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Artículos sobre Ayuda Psicológica

Actualizado: 7 mar 2023


Al hablar del síndrome del cuidador o quemado se refiere al desgaste físico y anímico que implica el cuidado de una persona dependiente debido a diversos factores de condición de salud. Dentro de este síndrome uno de los aspectos más importante a tratar es el tiempo de esparcimiento que debe tener la persona con dicho rol. En la mayoría de las ocasiones existen dos grupos que fungen como cuidadores. Los inmediatos como los médicos tratantes y la familia, amigos o conocidos que se ofrecen o tienen la responsabilidad del cuidar del enfermo.


Los focos de alarma que nos pueden indicar que estamos frente al síndrome del cuidador son síntomas diversos tales como, trastornos del sueño, irritabilidad, sensación de no estar haciendo lo suficiente, cansancio, falta de energía, aislamiento social, ansiedad y depresión, por mencionar los más importantes y comunes. Ante estos síntomas del síndrome del cuidador es necesario estar al pendiente y realizar una autovaloración cuidando a detalle la identificación de los síntomas arriba mencionados.


¿Cómo prevenir el síndrome del cuidador?


· Primeramente, se deberá tener una conciencia de enfermedad de la persona a quien se cuidada, esto para saber a qué se están enfrentando, preguntar a los especialistas acerca de cómo se desarrolla la enfermedad, que cosas esperar y cuáles no.

· Saber cómo actuar en situaciones de crisis, a quién recurrir por auxilio, números telefónicos o bien, algunas prácticas en casa para contención de ser necesarias.

· No escatimar en pedir ayuda. Entre más ayuda y apoyo se tenga frente a la enfermedad y el enfermo es mejor.

· Contar con tiempos libres para realizar cualquier actividad que les guste. Ya sea hacer algún deporte, descansar, salir con amigos, etc.

· No dejar de hacer sus planes o responsabilidades solo por cuidar del enfermo.

· Establecer, en la medida de lo posible, roles para participar en el cuidado de nuestro enfermo.


En caso de sentirte identificado con los síntomas del síndrome del cuidador es necesario pedir ayuda psicológica debido a que se puede agravar con sintomatología ansiosa o depresiva por lo que el cuidador se puede llegar a convertir en un enfermo más.


Las intervenciones en estos casos están a cargo de grupos operativos de ayuda y psicoterapia. En ambos casos se presenta al cuidador la posibilidad de reconocer que puede decidir no estar en dicho lugar. A su vez al estar en grupos operativos de ayuda con otras personas que han pasado o pasan por el síndrome del cuidador, posibilita verse desde el lugar del otro y puede llegar a ser más comprensible el rol que funge y que existen formas de salir del síndrome del cuidador.


En nuevo león existe Ingenium abp ( https://ingenium.org.mx/ ) para pacientes con algún trastorno de salud mental y su familia en donde existen distintos grupos y talleres para trabajar respecto a la salud mental. En caso de que el síndrome del cuidador sea a razón de dicho tema.


De lo contrario pueden existir diagnósticos médicos como enfermedades terminales en donde dentro de la clínica tratante muy posiblemente brinden información sobre grupos de apoyo. En caso de otras enfermedades como lo son neurológicas como el trastorno por déficit de atención, los médicos o psicólogos brindan el apoyo en cuanto a información se refiere.


Para finalizar es importante hacer notar que el síndrome del cuidador es más común de lo que puede parecer, sólo que a veces no es tan visible debido al estigma social que indica que toda madre o padre de familia, hijos y/o familia en general, tienen la obligación moral de cuidar pese a cualquier cosa a un enfermo, sin importar que tanto se descuide a sí mismo. Que hasta en ocasiones se torna una responsabilidad más cuando no necesariamente la es.


Es por esto por lo que existen muchas personas en nuestro entorno que su vida es muy abrumadora cuando tienen “la necesidad” de cuidar de alguien aún y a pesar de que tengan muchas responsabilidades en su día a día, sintiéndose sumamente culpables cuando “descuidan” a la persona que cuidan.


Espero que lo anterior pueda brindarles esclarecimiento respecto a las consecuencias de cuidar algún familiar y/o conocido, y convertirlo como una prioridad sin importar la propia salud física y anímica.












Lic. Yuridia Recio

Psicóloga Clínica.


 
 
 

Actualizado: 7 mar 2023

El #duelo es la respuesta emocional de una persona ante la experiencia de una #pérdida. Es un proceso personal que involucra diferentes #emociones, comportamientos y está marcado por la propia naturaleza de la #pérdida, la historia y recursos de cada persona. Llega a estar presente durante diferentes etapas de la vida, desde el rompimiento de vínculos, procesos de enfermedad, cambios físicos o la #muerte. Se habla de fases o estadios que se transitan para encontrarse con la #aceptación y comprensión racional y emocional de que la #pérdida es inherente a la vida, dándole un sentido trascendente a la pena. En el proceso de #duelo existen diversos aspectos que posibilitan o impiden la elaboración de esta experiencia, especialmente por las características que rodean a la #pérdida. ¿Qué pasa cuando no hay certezas de que eso que se extraña no regrese? ¿Cómo se elabora un #duelo cuando no hay cuerpo que confirme la #pérdida de un ser querido? A esto se enfrentan los familiares y amigos de las víctimas de desaparición forzada.


pérdida

En #México, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o No Localizadas se desconoce el paradero de más de 100,000 personas, siendo #Jalisco el distrito que registra el mayor número de casos. El Comité contra la Desaparición Forzada y el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias refieren que estas cifras son una muestra del prolongado patrón de impunidad en el país y de la tragedia que sigue ocurriendo cada día, mencionan que en muchos casos las #desapariciones no se denuncian por lo que el total de desaparecidos puede ir más allá de lo que se registra. La desaparición forzada pasó de ser un atentado selectivo a un malestar colectivo propiciado por la ausencia de instituciones capaces de regular los desajustes sociales.


La experiencia de #duelo para los allegados de #desaparecidos afronta dificultades como la incertidumbre, la impunidad y el atropello a los derechos de integridad humana. Los acompaña una serie de incógnitas en torno a la falta: la de la persona que no está, la de información confiable, la de insuficiencia de apoyo y búsqueda por parte del Estado y la ausencia de reparación y justicia del daño. Es así que se desarrolla un duelo suspendido a partir de supuestos y no de juicios de realidad que imposibilita la elaboración de la #pérdida, este proceso se extiende interminablemente prolongando el dolor psíquico. Se trata de un proceso no terminado, una vivencia que exceden las posibilidades del psiquismo. Impedido el duelo, el sujeto queda atrapado en un tiempo de repetición y ausencia (Arbizu, J., Cepeda, C., Kannt, M. 2020).


En Duelo y Melancolía (1917) #Freud define al #duelo como la "reacción a la perdida de la persona amada", afirmando que la realidad ha mostrado que el objeto amado ya no existe más, y por lo tanto comienza el proceso de quitar toda libido de sus enlaces con ese objeto, abandonar el objeto perdido para enlazarse con uno nuevo que no necesariamente opere como un sustituto de aquel. De acuerdo a #Freud, el #duelo se inicia a partir de la prueba de la realidad que confronta el sujeto de la inexistencia del objeto perdido, sin embargo, en el caso de personas desaparecidas esta prueba de realidad está ausente puesto que hay una inexistencia del cuerpo. Al no contar con el cuerpo se impiden los rituales culturales del funeral, el entierro o las ceremonias religiosas. Sin ellos se restringe la elaboración de la ambivalencia afectiva hacia la persona, se paraliza el reconocimiento público de la #muerte y la construcción de memoriales para honrar a la persona.


Duelo

Existen estudios acerca de las #patologías del #duelo, como el trastorno por duelo prolongado o el trastorno por duelo complejo persistente, sin embargo, son inapropiados para analizar el malestar de los allegados a las personas desaparecidas, pues parten de la idea de que existe un tiempo determinado para que el #duelo se considere patológico, que en el caso de la desaparición forzada puede prolongarse de forma imprecisa. Se ha señalado lo agraviante de asignar una patología a los familiares cuando no se toma en cuenta el tipo de pérdida y el contexto en el que sucede. Un concepto que puede emplearse para comprender la vivencia es el de pérdida ambigua: una situación en la que no se sabe si la persona se encuentra viva o muerta. La desaparición forzada se corresponde con el tipo de pérdida ambigua cuando las personas están físicamente ausentes, pero se mantienen psicológicamente presentes (Almanza, A., Hernández, R., Gómez, A. 2020).


En ocasiones la práctica clínica encasilla las respuestas y reacciones normales frente a la anormalidad de los eventos, emitiendo diagnósticos clínicos que invisibilizan los impactos en todas las esferas que componen la subsistencia de las víctimas. En esta amplia vivencia de las personas, se considera la perspectiva #psicosocial para comprender la singularidad de la desaparición forzada. La perspectiva #psicosocial acompaña a las personas en su camino de búsqueda y de #duelo, reconociendo su resistencia y conflicto por encontrar respuestas a la incertidumbre. Atravesar el #duelo es algo natural que las personas enfrentan en su vida, en cambio el proceso de #duelo ante la desaparición forzada es una búsqueda perpetua con destino incierto.


Bibliografía:


Arbizu, J., Cepeda, C. y Kannt, M. (2020) Duelo sin cuerpo. Experiencias con familiares de desaparecidos en el mar. IV Congreso Internacional de Psicología “CIENCIA Y PROFESIÓN”: Desafíos para la construcción de una psicología regional. Vol. 5 Núm. 7. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/aifp/article/view/31684/32522


Almanza, A., Hernández, R. y Gómez-San Luis, A. (2020). Pérdida ambigua: madres de personas desaparecidas en Tamaulipas, México. Región y sociedad, 32, e1396. Epub 10 de marzo de 2021.https://doi.org/10.22198/rys2020/32/1396

 
 
 

En el ámbito de la #saludmental existen dos principales especialistas que trabajan en lo concerniente a la búsqueda de estabilidad emocional para la funcionalidad en las distintas actividades que realiza una persona: el #psicólogo y el #psiquiatra.


Tanto el #psicólogo como el #psiquiatra tienen estudios distintos y por lo tanto las actividades que cada uno realiza son particular y específicas, por lo que puede haber variaciones en la recomendación de la atención que se haga de acuerdo a la situación que se esté pasando y es importante la valoración de un profesional de la salud sobre la atención que se requiere para cada persona.


atención psicológica

El #psiquiatra es un profesional de la salud que dentro de los estudios que realiza es la licenciatura en medicina y para el ejercicio como #psiquiatra debe formarse en especialidad en ello. Como #psiquiatra su objetivo es prevenir, diagnosticar, tratar y rehabilitar los #trastornosmentales, centrándose en la fisiología y la química cerebral. La principal diferencia que tiene un #psiquiatra con un #psicólogo es la facultad de medicar para la disminución o control de síntomas que pueden presentarse en la afectación ante lo que se encuentra ocurriendo.


Ahora en lo concerniente al estudio que realiza un #psicólogo, es un profesional que estudia la licenciatura en #psicología y que en el ejercicio de la #psicoterapia, para la atención de pacientes en consulta requiere estudios posteriores que lo especializan en esa área, así como el tipo de pacientes con el que tiene mejores recursos personales para atender y el enfoque de su interés para el uso de las técnicas con las que brindara la atención psicológica. Un #psicólogo tiene como objetivo la investigación, la evaluación, el diagnóstico, el tratamiento terapeútico para que una persona pueda encontrar nuevas formas de afrontar y tratar sus #emociones y el manejo de ellas.


Tanto el #psiquiatra como el #psicólogo se capacitan en el conocimiento de las enfermedades mentales y situaciones que pueden ocasionar malestar #emocional a una persona sin embargo el abordaje es distinto. No se trata de que el #psiquiatra sea mejor que el #psicólogo o viceversa; es importante entender que aunque de ambas partes se busca mejorar el estado de la persona e incluso la sintomatología, el campo de acción al que se dirigen es distinto.


El #psiquiatra hace uso del recurso médico para poder recetar el medicamento que pueda ayudar de forma próxima a que disminuyan los síntomas principalmente físicos que se están teniendo y que están afectando la salud o actividades cotidianas interfiriendo con su realización habitual en base al estudio que hará para que las dosis puedan irse aproximando a las que se requiere para la funcionalidad laboral, social y personal.


médico

El #psicólogo por su parte buscará conocer lo que está ocurriendo alrededor, la forma en que se están tratando, los recursos de la persona y cómo se siente ante todo lo ocurrido que pueda ser parte de lo que lo está llevando a la insatisfacción del estado actual. La comprensión que busca es a mayor profundidad de las #emociones, el manejo y lo que la está desencadenando para hacer una confrontación y el paciente pueda pensar nuevas líneas o ideas para saber lo que le está ocurriendo y hacer frente.


No toda situación de malestar emocional requiere atención por parte de un #psiquiatra, esto deberá ser evaluado por profesionales de la salud que puedan evaluar y hacer la recomendación de ser necesaria. Lo que se tomará en cuenta es la intensidad de los síntomas, la frecuencia con la que están apareciendo, si está ocasionando interferencia en las actividades que se realizan como ir a la escuela, faltar al trabajo, riñas o problemas en las relaciones sociales de #pareja o familiares, insomnio, confusión, falta de atención entre otras para que en un lapso corto la persona pueda disminuir los síntomas y pueda incorporarse a sus actividades de forma regular.


Es común encontrarse con miedo ante la sugerencia de la atención de un #psiquiatra, sea por parte de un #psicólogo o algún otro especialista que pueda hacer una valoración. Esto no es sinónimo de gravedad o “estar loco”, en muchos casos es una alternativa temporal para poder desahogar el malestar personal y poder tratar más a fondo lo que está ocasionando en una consulta #psicológica que es la recomendación ideal para tratar las afecciones mentales. Por un lado el #psiquiatra ayudará a restablecer los niveles habituales de los neurotransmisores (sustancias químicas a nivel cerebral que regulan las #emociones, el comportamiento humano y la percepción) para que el cuerpo tenga su funcionamiento habitual y disminuir la tristeza, euforia, ansiedad, miedo; mientras que el #psicólogo podrá ayudar en el #autoconocimiento y entendimiento propio para generar nuevas herramientas de manejo personal.


El uso exclusivo de medicamento mejora la sintomatología más no erradica las situaciones desencadenantes ni la forma de manejarlas, ese trabajo se realiza en conjunto con el #psicólogo.

Lo que es un hecho es que no todos los #psiquiatras estudian para poder dar un acompañamiento psicoterapéutico a sus pacientes por lo cual la atención no solo debe hacerse en la vía médica, si no ser acompañada de forma #psicológica; así como también es un hecho que ningún #psicólogo está en posibilidad de recetar medicamentos a sus pacientes aún teniendo conocimiento de la forma en que actúan. Hay casos en los que se estudian formas alternativas que pueden ofrecerse pero que hay casos que es mejor llevarlos con atención #psiquiátrica.


Ante cualquier duda de que es lo más conveniente en cuanto a qué tipo de atención recibir puede hacerse una cita con un psicólogo o un psiquiatra y ellos deberán hacer una valoración ética y profesional sobre lo que es lo más adecuado.


 
 
 
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