nuestro deseo, ahora también somos sujetos de nuestro síntoma, un síntoma histórico, un síntoma familiar histérico.



Atención psicológica a adolescentes y adultos


Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara

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