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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 27 may 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020

Los “problemas de comunicación” están presentes en cualquier tipo de relación, en nuestra vida familiar, en el trabajo, entre amigos… pero es más común que este motivo sea manifestado de manera más explícita en la psicoterapia de pareja.

En las relaciones, tiene que tomarse en cuenta que cada uno de los que participan en esa relación tiene una forma distinta de ver el mundo y la vida, sin embargo, en la pareja la convivencia cercana y continua con una persona que fue criada de forma distinta en un contexto distinto, deja más expuestas las problemáticas y las diferencia irreconciliables.


A continuación, expongo 5 pasos que podrán ayudar a que esa preocupación de “comunicarme mejor” pueda ser resuelta con mayor facilidad:

  1. Para comunicarme mejor con mi pareja debo trabajar en mi autoconocimiento. La manera en que somos no nos parece nada extraña o fuera de lugar hasta que a lo largo de nuestra vida nos damos cuenta que los otros viven de diferente manera, es por eso que identificar cómo yo soy o porqué soy así, me ayudarán más fácilmente a identificar lo que es importante para mí y hasta dónde estoy dispuesto a ceder.

  2. Identificar mis emociones. Antes de comunicarme con mi pareja, primero debo tener claros mis afectos, ya que al reconocerlos mejor puedo saber qué de eso tiene que ver conmigo mismo que afecta en la pareja, qué me provoca lo del otro y qué no tiene que ver primordialmente con la relación.

  3. La manera de comunicarme con mi pareja es importante. Las palabras también pueden causar un impacto importante en la relación, es por eso que debemos trabajar lo que sentimos para poder expresarlo desde la posición deseada. En ocasiones, expresar cuando estoy molesto o triste puede cambiar la perspectiva o la forma del mensaje. Aprender a ser asertivos y a elegir las palabras adecuadas nos ayudara a dar un mensaje claro y empático en el momento adecuado.

  4. Escuchar para entender y no para responder. Recordemos que cada persona vive las mismas situaciones desde diferente perspectiva, cuando olvidamos eso, solemos entrar en una guerra del discurso donde queremos convencer al otro de que nuestra versión es la correcta o de que se equivocó en la manera de ver las cosas. Los errores de comunicación en su mayoría no tienen que ver con malas intenciones, sino con aquello que no alcanzamos a ver desde nuestra posición.

  5. Respetar el proceso del otro. Una gran clave para comunicarme mejor con mi pareja es considerar que los cambios de perspectiva tienen su propio proceso, cada persona tiene algo en que trabajar de manera particular, pero no podemos forzar a que sean cómo ni cuándo yo quiera. La paciencia y la escucha son las herramientas que nos ayudarán a enfrentar de mejor manera los conflictos que vayan apareciendo.

Espero les sean de utilidad estas herramientas para identificar cómo llegar a comunicarse mejor.

 
 
 
  • 6 ago 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



Buscando la felicidad

"Yo solo quiero que mi hijo sea feliz", "Me dicen que tengo todo para ser feliz, que no debería de quejarme", "Yo debería de ser feliz con esto, es lo que siempre busqué y ahora que lo tengo no me siento igual", "Quiero encontrar una pareja y por fin ser feliz", "Si todo hubiera sido diferente podría ser feliz". Estas son solo algunas de las frases - angustiasteis y persecutorias - que he escucha en el transcurso de mi trabajo tanto con niños, adolescentes y adultos.

Hace algunas décadas se popularizó una visualización del cómo debiera ser la vida si se alcanzaba el éxito, el amor, el desarrollo personal o laboral, la estabilidad económica, la pareja "indicada", etc. estableciendo que una vez que se alcanzara la "cima de la montaña" de la vida, podría llegarse a un estado de felicidad y de plenitud constante, era una meta.

Sin embargo, la intención de este texto es cuestionar y repensar, ¿es una meta?, ¿existe este estado de absoluta comodidad y felicidad?

La búsqueda de esta clase de felicidad es extremadamente tramposa y peligrosa, e indirectamente lleva a lo contrario, sensación de vacío, incomprensión, aislamiento, duda. Y es que la felicidad no es una sensación totalitaria e irrestricta, única e imperecedera. La felicidad son momentos que se encuentran inmersos en la vida en sí, brindándole tonalidad y profundidad, tal cual y como lo hace la angustia, la tristeza y la agresividad.

Evitar las emociones y experiencias que nos vida la vida y por ende visualizando el conflicto o el cambio como "problemas" o "incomodidades" colocan una máscara donde nos escondemos de nosotros mismos, de lo que sentimos y verdaderamente pensamos, llevándonos a lugares en donde nos sentimos solos, vacíos, sin sentido de vida.

Si podemos asumir ésta condición efímera de la felicidad, ésta “naturaleza” cambiante de nuestro exterior e interior - ya no como falta o exceso de algo sino simplemente como particularidad que posibilita construir los recursos para vivir - nos encontraremos felicidad no como meta, sino como parte del camino.

Es importante que redefinamos el concepto de vida, plenitud y felicidad que nos han vendido - literalmente, es uno de los planteamientos de una sociedad de consumo - para mantenerlos trabajando, cómodos y con poquísima capacidad de análisis y nula capacidad de lucha y cuestionamiento ante lo establecido social y culturalmente.

Considero que con lo que debemos de comenzar es no confundir la felicidad con la comodidad o el placer, pues definitivamente no es lo mismo, y la próxima vez que te encuentres frustrado por la realidad, por la vida, por la incomodidad piensa en la felicidad como parte del paisaje no como puerto para descender.

 
 
 

Actualizado: 7 sept 2019


Inicié este artículo con el título "5 consecuencias del alcoholismo a nivel emocional", sin embargo, mientras enumeraba cada una de ellas más claro me quedaba que el título causaba confusión. Las siguientes características no son hábitos o situaciones que aparezcan después de hacerse amigo íntimo de la bebida alcohólica, sino que cada una de estas conductas, son también síntomas que la persona ha manifestado desde antes, intensificándose o haciéndose notar durante el aumento del consumo. Dejando claro eso paso a hablar de cada una de ellas:

1) Autoconfianza débil. La seguridad en uno mismo es algo muy común dentro del consumo de sustancias, por lo que es más fácil caer en la tentación de cualquier vicio que me haga sentir mucho más seguro con su efecto, provocando, así, una sensación de falsa seguridad en uno mismo que por sí sola fortalece que el alcoholismo se sostenga por años, incluso aumentando.

2) Autosabotaje. Meternos el pie solitos, es un acto que expresa un conflicto interno de un nudo emocional, es decir, algo está pasando en uno mismo que es difícil poner en palabras por lo que mejor se actúa de manera "accidental" e inconsciente, experimentando después sentimientos de culpa o vergüenza que llevan a recurrir nuevamente al escape del alcohol.

3) Problemas de comunicación. Es común que las personas que beben alcohol digan cosas que en estado de sobriedad no dirían, también es común que tengan dificultad para expresar sentimientos y emociones de manera profunda. Es difícil darse cuenta de esto porque la mayoría de las veces durante la sobriedad se reprimen estas emociones, creando la ilusión de que tales emociones están bajo control.

4) Evitación de conflictos. Una manera de evitar enfrentar los conflictos es el alcoholismo, debido a que te permite experimentar una realidad distinta a la que se enfrenta día a día el sujeto. En ella, la persona puede verse más fuerte, menos vulnerable, mejor adaptada, con mayor aceptación e involucramiento social, de esta manera ¿quién no querría repetir esta distorsión?

5) Falta de límites. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Qué fue primero, el alcoholismo o la falta de límites? Definitivamente ser cada vez más laxos con los límites propios y el autocontrol es parte de la sintomatología que sostiene que una persona siga tomando, además es más probable que una persona con un pobre autoconcepto puede establecer límites saludables.

Todos estos puntos se pueden abordar tanto de manera individual como complementaria, sin embargo, no podemos decir que no se relacionan entre sí. El alcoholismo es más complejo de lo que se puede ver y la mayoría de los factores asociados son invisibles porque son normalizados (y fomentados) dentro de nuestra cultura mexicana. Cada alcohólico tiene una historia distinta, y por lo mismo, una manera de hacerse cargo de sí, distinta. Si en algún momento te gustaría descubrir más sobre ti mismo y esos nudos afectivos que no te permiten dejar de recurrir al alcohol, la psicoterapia individual y grupal, son una buena opción para ti.


 
 
 
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