top of page

Artículos sobre Ayuda Psicológica

Actualizado: 7 sept 2019


Hablar acerca de asistir al psicólogo o buscar ayuda psicológica sigue siendo a la fecha un tema tabú profundamente arraigado a nivel social, sin embargo es también cierto que actualmente hay una tendencia a "psicologizar" cada una de nuestras experiencias de vida y explorar de manera indiscriminada el sentido y objetivo de asistir con un psicólogo, por lo tanto ¿porqué vamos al psicólogo? ¿de qué se habla cuando estamos ahí? ¿todos tenemos (debemos) de ir al psicólogo? Si tienes dudas acerca de asistir con un psicólogo o psicoterapeuta te invito a que leas los siguiente 5 puntos a tomar en cuenta para tomar la decisión de buscar ayuda psicológica:


me siento solo

ayuda psicologica
  1. El tema o la situación te aísla y no puedes hablarlo con familia o amigos.

"¿Para qué quiero un psicólogo? Mi terapia es platicar con mis amigos", "Yo puedo hablar absolutamente todo con mi mamá o hermanos", pero que pasa cuando los problemas a los que nos estamos enfrentando involucran a nuestra familia, pareja o hijos tocando temas que pueden causarnos vergüenza, señalamiento o incluso generar un posible daño emocional a las personas que nos rodean, estos temas pueden estar vinculados a la sexualidad, situaciones de mi infancia (carencias, abusos), miedos, dificultades laborales o económicas, problemas de pareja o forma de crianza de los hijos. Cuando una persona asiste con un psicólogo o psicoterapeuta busca un espacio para hablar libremente acerca de lo que le pasa y de lo que siente para buscarse a si mismo, entender las raíces de lo que siente y de encontrar caminos diferentes para llegar a su mayor bienestar. Un psicólogo profesional cuenta con un entrenamiento para manejar toda la información de sus pacientes de forma confidencial y sensible, evitar dar consejos dirigidos por una moral externa y se centrarse en analizar todo lo abordado por la persona que lo consulta, es por eso que es importante que el psicólogo no atienda a miembros de su familia e incluso, algunas perspectivas indican que no debemos atender a miembros de una misma familia, amigos o conocidos de los pacientes que atendemos.

  1. Las personas que te aman o estiman te dicen que necesitas ayuda psicológica.

En ocasiones puede llegar a utilizarse el hecho de recomendarle a alguien asistir a un psicólogo o tomar ayuda psicológica como un insulto o la indicación estar "loco", etc. Sin embargo no siempre la intención del exterior es mal intencionada sino todo lo contrario, nos solicitan buscar ayuda por que están genuinamente preocupados por nosotros, nuestra actitud o manera de ser los lastima o los aleja, porque se dan cuenta - incluso antes que nosotros mismos - acerca de las dificultades y sufrimiento presentamos ante ciertas situaciones. Estados intensos de estrés o ansiedad, depresión grave, irritabilidad o agresividad verbal o física pueden ser situaciones en las que las familias, parejas o amigos cercanos intervienen y tratan fomentan que una persona asista al psicólogo. Es importante que evaluemos realmente lo que nos indica nuestro exterior cuando nos pide que asistamos a psicólogo, psicoterapeuta o busquemos ayuda psicológica de algún tipo.

  1. No puedes dejar de pensar o de sentir algo, incluso mucho tiempo después de que sucedió.

no puedo dejar de pensar

Abusos, infidelidad, abandonos, pérdidas, muertes, enfermedad, accidentes o desastres pueden llegar a ser situaciones traumatizantes que marcan la forma en que nos vemos a nosotros mismo y a nuestro alrededor. Los sucesos traumáticos o traumas son hechos que no se "asimilan" y pueden llegar manifestarse en recuerdos, imágenes o pensamientos intrusivos (es decir, que aparecen sin que los llamemos y que aunque intentemos expulsarlos u olvidarlos es muy difícil o imposible de hacerlo o es solo temporal). Es particularmente en estos hechos que los psicólogos clínicos y los psicoterapeutas podemos brindar apoyo o atención psicológica para tratar este tipo de situaciones, basados principalmente en fomentar que la persona exprese verbalmente aquello que le "ocupa" la mente, esto en un espacio protegido y realizando un acompañamiento profesional y cercano, de tal modo que el psicólogo funja como un guía y acompañante en la exploración de este hecho brindando un soporte y apoyo para sortear esta difícil situación de forma que la persona pueda integrarlo y continuar.

  1. No sabes con exactitud que te pasa, pero sientes que algo no está bien.

no se a donde ir

Muchos pacientes que asisten por primera vez con un psicólogo indicando que sienten o piensan que les está pasando algo y que va más allá de las preocupaciones del día a día pero no saben con exactitud los que los tiene tristes, ansiosos o con poca motivación. Regularmente esta sensación aparece como cuestionamiento o pensamientos acerca del futuro, falta de rumbo o de energía, sensación de estar atrapado en situaciones sin sentido o bien, en enfermedades "de origen psicológico" (dolores de cabeza, colitis, gastritis). Un psicólogo en estos casos funge como un compañero neutral para poder hablar de esta serie de situaciones aparentemente desconectadas fungiendo como un elemento activo que permite "rebotar" ideas y encontrar nuevas formas de entender las sensaciones y sentimientos.

  1. Nada te ha funcionado.

ya lo intente todo y no funciona

Hacer ejercicio, meditar, tener algún pasatiempo, pintar, colorear mandalas, salir a divertirte con amigos. Aunque en las últimas décadas ha existido una apertura mayor para aceptar la labor del psicólogo clínico o del psicoterapeuta aún hablar acerca de nuestras emociones, de nuestro conflictos, de nuestros miedos permanece como un tema prohibido. "La ropa sucia se lava en casa", "Más vale malo conocido que bueno por conocer" son algunos de los dichos mexicanos que pueden asociarse a una cultura de no hacer algo "nuevo" o diferente al camino que otras generaciones han usado para solucionar sus problemas. Y aunque es cierto que hacer actividades constructivas como el deporte o el arte ayuda a canalizar nuestra angustia, estrés o tristeza en ocasiones las situaciones a las que nos enfrentamos superan - por mucho - lo que este tipo de actividades nos permiten "descargar". La psicología clínica y la psicoterapia están basadas en un punto modal, hablarlo ayuda pues permite externar pensamientos, sentimientos y situaciones que permanecían sepultadas por lo diario y cotidiano permitiendo que situaciones complejas y difíciles encuentren un canal para ser analizadas y escuchas por la misma persona que los genera.

 
 
 
  • 22 ene 2018
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



Como saber que tengo depresion

¿Cómo puedo saber si tengo depresión? Una pregunta frecuente de parte de pacientes (y no pacientes) a todos aquellos que nos dedicamos a la psicología o a la psicoterapia, sin embargo algo que preocupa es que incluso más frecuente que la pregunta "¿tengo depresión?" es la afirmación de parte de un gran número de personas al decir y posicionarse como "deprimidos", "con depresión", describiéndose con un adjetivo o un diagnóstico que poquísimas veces se ha sido analizado con detenimiento, o mínimamente repensado.

Hay que tener cuidado por la manera en la que entendemos la depresión, ya que ese término actualmente más allá del diagnóstico de un trastorno mental (en toda regla indicado por la comunidad "psi" y la medicina), está sirviendo para describir estados de tristeza, de falta de sentido de vida, de vacíos, que se ocultan tras la palabra depresión, y que utilizan esa misma palabra para describir cuestiones vinculadas a la vicisitudes del día a día, del ser y de la vida. Vaya, ahora resulta que TODOS estamos deprimidos o tenemos depresión, ¿con qué parámetro evaluamos lo que consideramos que es "lo normal" del estado de ánimo de una persona? ¿estamos esperando sentirnos felices todo el tiempo? ¿queremos estar en estados de calma eternos? Qué nada perturbe nuestra tranquilidad o comodidad, que nada se pierda, que todo permanezca siempre, y que nos "la pasemos bien" por siempre.

Suena a que las personas acogimos la palabra depresión para justificar nuestras tristezas y pérdidas sin necesidad de analizarlas a profundidad, como si actualmente la palabra depresión estuviera fungiendo como un tapón, "simplemente, estoy deprimido" y de ahí podemos pasar a varias salidas - peligrosas a mi parecer - "necesito medicamento", "yo debería de haber olvidado ya esto", "debo de ser más fuerte y superarlo", "lo que debo de hacer es ejercicio u ocuparme en otra cosa", todas presiones acerca de la manera de cómo debemos de reaccionar, lo que se espera de nosotros, y sobre todo del tiempo en el que debemos "estar bien" o "al 100%".

Tengo que aquí hacer un alto, no estoy hoy diciendo que no existe la depresión, sin embargo me parece que aquello que describe:

  1. Disminución o desaparición del interés y la capacidad de disfrute por las cosas que anteriormente resultaban placenteras.

  2. Ausencia de respuestas emocionales ante eventos que, generalmente, suelen desencadenar reacciones.

  3. Alteraciones del sueño: es especialmente frecuente la incapacidad de conciliar el sueño (insomnio de conciliación), la de mantenerlo durante más de dos horas consecutivas (insomnio de mantenimiento), o despertarse al menos dos horas antes de la hora prevista.

  4. Empeoramiento progresivo durante el día del humor depresivo.

  5. Disminución marcada del apetito.

  6. Disminución del peso corporal por descontrol alimentario (aumento o descenso marcado del apetito) de al menos un 5% en el último mes evaluado.

  7. Disminución marcada o ausencia de apetito sexual.

  8. Pérdida de la autoestima y de la confianza en uno mismo. Sentimiento de inferioridad no justificado prolongado en el tiempo.

  9. Autoreproches constantes y desproporcionados con sentimiento de culpa excesiva e inadecuada.

  10. Pensamientos de muerte o suicidio recurrentes, incluyendo tentativas.

  11. Disminución de la capacidad de concentración y pensamiento.

... solo hace eso, DESCRIBIR pero no proporcionan conocimiento personal sobre la particularidad de los sentimientos y pensamientos de una persona.

El indicar que "se cumplen" con los puntos (o criterios) de diagnóstico para depresión, es apenas poner un punto sobre el mapa de la llamada depresión, ya que cada uno de nosotros tiene particularidades, historia y pasado que fundamenta lo que nos hace vivir la tristeza, la frustración, el amor, el abandono de maneras únicas, y solo conociendo esas particularidades podrá haber un entendimiento de lo que nos moviliza (o inmoviliza), donde vienen precisamente esos "auto reproches" y "falta de confianza", palabras que nos insultan e incluso nos hacen pensar en destruirnos (pensamiento suicida),

Pensemos nuevamente desde esta "depresión" que tenemos y nos preguntemos ¿porqué una ruptura amorosa me hace que mi vida pierda sentido?, ¿porqué la pérdida del trabajo me afecta tan intensamente?, ¿de donde vienen las palabras con las que mi insulto y minimizo?)

Recordemos, el hacer ejercicio, la meditación, las fiestas, viajar, y ya de manera más especializada (según la intensidad de lo que sentimos y que tanto nos afecta) los medicamentos antidepresivos están enfocados en reducir la sensación de inmovilidad, la intensidad de la angustia, y se usan para continuar con actividades de la vida cotidiana que nos permita hacer lo necesario para sobrevivir (comer, dormir, trabajar), sin embargo no sustituyen la atención psicológica o un tratamiento psicoterapéutico para entenderse, analizarse, explorarse. NADA SUSTITUYE EL QUE YO HABLE DE MI Y DE LO QUE PIENSO, nada sustituye la posibilidad de cuestionarme e intentar hablarme con verdad y sinceridad. Todo aquello enfocado en evitar (de maneras activas o pasivas) hablar sobre lo que me pasa son trampas autoimpuestas que por eso mismo, son difíciles de sortear.

No minimicemos la particularidad, ya que cada quien vive "sus depresiones" de forma PARTICULAR y ÚNICA, el pensamiento y el sentimiento es personal, subjetivo y por eso mismo, intenso, misterioso y disruptivo.

 
 
 
  • 14 feb 2017
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020


Que es perdonar

Profesionales de la salud mental de diferentes corrientes, así como guías espirituales, han hablado de la importancia del perdón para poder lograr la estabilidad personal necesaria para continuar y vivir una vida de estabilidad y tranquilidad.

Sin embargo, perdonar es uno de los ejercicios personales más intensos y conflictivos pues a nivel cultural y social suele asociarse a debilidad, bondad irrestricta e incluso santidad, es decir, algo prácticamente imposible de alcanzar humanamente, sin embargo ¿qué significa perdonar?

  1. Perdonar no es justificar. Perdonarnos a nosotros mismos o a aquellos que nos hacen o nos hicieron daño no es quitar la responsabilidad que corresponde. Golpes, insultos, palabras o actos hirientes no deben de ser minimizados sino aceptar que hicieron daño y enfrentarlo. Guardar silencio, hacer como que nada pasó porque “es nuestro destino”, nuestros “patrones” o el producto de crianza o historia de quién lastima es justificar y minimizar la situación. Reflexiona, piensa en ti y lo que necesitas hacer para sentirte más tranquilo(a).

  2. Reconocer nuestras limitaciones. Hay situaciones terribles que no tienen ninguna justificante ni sentido, dar el perdón a la situación es reconocer y aceptar que hay momentos que van más allá de nuestro control, que no fueron nuestra culpa pues dependieron de alguien o algo más allá de nuestro límites y posibilidades. Reconocer y renunciar a esta idea de control completo sobre nuestro entorno implica una aceptación de nuestra condición humana.

  3. Perdonar es aprender. Perdonar no es obligarnos a olvidar y fingir que nada pasó u que nada nos afectó. Cuando existe una situación dolorosa y constantemente la pensamos es porque no se ha podido llegar a una conclusión de ella. Para perdonar debemos primero reconocer lo que pasó, llorar, enojarnos, gritar, es decir, revivir lo que sucedió para poder decir lo que no se dijo, es decir, reconocer nuestro dolor, vivirlo y aprender de él. Perdonar es aprender quienes somos, reconocer nuestra historia y la manera en la que nos afectó una situación dolorosa para continuar nuestro camino con nuevas armas.

  4. Busca ayuda. Acepta que, si hay alguna situación que no has podido perdonar, es decir que no has podido “sacar” lo que está afectando tu vida, tus relaciones, tu trabajo, etc. necesitas ayuda de un profesional que te asesore para poder hacerlo. No es algo fácil pues requiere asumir que necesitamos ayuda, pero ¿no mereces la tranquilidad en tu vida?

 
 
 
bottom of page