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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 15 jul 2021
  • 3 Min. de lectura

El amor es una emoción compleja y multidimensional.

Uno de nuestros grandes deseos como seres humanos es #vincular con otros, desde la compañía

de amigos hasta el afecto y la intimidad de una relación más estrecha. En el caso de las relaciones

de pareja, al compartir tiempo, espacios y sentido de vida con otra persona, estos vínculos se

vuelven particulares con una mezcla de emociones y sensaciones. En ocasiones estos sentimientos

son tan profundos e intensos que se llega asociar el #sufrimiento como algo propio al

#enamorarse, una creencia aprendida cultural y socialmente en la que cuanto más se sufre, más se

está realmente amando al otro. La idea de que sufrir en una relación es algo inevitable, normaliza

el daño como prueba de amor y evita el cuestionamiento de las causas por las que se padece el

sufrimiento. Si bien el conflicto y los desacuerdos son aspectos que se pueden hacer presentes en

cualquier relación, el #dolor no tendría que estar ligado directamente con el #amor.

Por otro lado, pensar que amar se desprende de total sufrimiento, puede caer en la desilusión y lo

irreal, encontrarse en estos extremos lleva a vivir el enamoramiento desde el sufrimiento. Elegir

preguntarse qué significado personal se le da a amar y desde que posición es que se ama, da paso

a vivir relaciones más #conscientes y sanas. Realizar estos cuestionamientos incita a un

reaprendizaje acerca de la forma de vincularse con otros, identificando creencias dañinas. Los

siguientes son puntos a considerar para adoptar diferentes maneras de vivir los afectos,

relacionarse con #amor desde otros lugares, menos desde la angustia y más desde la confianza y la

apreciación.



En el amor, lo que importa es la dinámica de pareja.

- Expresar lo que se busca en la relación

Si se busca una relación abierta, si se desea una relación #monogámica, si no se pretende

formalizar un vínculo. Ser #honestos con lo que se siente, lo que se quiere y con lo que se puede

dar, permite establecer que la otra persona escuche y exprese, que quiere, que está buscando y

que puede dar.

- Asumir la complacencia de las propias necesidades

Se llega a tener la creencia de que al amar, la pareja se convierte en la solución a los malestares y

#carencias del otro. Ninguna persona puede ser la fuente de satisfacción de las necesidades de

otra persona. La idea de que se debe o tiene que ser el salvador o solucionador, genera una gran

carga de responsabilidad y #dependencia para la relación.

- Diferenciarse de la pareja

Tener conciencia de que cada persona en la relación tiene su propia existencia e identidad,

conserva la #individualidad y permite marcar espacios independientes donde se reconoce como

persona #autónoma a la pareja. Cuidar de otros lazos afectivos, otros vínculos como las amistades,

la familia u otros espacios privados como el trabajo o los hobbies, los cuales permanecen ajenos

sin importar el estado de la relación y a los que se puede recurrir si se llegara a perder a la pareja.

- Exceso de futuro



Idealizar y no mostrar vulnerabilidad puede coartar la expresión del amor.

En ocasiones se piensa en el porvenir de la relación trazando propósitos con el anhelo de la visión

de la pareja en el futuro, dejando de lado vivir el presente de la relación. Los planes no siempre

pueden ser realizados como se tienen en mente y la energía enfocada en la #expectativa y la

#idealización podría ser redirigida hacía disfrutar la etapa actual de la relación.

- Conocerse en lo individual

Construir relaciones de pareja desde otra posición también tiene que ver con reconocer las

propias #vulnerabilidades emocionales, los miedos, las angustias, los eventos que han marcado

afectivamente. Reconocer estos aspectos es una manera de asumir la propia vulnerabilidad para

evitar adjudicarle dilemas a la pareja.

Las experiencias anteriores de pareja, la idea social del amor romántico y los ejemplos primarios

que se tuvieron acerca de las relaciones, van sumando piezas para formar la concepción que se

tiene en el presente acerca del amor y el #enamoramiento. Sí se reconoce que sostener alguna de

estas piezas causa malestar a otros o a sí mismo, un #terapeuta puede apoyar a identificar cuáles

de esos fragmentos son nocivos, pues así como se adoptaron también se pueden soltar. Elegir ser

quien dirige sus propios #afectos y maneras de relacionarse es otra forma de procurar la salud y el

#bienestar mental.




Psicóloga Estefany Hernández


Atención psicológica a adolescentes y adultos.


Asociación Libre - Psicólogos en Guadalajara

 
 
 
  • 21 ago 2020
  • 2 Min. de lectura

Pubertad y adolescencia

Hablar de #adolescencia nos invita a pensar en el desarrollo juvenil, el conflicto, la crisis, el estirón, la edad de la punzada, etc. Asimismo, “la personalidad adolescente” es aceptada comúnmente, como una transición natural hacia la identidad adulta. Justo en la #pubertad la vida del #niño se re-organiza de tal forma que introduce al joven en una metamorfosis biológica, psicológica y social, lo que implica una transformación total de su #identidad, #autoestima y #valores. Ya desde los años 70´s los psicoanalistas Aberastury & Knobel, propusieron el “trastorno normal de la adolescencia” como una manera de explicar este proceso. Donde señalaron qué debido a la multiplicidad de cambios físicos vividos por el #adolescente, así como “los duelos” elaborados inconscientemente durante esta etapa de la vid, organizan y caracterizan la personalidad de los #jóvenes adolescentes.


¿Pero a que duelos se refiere?


Desde el psicoanálisis el duelo es algo que va más allá de un #dolor de orden psíquico, un pesar o una aflicción. Que sin embargo supone un desafío hacía la propia estructura de la persona. Por ejemplo, en los adolescentes el rol #infantil frente a sus padres, la pérdida del cuerpo infantil, así como la fantasía omnipotente de los padres de la infancia. Son duelos necesarios que el adolescente debe de transitar ya que no puede ignorarles, lo que orillan al joven a enfrentar las frustraciones de la vida, con sus propios recursos y #aptitudes.

Contexto que en muchas ocasiones modifica profundamente la relación con sus padres y familiares. De ahí que las fantasías en la adolescencia ocupan un lugar muy importante ya que en ellas se expresa el aún latente “fantasma omnipotente y narcisista” que el adolescente en ocasiones necesita ser, para tolerar la demanda a la cual es sometido por el entorno.


Crecer no es fácil y el joven, al ser incapaz de renunciar a la satisfacción narcisista que se vive en la infancia, procurará recobrarla de manera temporal proyectando frente a él, un ídolo o ideal para seguir e imitar. El cual dicho de otra forma; no deja de ser, el sustituto del narcisismo perdido de su infancia. De ahí que la identidad, autoestima y valores del joven se ponen en juego bajo esta transición. #Personalidad y comportamiento que para los adultos puede parecer errático o infantil, por otro lado también denota un repertorio de creatividad sorprendente. Un poco de locura, cordura y crisis en una persona que antes fue un “tranquilo niño o niña”.

“La adolescencia es el periodo de tiempo que cada persona se toma para curarse de los cambios y crisis que la pubertad despertó e inauguró”.



Psic.Omar Ramirez.

Psicólogo de Niños, adolescentes y adultos 

Asociación Libre - Psicólogos en Monterrey 



 
 
 
  • 1 oct 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



Siempre que una persona asiste a su primera sesión de psicoterapia llega con un motivo expresado como una historia no resuelta que cuenta de cierta manera sobre cómo se sintió y cómo ha intentado resolverlo, así como, las personas que a su alrededor le han dicho cómo se ve desde afuera y cosas que no alcanza a ver por sí misma.

El poder tener diferentes perspectivas nos ayuda a construir esa historia y a pensar que tal vez hay otros puntos de vista que no hemos visto. Eso pasa no sólo en la sesión, sino también en la vida, vamos interactuando con personas distintas en nuestra vida que nos dan un reflejo de nuestra vida y de su propia vida, que nos permite comparar las distintas maneras de vivir, reaccionar y pensar. Saber lo que los otros opinan o expresan al respecto de nosotros nos ayuda a cuestionar y completar los puntos ciegos que siempre van a existir pero que gracias a que los llenamos podemos tener contacto a esa realidad que construimos entre todos.

Cuando una persona no puede integrar las visiones de los otros a su perspectiva se encontrará constantemente con conflictos de comunicación con los otros, ya que no puede concebir que exista otra visión que la propia. Cuando tenemos otros puntos de vista podemos ver las otras cosas que pasaron alrededor que no percibimos antes y que también son importantes. Dependiendo de cómo me vaya enterando de ellas y las vaya acomodando podré reconstruir mi historia por una más congruente.

Las personas no tenemos tantos recuerdos de nuestra infancia como los vividos, tenemos los más significativos y tenemos las historias que nos cuentan aquellos que nos rodean, eso también se va a integrar a nuestra historia personal. “Eres muy problemático”, “No sabes lo que quieres”, “Nunca escuchas”, “Eres muy simpático”, “Estás chiflado”, son algunas frases que impactan en la vida de una persona y en su autoconcepto.

En conclusión, ¿qué se busca en el pasado y por qué es tan importante? Buscamos acontecimientos relevantes, aprendizajes, interpretaciones, lo que para mí es el amor, un amigo, un trabajo, ser una mujer, un hombre, una mamá, una hija, un papá, un hermano… y todo eso que es importante para mi presente y mi futuro, puesto que mi manera de vivir o entender mi existencia tiene que ver con esas experiencias. Gracias a que podemos tener acceso a esas experiencias del pasado, que podemos replantearnos las respuestas de preguntas en mi vida. Todo eso hace importante al pasado.

 
 
 
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